Gijón es una ciudad asturiana de unos 269.000 habitantes, conocida, especialmente, por el barrio de Cimadevilla, que recibe a una gran cantidad de visitantes.
Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es lo que ocurre en el barrio de Santa Bárbara de la localidad.
Según se testificó, a través del tablero de la ouija, consiguieron contactar con una entidad que aseguraba que en esa zona hubo miles de muertos. Esta entidad, además, se identificó como un familiar de uno de los presentes. Aunque esta persona no conocía a dicho familiar, confirmó su existencia tras realizar las pertinentes investigaciones familiares.
Atraído por estos rumores, el 28 de septiembre de 2006, el equipo de investigación paranormal "Gaipo" (Grupo Asturiano de Investigación Paranormal Ocultista), fundado por David Madrazo, decidió acudir a este lugar. Lo primero que descubrieron es que en el barrio de Santa Bárbara se encuentra un callejón conocido como "Caleyón de la Muerte". El motivo de este apodo es que durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura, en los paredones que flanquean dicha calleja, se produjeron una gran cantidad de fusilamientos. Testigo de ello son los numerosos agujeros de bala que se pueden apreciar en los muros de este callejón.
Cuando el equipo Gaipo acudió al lugar, equipados con grabadoras, cámaras, etc., recorrer este angosto pasaje ya les hizo ponerse alerta.
Al revisar las grabaciones de las psicofonías pudieron comprobar que todas estaban estropeadas por un zumbido eléctrico, probablemente causado por una de las torres de alta tensión que había cerca. Por tal motivo, el equipo no consideró como buenos los resultados de estas pruebas.
Por otro lado, también revisaron las fotos tomadas pudiendo captar bastantes orbes y, en alguna de las fotos, lo que parecían ser caras e incluso alguna extremidad.
Este equipo de investigación también realizó una sesión de ouija con el objetivo de contactar con alguna de estas entidades. Durante una de las distintas sesiones que realizaron, consiguieron obtener como dato que allí perdieron la vida en torno a 3056 personas.
No satisfechos con los resultados obtenidos, los miembros del equipo Gaipo decidieron volver al Caleyón de la Muerte el 29 de octubre del mismo año, durante una noche de niebla. En esta ocasión, no se limitaron al propio callejón, sino que también acudieron a un caserío abandonado, junto al que se encontraba un orrio quemado y demolido.
Las fotos que tomaron en esa ocasión también estaban cargadas de orbes, dando a entender el gran cúmulo de energías que recorre este enigmático lugar. Además, en las psicofonías grabadas en esta ocasión, si pudieron captar voces y sonidos extraños.
El Caleyón de la Muerte sigue siendo un lugar temido por muchos y totalmente enigmático, cuyos muros conservan los restos de numerosas vidas que nunca debieron perderse y que, tal y como recogen estas psicofonías y pruebas fotográficas, quedó totalmente impregnado de energía.




