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14 julio 2026

EL FANTASMA DEL MUSEO DE NAVARRA

Pamplona es una ciudad de unos 209.000 habitantes, y capital de Navarra. Esta ciudad es famosa por los “Sanfermines”. Pero lo que muchos participantes de los “encierros” desconocen es lo que ocurre en un lugar frente al que pasan mientras tratan de huir de los toros, lo que sucede en el interior del Museo de Navarra, ubicado en el número 47 de la Cuesta de Santo Domingo.


Este museo, fundado en 1956, se encuentra en el antiguo hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, función que cumplió hasta 1932.

No hay un registro del número de fallecidos que pudiese haber en el edificio cuando era un hospital, pero sí que existe un registro de sucesos extraños en este inmueble cuando ya era un museo y que se inició la noche del 25 de noviembre de 1990.

Esa noche, la alarma se activó en la cuarta planta del edificio, indicando que los sensores habían detectado una presencia, por lo que los guardias de seguridad que hacían el turno se dirigieron rápidamente hacia allá. Para su asombro, no es que no se encontrasen a nadie, sino que fueron testigos de cómo en medio del pasillo una cuchara, que previamente uno de ellos había usado para comerse un yogur, daba vueltas sobre sí misma antes de detenerse y caer al suelo resonando por toda la planta.

Este fue el primero de varios extraños sucesos que dejaron registrados como denuncias formales de algo que ocurría en los pasillos de ese lugar.

En otra ocasión, un guarda que hacía la ronda por una planta se encontró con un cuadro que estaba descolgado y apoyado en una puerta. Sorprendido, el guardia apoyó el cuadro en otro lado y buscó por la zona al responsable. Cuando regresó a dicha sala, vio que el cuadro estaba de nuevo colgado y pudo escuchar un silbido extraño que parecía burlarse de él, así como unos pasos que se alejaban en la oscuridad.

Como suele suceder, una vez que se desvelan estos extraños sucesos, son más quienes se animan a contar sus experiencias. Muchos testimonios coincidieron en que es habitual que las alarmas de los detectores de movimiento se activen en estancias aparentemente vacías, como si detectasen a alguien que el ojo humano no es capaz de percibir; también hablan de que el ascensor sube y baja sin que nadie lo esté usando; pisadas en las escaleras con pasos ascendentes y descendientes; estores de las ventanas de la cuarta planta que oscilan sin que exista ninguna corriente de aire… También se comenta que en alguna ocasión, al realizar alguna llamada telefónica se han producido extrañas interferencias o la llamada se ha cortado de forma repentina, especialmente si durante la conversación se hablaba de los extraños sucesos que allí ocurren, como si esa entidad misteriosa no quisiese que se hablase de su presencia.

Se desconoce quién puede ser esa presencia o por qué está en el edificio, pero los empleados del museo le bautizaron como Juantxo y parece ser que su principal zona de actuación es la cuarta planta del museo, aunque no está del todo claro por qué.

A día de hoy, los sucesos extraños en el museo son casi inexistentes, pero siempre resulta un plan interesante entrar en este edificio para ver las obras allí expuestas y, quizás, poder sentir la presencia de Juantxo.

25 julio 2024

EL FANTASMA DE LA CASA-MUSEO ÁRABE DE CÁCERES

Cáceres es una ciudad de aproximadamente 95000  habitantes visitada por su larga y amplia historia y su rico patrimonio, motivo por el que la ciudad recibió el titulo de Patrimonio de la Humanidad en 1986.


Uno de esos lugares que los visitantes no pueden pasar por alto es la Casa-Museo árabe “Yusuf Al-Burch”.


Situada junto a la plaza de San Jorge, en el casco histórico de la ciudad, se encuentra una casa de estilo árabe del siglo XII. Esta casa de dos plantas estuvo abandonada durante mucho tiempo hasta que en los años 60, José de la Torre Gentil la compró para restaurarla y quizás volver a venderla a un mayor precio, o alquilarla. Lo que no esperaba su reciente propietario es que en su interior encontraría restos romanos y árabes por lo que, enamorado por la Historia y la Arqueología, optó finalmente por restaurarla y quedársela para que la gente pudiese visitarla, de ahí el nombre de “Yusuf Al-Burch” (José de la Torre).


Además, José de la Torre empezó a estudiar árabe en la Facultad de Derecho de Cáceres, donde conoció a Kais Bakir Camal Al-Deen, un profesor iraquí que le ayudó a nombrar las distintas estancias. Lamentablemente, el profesor no pudo acudir a la inauguración de la Casa-Museo pues falleció ahogado de forma trágica.

