En el sevillano barrio de Los Remedios, en concreto en la calle Niebla, se encuentra la oficina de la Seguridad Social, anteriormente, edificio de Magistratura de Trabajo.
En este lugar al que a diario acude un gran número de personas, entre funcionarios, personal de seguridad, de mantenimiento o de limpieza, y ciudadanos que acuden a realizar gestiones burocráticas, se desarrollan extraños fenómenos que a quienes los han presenciado han puesto los pelos de punta, siendo los más habituales los descensos repentinos de temperatura, la visualización de sombras o la percepción de olores inexplicables como a flores o a humedad.
Una empleada contó que mientras se encontraba en su despacho revisando algunos expedientes, pudo sentir que alguien la observaba. Al alzar la mirada vio a un niño pálido y con ropa de otra época, asomado a la puerta. Pensando que se trataba del hijo de algún compañero, o quizás un niño que estaba buscando a alguien y se había perdido, la mujer se levantó de su asiento para preguntarle a aquel niño qué necesitaba. Al hacerlo, el niño salió corriendo. Cuando la mujer salió al pasillo para buscarle, el niño había desaparecido sin dejar rastro y sin que nadie más lo hubiese visto.
Otro empleado relata que en una ocasión se quedó hasta tarde terminando su trabajo. En un momento dado, comenzó a escuchar unas risas infantiles procedentes del pasillo. Al asomarse para ver qué ocurría, pudo ver dos sombras pequeñas corriendo hacia una esquina. El hombre se dirigió rápidamente hacia allá, pero no había nadie. Pero sí que pudo notar que la temperatura en esa zona era inusualmente baja.
Otro empleado asegura que se dirigió a la tercera planta para entregar unos documentos. Al llegar allí, pudo sentir bastante frío a pesar de ser un día caluroso. Además, pudo notar como si alguien le soplase en la nuca pero, al girarse, no había nadie.
Pero, de todos los testimonios, quizás los más relevantes son los de los guardias de seguridad, pues durante sus rondas nocturnas son quienes más sucesos extraños han presenciado.
En una ocasión, un guardia se encontraba revisando las cámaras de seguridad cuando pudo ver a un par de niños corriendo por el pasillo del tercer piso. Por más que buscó a aquellos niños, no pudo encontrarlos. Pero, de regreso a la garita, pudo ver cómo uno de esos niños se asomaba por una puerta antes de desaparecer.
Tras realizarse distintas investigaciones sobre la historia del edificio, se descubrió que aquello era antiguamente una fábrica de chocolate. Durante el funcionamiento de esta fábrica, se produjo un accidente en una máquina que produjo la muerte de dos niños.
El día a día en el edificio de sigue trascurriendo con normalidad. Muchos prefieren ignorar las noticias de estos sucesos, ya sea por escepticismo o por autoprotección. Pero hay quienes aseguran que prefieren compartir despacho para no sentirse solos, y quienes han pedido trabajar en el horario matinal, sintiéndose así más seguros, y tratando de evitar la tercera planta, considerada el principal foco de estos sucesos.
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