Al norte de la provincia de Guadalajara, cerca de la provincia de Soria, se encuentra Morenglos, una ciudad medieval del siglo XIII que actualmente se encuentra totalmente deshabitada y en ruinas. Lo único que queda visible son los restos de la torre de la iglesia, así como algunas tumbas y cuevas.
Aunque hay registro de que las piedras de esta iglesia fueron usadas para construir la iglesia de San Juan de Atienza, los motivos que llevaron a la desaparición de este lugar durante el siglo XIX no están claros, aunque hay varios relatos que apuntan a maldiciones y magia.
Según un relato bastante extendido por la zona, durante una boda, la novia y su mejor amiga discutieron, pues ella también pretendía al novio. Cegada por la ira y la envidia, la muchacha envenenó el agua que abastecía al pueblo, causando la muerte de casi todos sus habitantes. Debido a que ya no era posible usar esa agua, los vecinos no tuvieron más remedio que mudarse a otros lugares cercanos, siendo Morenglos marcado como un lugar inhóspito.
Otras versiones hablan de que en la localidad vivía una bruja que fue desterrada por sus vecinos. Ella, como venganza, usó su magia para mandar una plaga de termitas al pueblo para que lo arrasase todo y sus vecinos, si no perecían durante dicha plaga, no tuviesen más remedio que marcharse de su hogar para siempre, tal y como la bruja se había visto obligada a hacer.
Pero los rumores van más allá, pues se cuenta que por las numerosas cuevas y ruinas vagan espíritus errantes que atormentarán a quien ose acercarse a Morenglos, como si quisiesen proteger lo poco que queda de cualquier mal. Incluso hay quien afirma que lo que están protegiendo dichas ánimas es un tesoro de los visigodos que se encuentra oculto bajo el pueblo.
Por otro lado, algunas personas afirman que, durante las noches de luna llena, es posible escuchar voces entre las ruinas de esta localidad.
De esta forma, Morenglos se ha vuelto un lugar abandonado pero que conserva un interesante halo de misterio.