A partir de este fallecimiento, aunque se desconoce si fue un desencadenante o se trata de una inquietante casualidad, la familia de la Torre empezó a percibir cosas extrañas en el edificio.

Ángel de la Torre, hijo de José y actual propietario de la Casa-Museo, comenta que una noche de verano estaban su hermano y él durmiendo con los colchones en el suelo para tratar de paliar el calor estival cuando escucharon unas fuertes pisadas que se acercaban a hacia ellos deteniéndose justo al lado de sus colchones. Al no ver nada, pero haber sido testigos de ese sonido, salieron corriendo de la casa en plena noche presas del miedo. Pero la familia también ha sido testigo de golpes en puertas y paredes, ventanas que se abren y cierran solas, objetos pesados que cambian de sitio, otros objetos que caen sin que nadie los toque o velas que se encienden solas.

Una médium visitó la Casa-Museo y explicó que aquel ente era buen, que no quería hacerles daño y que se trataba de una mujer mora de unos 40 años vestida con una especie de kaftan. Este fantasma se pasea por las distintas habitaciones, deteniéndose en el “harem”, la habitación más alejada y discreta de la casa. Según se cuenta, el fantasma correspondería a una mujer que habita la casa de su hombre amado y donde, tras su muerte, su corazón la ha obligado a volver. Hay quien lo relaciona con el profesor iraquí, pero son sólo conjeturas.

Atraídos por el fenómeno, distintos medios de comunicación acudieron al lugar, entre ellos un equipo de televisión dirigido por Chicho Ibáñez Serrador, que llenaron las estancias de micrófonos y cámaras.


Durante las grabaciones fueron testigos e cómo una vela se encía sola en una habitación vacía. También, la batería de una cámara de video se vació de golpe y, al dejarla en el suelo, el foco de la cámara comenzó a encenderse y apagarse. Incluso el hijo de Chicho Ibáñez fue sometido a una sesión de hipnosis dentro de la casa y afirmó haber visto a una mujer musulmana paseando por la casa y que incluso había llegado a tocarle.

Por otro lado, un equipo del programa “España Directo” quedó sorprendido cuando las baterías de sus equipos, completamente cargadas, se descargaron de golpe al entrar en la casa sin poder encontrar una explicación lógica.

En cuanto a los turistas que han visitado la Casa-Museo, hay muchos que aseguran haberse sentido observados o haber notado una mano invisible que les tocaba, haber sentido el ambiente pesado o incluso que han visto con sus propios ojos al fantasma. Algunos de esto turistas han llegado a salir corriendo de la casa negándose a volver a entrar.

La Casa-Museo de Yusuf Al Burch es un lugar que todos los visitantes de Cäceres visitan, ya sea por la curiosidad histórico-cultural de ver una casa árabe, o bien por el atractivo de ser testigos de la presencia de su fantasma.


25 octubre 2020

EL MUSEO ÁRABE DE CÁCERES

En el casco antiguo de Cáceres se encuentra un conjunto de edificios de origen árabe que actualmente se han convertido en un museo.



En el conjunto es posible encontrar el aljibe del antiguo alcázar y un pintoresco patio de inicios del siglo XVII.


Este museo, debido a su histórico estilo arquitectónico, es un lugar frecuentemente visitado por los turistas que deciden ir a esta ciudad extremeña.

Pero su historia no es lo único que resulta llamativo de este edificio pues, antes de ser convertido en un museo, el previamente abandonado inmueble fue comprado por José de la Torre para convertirlo en su vivienda. Los años pasaron y Ángel, hijo de José, heredo el edificio convirtiéndolo en un museo. Es entonces cuando el actual propietario realizó una extraña confesión y es que, según su historia, un fantasma recorre todas las habitaciones del edificio. Este hombre afirma haber escuchado ruidos extraños, sonidos de pisadas rompiendo el silencio en medio de la noche, cambios brusco de temperatura, golpes en puertas o tabiques, ventanas que se abren solas, sentir que son abrazados por alguien invisible y, lo más llamativo, una enorme maceta de más de ocho kilos situada en el patio que cambia de ubicación. Además, algunos visitantes se han marchado de allí al sentir una extraña presencia persiguiéndoles. Además, los perros que pasan por delante del museo se ponen nerviosos e incluso agresivos, como si sintiesen que algo no va bien.

