Puertollano (Ciudad Real) es una localidad de unos 45.195 habitantes conocido como “la ciudad minera” debido a las importantes minas que allí se ubicaron.
En la calle Torrecilla de
esta localidad se construyó en un Colegio de Segunda Enseñanza durante la
Segunda República como parte del plan de educativo que surgió en la época. Este
edificio recibió en 1947 el nombre de “Fray Andrés”.
En los años 60 fue abandonado y trasladado el centro a un nuevo edificio en la calle Copa, donde se ubica el actual instituto quedando en su interior el recuerdo de tantos alumnos que se sentaron en sus pupitres y pasearon por sus ya vacíos pasillos.
Sin embargo, hay quien
asegura que el edifico no quedó del todo vacío. Según testimonios de vecinos mayores
de la calle Torrecilla, o de jóvenes que escucharon esas historias de sus
abuelos, tras el abandono del edificio se podían escuchar por la noche ruidos fuertes
en su interior como si alguien estuviese dando fuertes golpes o, incluso, lo
que parecían golpes de una piqueta. También se comenta que, de noche, a través
de las ventanas podían verse pasar sombras humanoides. También comentan que se
podían escuchar llantos o voces, aunque no queda claro si se trataría de un
solo ente o de varios.
Un antiguo alumno que
estudió en ese centro comenta que en su época de estudiante ya había rumores de
la presencia de un ente pues durante los días de clase se producían también
extraños fenómenos como puertas que se cerraban solas, escuchar pasos en
pasillos vacíos, algún objeto que cambiaba de lugar o cambios de temperatura.
Incluso se llegó a pensar que se trataría del fantasma de un estudiante de
aquel instituto que falleció durante la Guerra Civil.
Con el tiempo, las puertas y
ventanas del edificio fueron tapiadas, por lo que el acceso a su interior dejó
de ser posible. Además, esa presencia parece haber ido desapareciendo con como
si el deterioro del edificio hubiese también hecho perder fuerza a la entidad.
Actualmente, el viejo edificio fue demolido borrándose así su historia y, quizás, la presencia de ese misterioso fantasma cuya presencia a tantos lugareños ponía los vellos de punta.

