sábado, 1 de noviembre de 2025

ESPEJOS

Los espejos son esos elementos decorativos que podemos encontrar en cualquier casa, ya sea para poder observar nuestro reflejo o para crear juegos de luces que den más luminosidad y amplitud a ciertas estancias.


Pero no siempre todo lo relacionado con los espejos trae consigo algo bueno, especialmente cuando a difuntos se refiere. El motivo es que los espejos son considerados por muchos objetos especiales que pueden reflejar elementos de otros planos, así como tener la capacidad de abrir portales. Por tal motivo, cuando una persona fallecía, todos los espejos de esa casa se tapaban con telas, a poder ser negras, o se les daba la vuelta durante varios días, pues existía el riesgo de que el alma del difunto, en su búsqueda del Más Allá, quedase en ellos atrapado y no pudiese encontrar el esperado descanso eterno.


En relación con este aspecto, existe la creencia de que si en un espejo se encuentra atrapado un espíritu, éste tratará de absorber la energía de las personas que se miren en él, produciendo cansando, tristeza e incluso conduciendo a esas personas a abandonarse hasta morir o incluso a cometer suicidio.

Además, otro motivo para evitar los espejos tras el fallecimiento de un ser querido es que si una persona al contemplar su reflejo ve junto a él al difunto, esto sería un claro anuncio de la muerte de esa persona.

Hay quien asegura haber percibido sombras o siluetas humanoides reflejadas en espejos en estancias vacías, dando a entender que en ese lugar se encontraba algún ente con la energía suficiente como para materializarse como un reflejo.

Tal es el poder místico de los espejos, que hay quien los utiliza en distintos rituales para reflejar la luz de la luna o la luz de las velas y así cargarlos de energía para, posteriormente, usarlos como portales con los que invocar a entes malignos de otros planos, principalmente a demonios.


Incluso existen ciertas leyendas extendidas entre los más jóvenes sobre los pasos para poder invocar a ciertos entes como a “Verónica”, una joven que se comenta que falleció mientras realizaba una sesión “Ouija” y cuyo espíritu quedó atrapado entre los planos. Este ritual de invocación implicaría nombrarla tres veces frente a un espejo en una estancia a oscuras o únicamente iluminada con velas, colocando previamente frente al espejo un cuchillo o unas tijeras. Según esta leyenda, si el ritual es eficaz, Verónica aparecería a través del espejo y con el cuchillo o tijeras mataría a quien la ha llamado.

Por otro lado, los espejos pueden servir de advertencia ya que, si una persona frente a un espejo no se refleja, implicaría que esa persona está desprovista de alma y que, por tanto, puede tener intenciones ocultas y oscuras. En la cultura popular, así las personas se protegían de los vampiros, pues estas criaturas de apariencia humana no se reflejan en los espejos, por lo que sería fácil identificarlos de esta forma. También hay quien al ver a una persona en un espejo, su rostro reflejado se mostraba distinto (deformado o con alguna mueca), lo que sería también una advertencia de que esa persona no es de fiar, pues tiene malos propósitos.


Finalmente, más allá de su relación con el mundo espiritual, los espejos han sido siempre tratados con mucho cuidado debido a que romper uno de estos objetos implicaría siete años de mala suerte. El motivo parece estar en una creencia de que, dado que el espejo refleja el alma, al romper un espejo se rompería el alma, necesitando ese tiempo para recuperarse, brindando por ello esa mala suerte. Como forma de contrarrestar esta mala suerte, existe un ritual que consiste en coger un puñado de sal con la mano derecha y arrojarlo hacia atrás por encima del hombro izquierdo.


Se convierten de esta forma los espejos en objetos que podemos encontrar en cualquier casa pero que, si no se usan con cuidado, pueden tornar nuestras vidas a sendas oscuras y peligrosas.

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