En Granada se encuentra un histórico edificio del siglo XV que se construyó sobre un antiguo cementerio musulmán, cerca de la Puerta de Elvira, que abrió sus puertas como un hospital.
Inicialmente, comenzó a acoger enfermos de sífilis. Pero poco después comenzó a acoger también a personas con otros tipos de enfermedades. Este lugar siguió cumpliendo su función hasta 1835 cuando, durante la Desamortización de Mendizábal, el Hospital pasó a depender de la Diputación Provincial, estableciéndose allí el Asilo de ancianos y la Casa de dementes. Allí, también acogían a niños huérfanos o de familias sin recursos.
Finalmente, en 1961 fue adquirido por el Ministerio de Educación Nacional y, tras ser profundamente restaurado, comenzó a formar parte de la Universidad, sirviendo como Rectorado y Biblioteca Universitaria.
Actualmente, hay distintos testigos, entre profesores, alumnos y personal, que aseguran que en allí se producen extraños fenómenos que no son capaces de explicar.
Estos testimonios hablan de pisadas, e incluso carreras, que se escuchan en estancias o pasillos vacíos, puertas que se cierran solas o llantos infantiles que resuenan con eco.
Una limpiadora asegura que durante la noche, las luces de uno de los baños y el secamanos de dicho baño se encienden a pesar de no haber nadie allí.
Otro testigo comenta que en la biblioteca se ha encontrado, en más de una ocasión, una silla retirada de su sitio y la lámpara de dicho sitio encendida, como si hubiese alguien allí sentado. Incluso al volver a colocar la silla y apagar la luz, al salir y regresar a la estancia, esta vuelve a estar descolocada y la luz, de nuevo, encendida.
Otro suceso tuvo lugar cuando una de las conserjes del edificio se acercó a un hombre de avanzada edad para indicarle que no podía estar allí. Al hacerlo, el hombre desapareció. Por más que preguntó a otros compañeros, nadie más le había visto, solo ella.
Pero el que sin duda es el suceso más comentado, es la aparición de un ente que pasea por ciertas zonas del edificio y que se rumorea que podría tratarse de San Juan de Dios, quien estuvo allí ingresado temporalmente en medio de su proceso de conversión al catolicismo. El motivo de creer que se trata de él se debe a que dicha entidad aparece en los lugares que más frecuentaba este hombre, así como en la celda en la que estuvo ingresado.
De esta forma, el Hospital Real de Granada se ha convertido en un lugar lleno de misterio.