En la provincia de Soria se encuentra Barahona, una localidad de apenas 17 habitantes.
Esta tranquilidad localidad fue anteriormente conocida por haber albergado entre sus vecinos a un importante número de brujas, un hecho que fue recogido por la Santa Inquisición a inicios del siglo XVI.
Al parecer, en este lugar al caer las noches de luna llena, algunas mujeres que fueron denunciadas por practicar brujería, se reunían en un prado del Campo de Barahona para encender fogatas y realizar aquelarres en los que invocaban al demonio y a otros demonios y espíritus malignos menores con los que bailaban, mantenían relaciones sexuales y cuya energía usaban para general el mal entre sus vecinos.
Según las denuncias que recogió el Santo Tribunal, hubo reportes de cosechas echadas a perder, de extrañas enfermedades en algunos vecinos, de desaparición o muerte de ganado o de mujeres fértiles que dejaron de estarlo, e incluso la desaparición y muerte de niños. Debido a estas denuncias, varias vecinas de Barahona fueron procesadas y juzgadas por practicar brujería.
Además, debido a que en estos aquelarres participaron brujas, no solo de la zona, sino también levantinas y aragonesas, se creía que estas brujas acudían a estas reuniones volando en sus escobas, lo que explicaría que pudiesen recorrer la distancia que las separaba en tan poco tiempo.
También es interesante la presencia de una roca con un agujero en cuya parte superior se encuentra una cruz grabada. Según se cuenta, las brujas introducían la cabeza en el agujero para confesar sus pecados.
Estos sucesos han sido recopilados en varios libros, haciendo que las brujas de Barahona no caigan en el olvido.
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