Atraídos por tal historia, diversos programas de televisión acudieron al museo con la esperanza de captar algo. En uno de los programas, presentado por Chicho Ibáñez Serrador, un colaborador se sometió a una sesión de hipnosis y, al despertar, contó que había visto a una mujer de aspecto marroquí paseando por la estancia en la que se encontraban. Esto no fue lo único llamativo, pues las baterías de las cámaras se quedaron enseguida sin carga, algo que también le pasó a los reporteros de otros programas televisivos que acudieron posteriormente al lugar.


Ángel de la Torre se puso en contacto con una médium para que tratase de esclarecer lo ocurrido. La médium le indicó que se trataba de una mujer de unos 40 años vestida con un kaftan, y que se había quedado allí pues se encontraba cómoda en aquella casa, aunque no se trata de un ente con malas intenciones.

Actualmente, el museo es también conocido entre los lugareños como “La Casa de los Muertos”, siendo un lugar que atrae a muchos curiosos, bien sea por poder visitar un edificio histórico, o por querer presenciar el poder del más allá.



13 septiembre 2018

EL FANTASMA DEL MUSEO DE HISTORIA DE TENERIFE


El Museo de Historia y Antropología de Tenerife (MHAT) fue inaugurado en diciembre de 1993 en la “Casa Lercaro”, situada en la calle San Agustín de San Cristóbal de La Laguna. 
Esta casa se construyó a finales del siglo XVI por orden de la familia Lercaro, quienes eran importantes comerciantes genoveses que se instalaron en Tenerife tras la conquista de las islas.

La hija de esta familia era una joven llamada Catalina a la que se obligó a contraer matrimonio con un hombre de avanzada edad. Tal era la desdicha de la joven que el día de su boda se suicidó arrojándose a un pozo situado en la parte trasera de la casa.
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El cuerpo de Catalina fue enterrado en la casa pues, al haberse suicidado, la Iglesia se opuso absolutamente a que la joven fuese sepultada en el cementerio.

Tras lo sucedido, la familia Lercaro decidió mudarse a La Orotava. Entre los diferentes motivos estarían la pena por el fallecimiento de Catalina y la vergüenza por los comentarios de los vecinos. Aunque hay quien asegura que el verdadero motivo era que el espíritu de la joven vagaba por la casa, lo que obligó a sus padres a abandonar el inmueble.

Los siglos pasaron y la vivienda se conservó hasta albergar actualmente dicho museo, en el que se desarrollan diferentes sucesos inexplicables que se relacionan con el fantasma de Catalina Lercaro.

Una de las encargadas de la biblioteca del Museo asegura que en una ocasión vio a una joven mujer mirándola fijamente para, en cuestión de segundos, desaparecer. Otro de los empleados asegura que una mañana vio desplazándose por una sala una especie de niebla blanquecina con forma de mujer.

Los guardias de seguridad también han sido testigos de estos inexplicables sucesos. Algunos aseguran que pueden escuchar en el piso superior pasos y puertas que se abren y cierran. Además, explican que los sucesos aumentan cada vez que llega un nuevo empleado al museo.

Otro empleado del museo explica que una mañana se escuchó un ruido y, a continuación, la puerta de una sala en la que no había nadie se cerró. Pensaron que podría haber sido el viento pero, al intentar abrirla, descubrieron que estaba cerrada con llave desde el interior, por lo que se vieron obligados a entrar en la sala a través de una ventana para poder abrir la puerta.

Catalina parece estar obligada a permanecer eternamente en nuestro mundo al no haber conseguido encontrar la felicidad en vida y al haber sufrido una trágica muerte. Es por ello que su alma vaga sin descanso por los pasillos del que, en vida, fue su hogar.

03 abril 2018

LOS FANTASMAS DEL MUSEO REINA SOFÍA


El Museo Reina Sofía, situado en Madrid, se inauguró en 1992 y actualmente expone arte de los siglos XX y XXI.
Dicho museo se sitúa donde antiguamente se ubicaba un albergue en el que se alojaban mendigos y personas sin recursos, quienes eran enterrados allí tras su muerte.

Posteriormente, se construyó en aquel mismo lugar un nuevo edificio durante el reinado de Felipe II, pues pretendía construirse un hospital para centralizar las diferentes casas de salud que estaban dispersas por la ciudad. Este hospital recibió el nombre de “Hospital General de Madrid”.

Finalizada su construcción comenzó el traslado de los enfermos a este nuevo hospital. El edificio llegó a tener diecisiete salas, siendo ocupadas cada una por 60 enfermos. El ingreso de pacientes era prácticamente constante. Esta situación llevó a los servicios asistenciales al límite, pues durante las diferentes guerras del Imperio Español sus estancias se abarrotaron de soldados. El hospital cada vez estaba más empobrecido, por lo que fue necesario buscar diferentes formas de financiación como la rifa de objetos donados por los pacientes y sus familias.

