domingo, 1 de febrero de 2026

EL FANTASMA DE LA CALLE REGINA DE SEVILLA

En el año 2024, una joven pareja se fue a vivir al que sería su nuevo hogar ubicado en la sevillana calle Regina. Pero, lo que parecía que iba a ser un hogar de ensueño, poco a poco se fue convirtiendo en una pesadilla.


Al inicio, la pareja comenzó a escuchar de forma puntual pequeños pasos que recorrían el pasillo por las noches, como si un niño corriese por él. No obstante, lo relacionaban con el eco que pudiese provenir del piso de algún vecino que tuviesen niños pequeños o incluso mascotas. Pero, poco a poco, estos pasos ganaron intensidad y ocurrían con mayor frecuencia, haciéndoles entender que no los producía ningún vecino.

Conforme estos eventos fueron cobrando fuerza, comenzaron a notar cómo unas manos pequeñas tiraban suavemente de la sábana, como si alguien tratase de desarropar a la pareja durante la noche mientras dormían, y una sensación que sentían y compartían ambos.

Durante una noche de septiembre, la pareja fue testigo de algo que les aterró bastante, pues se encontraban viendo la tele en el salón cuando escucharon cómo la manilla de la puerta se movía despacio para, a continuación, ver que la puerta se abría por completo. Asustados, decidieron cerrar la puerta mientras pensaban que quizás no se había quedado bien cerrada y que alguna corriente la había abierto. Pero aquello no quedó ahí, pues la puerta se volvió a abrir nuevamente y, además, pudieron ver durante unos instantes el rostro de un niño asomándose al interior del salón, antes de desaparecer en la oscuridad del pasillo.

Este suceso supuso un punto de inflexión para la pareja, que decidió contactar con un grupo de investigadores paranormales que les ayudase a poner fin a esa situación.

Tras realizar las pertinentes pruebas para su investigación, pudieron registrar cambios de temperatura, especialmente en el pasillo. Además, una de las psicofonías grabadas reveló una voz infantil que decía “mamá”, “conmigo” o “ven aquí”. También fueron testigos de algunos fallos eléctricos como algunas bombillas que parpadeaban o que ciertos aparatos electrónicos puntualmente se activaban y desactivaban solos.

La investigación concretó que la entidad que moraba en la vivienda se trataba de un niño que falleció de forma ciertamente repentina, quizás debido a alguna enfermedad, y que aún busca el consuelo, aferrándose a las dos figuras adultas que comenzaron a vivir en ese lugar.

Tras conocer el resultado de la investigación, la pareja decidió mudarse a otro lugar en el que puedan estar tranquilos y no tener que lidiar con la presencia de una entidad infantil que aún no ha logrado encontrar el camino al otro lado.

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