En el número 3 de la céntrica calle Arguijo de Sevilla se encuentra un edificio de tres plantas que data del siglo XVII. En este lugar se abrió a inicio de los 2000 el conocido restaurante “Viandas”.
A pesar de eso, la reforma terminó y el restaurante pudo abrir las puertas al público en el 2001, teniendo muy buena acogida. Pero, algunos meses después de su apertura, comenzaron a ocurrir los inexplicables fenómenos que le dieron otro tipo de fama al local: sombras que aparecen y desaparecen, figuras misteriosas que son grabadas por las cámaras de seguridad, utensilios que cambian de sitio, puertas o ventanas que se abren o cierran solas, pisadas en pasillos vacíos, aparatos eléctricos que se encienden solos, descensos en la temperatura, extraños olores, siluetas vistas a través de las ventanas cuando el local está cerrado…
Al principio, los trabajadores no querían hacer comentarios al respecto, pensando que nadie les creería, hasta que la situación se hizo insostenible y, tras poner en común todos estos sucesos, decidieron hacer público lo que en el restaurante “Viandas” ocurría. Tal fue lo llamativo del caso, que distintos grupos de investigación paranormal acudieron para tratar de esclarecer tales sucesos. Todos los empleados coincidían que la zona más terrorífica era la última planta (donde se encuentran los vestuarios el personal), y donde los fenómenos paranormales son más intensos. Además, en varias ocasiones, la alarma del local ha saltado debido a que los sensores han detectado movimiento en dicha planta a pesar de no haber nadie allí.
Tras realizarse una Ouija por el equipo de “Milenio 3”, descubrieron que en 1860 hubo en aquel edificio un incendio en el que fallecieron dos niños.
Otros investigadores aseguran que ha sido imposible realizar una investigación en condiciones debido a que los dispositivos electrónicos que usaban dejaban de funcionar de forma repentina. Además, aseguran que en esos momentos sienten que hay alguien vigilándoles, e incluso han podido ver algunos objetos desplazarse sin que una mano física los mueva.
Aparte del incendio, distintas investigaciones revelaron dantos bastante interesantes: Se descubrió que bajo el edificio se encuentran las criptas de un antiguo convento. También, en 1936, un sereno fue asesinado cerca del local. En 1946 un tranvía descarriló en la esquina del edificio acabando con la vida de dos personas. En los años 50 apareció en la puerta del edificio una caja con el cadáver de un niño. A inicios de los años 90 se alquilaban habitaciones del edificio en las que se hicieron sesiones de espiritismo. En 1995 uno de los propietarios se suicidó en el edificio... Sin duda una llamativa lista de trágicos sucesos que parecen haber cargado de energía este lugar.
El restaurante “Viandas” no existe y, tras su cierre, fueron muchos los emprendedores que decidieron probar suerte y abrir en ese local un negocio, pero estos parecen no prosperar nunca, como si hubiese sobre el edificio alguna clase de maldición. Aunque el hecho de que la cadena de extraños sucesos que en su interior se producen incomode a los trabajadores de los distintos negocios es un factor que tampoco ayuda. Actualmente, en este lugar se encuentra el restaurante “Perro Viejo” y hay quien asegura que los fenómenos siguen ocurriendo aunque quizás en menor intensidad, pues el restaurante sigue dispuesto a continuar dando su servicio.