Además, debido a las diferentes epidemias que asolaron Madrid, murieron miles de personas en este hospital. Tal era la situación, que los cadáveres se amontonaban, por lo que muchos fueron enterrados en el subsuelo del propio edificio. Por ese motivo, el número de osarios que allí se encontraban era enorme.

Durante el siglo XIX comenzaron los rumores sobre extrañas apariciones pues, según el testimonio de varios pacientes, en las habitaciones aparecían fantasmas para anunciarles que su muerte estaba próxima.

Durante la Guerra Civil se convirtió en un hospital de sangre y en una prisión. Entre sus muros se torturó y ejecutó a una gran cantidad de personas, amontonándose los cuerpos sin vida en los pasillos.

Al finalizar la guerra, el edificio se reabrió como Hospital General de Madrid, cerrando sus puertas en 1965.
Durante años permaneció abandonado y se planteó su demolición, pero la Dirección General de Bellas Artes consiguió que en 1977 fuese declarado edificio histórico-artístico. Finalmente, en el edificio se abrió el Museo Reina  Sofía.

No obstante, durante las obras de acondicionamiento del museo tuvieron lugar diferentes macabros hallazgos tales como esqueletos, calaveras o cadáveres de niños. Durante una de las fases de remodelación se encontraron tres monjas momificadas enterradas en la capilla del antiguo hospital. Actualmente, ese lugar se utiliza como sótano y, según aseguran los empleados del museo, es el lugar en el que se producen la mayoría de los fenómenos paranormales. 
Y es que, desde que se inaugurase el museo, este emblemático edificio ha sido protagonista de sucesos inexplicables que han producido crisis nerviosas o episodios de ansiedad entre los empleados, algunos de los cuales se vieron obligados a solicitar la baja laboral. Figuras con forma humana que se desplazaban por las salas, monjas que se pasean haciendo sonar sus rosarios, voces, gritos y quejidos en salas vacías, puertas que se abren y cierran solas, o alarmas que se activan sin motivo aparente son sólo algunos de los testimonios recogidos por los empleados.

Tal fue la repercusión de estos sucesos que el grupo Hepta, un equipo de profesionales que investigan sucesos paranormales, dirigido por el sacerdote José María Pilón, decidió estudiar la situación.

Por ello, acudieron al museo siendo testigos de fenómenos inexplicables como que los ascensores se activasen solos por las noches, a pesar de haber desactivado el suministro de energía eléctrica. Utilizando diferentes aparatos descubrieron que tras la pared de un almacén había cuerpos enterrados, por lo que pidieron permiso para poder hacer un orificio en la pared, encontrando una serie de lápidas antiguas.

Además, su investigación les ayudó a descubrir que los sucesos comenzaron cuando la famosa obra de Picasso, el Guernica, fue trasladado del Casón del Buen Retiro a dicho museo.
Por ello, hay que aseguraba que se trataba del fantasma del pintor enfadado por el traslado de su cuadro a otro lugar. Aunque una médium confirmó que se trataba del espíritu de un sacerdote que murió torturado durante la Guerra Civil en una zona del hospital que fue utilizada como cárcel. Un fotógrafo, previamente autorizado, tomó una fotografía del Guernica cuando se encontraba solo en la sala. Al revelar la fotografía pudieron ver la figura de un hombre justo delante de la obra de Picasso.

No obstante, según cuenta el periodista Ángel del Río, algunos vigilantes nocturnos, quitándole seriedad a la existencia de un fantasma, decidieron invocarle mediante una sesión con la tabla ouija. El espíritu, que se presentó como un hombre llamado Ataúlfo que fue ejecutado tras asesinar a cinco personas, les comunicó que uno de los presentes se debía preparar para sufrir una gran desgracia. A los pocos días, un familiar de aquel vigilante falleció en un accidente de tráfico. Por este motivo, fueron varios los empleados que pidieron el traslado a otro centro. Pero aquel no fue el único ente que contacto con ellos, pues diferentes espíritus de distintas épocas se comunicaban con ellos contándoles el motivo por el que sus almas vagaban sin encontrar el tan esperado descanso eterno.

Actualmente, no ha vuelto a haber indicios de actividad paranormal. Quizás los espíritus atormentados han encontrado la forma de pasar al otro lado. O quizás los miembros del Museo se han esforzado por ocultar todos los sucesos inexplicables que suceden. Sea como sea, el Museo Reina Sofía es un lugar que invita a los turistas, no solo por sus importantes obras de arte, si no por los secretos que esconde y que aún quedan por descubrir.