Los eclipses son fenómenos astronómicos en los que la luz de un cuerpo celeste es bloqueada por otro cuerpo eclipsante. Estos eclipses pueden ser solares (cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra) o lunares (cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna).
Debido a lo curioso, raro e incluso mágico de este fenómeno, distintas culturas y civilizaciones los representaban en grabados, dibujos o textos y los relacionaban siempre con malos presagios, eventos oscuros o malas profecías, e incluso con el fin del mundo (el Ragnarök, el Apocalipsis…). Además, en algunas culturas, los bebés que nacen durante un eclipse deben ser rápidamente bendecidos para evitar que traigan malos augurios.
También se pensaba que las brujas aprovechaban la oscuridad del eclipse para realizar pócimas debido a que la energía que trasmitirían el sol y la luna sería distinta.
Hoy día, por lo general, el simbolismo de los eclipses ha cambiado, viéndose más como un momento de renovación energética y espiritual que como algo negativo.
Durante un eclipse, los rituales que algunas personas realizan van destinados a cerrar viejas heridas y conseguir avanzar. En los rituales realizados durante un eclipse es habitual emplear velas blancas o amarillas, así como haber limpiado previamente los amuletos con el objetivo de que se carguen con esta nueva energía. También hay quien escribe en un papel las cosas malas y las quema tras haber finalizado el eclipse para hacer que desaparezcan (algo similar a lo que se hace durante las hogueras de San Juan).
No obstante, hay quien considera que al encontrarse la Tierra sumida en las sombras es un buen momento para realizar magia negra y rituales de índole satánica, con el objetivo de abrir portales con otros planos y causar el caos.
Los eclipses, debido a su extraña naturaleza, también ha dado pie a escribir libros o canciones en los que los sucesos principales ocurrían durante uno de estos fenómenos.
En todo caso, los eclipses son fenómenos que merecen la pena ser vistos, siempre con una adecuada protección, para poder embelesarnos con las maravillas del cielo y, quizás, también con el objetivo de seguir rituales que nos permitan un cambio importante y positivo a nuestra vida.


















