miércoles, 5 de febrero de 2020

EL MATRIMONIO WARREN


Ed y Lorraine Warren fueron dos investigadores de lo paranormal que a lo largo de su trayectoria investigaron una gran cantidad de casos relacionados con fantasmas, poltergeists y posesiones demoníacas.

Lorraine Warren cuenta que cuando tenía 7 años comenzó a poder percibir el aura de las personas en forma de luces de diferente intensidad. Ese aura también lo podía percibir en algunas mascotas. No obstante, dada a la poca credibilidad que daba la gente a sus palabras, decidió guardar el secreto hasta que conoció a Ed.

Ed Warren explica que tuvo sus primeras experiencias relacionadas con el mundo paranormal entre los 5 y los 12 años cuando, mientras su familia dormía, en diferentes ocasiones su armario se abría para dar paso a una serie de orbes con rostros que le observaban. En ese momento la temperatura de la habitación bajaba drásticamente y podía escuchar pisadas y susurros. Tal era el miedo que aquello le producía, que terminaba las noches durmiendo en la cama con sus padres.

La pareja se conoció cuando Ed trabajaba con 16 años como acomodador en el Teatro colonial en Bridegport, al cual asistía a menudo Lorraine con su madre. Comenzaron a hablar y, finalmente, empezaron a salir juntos. Fue entonces cuando Ed tuvo el valor para contarle lo que había visto de niño y ella, a respuesta, le contó su secreto. Parecía que el destino había querido que los dos se juntasen.

Con el paso de los años la pareja se casó y tuvo una hija. Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial Ed se dedicaba a pintar cuadros, pues poseía un gran talento para ello, de paisajes y mansiones embrujadas. Esas casas eran lugares reales en los que el matrimonio percibía la presencia de entes del más allá. Por fortuna, como consecuencia de la creación de esos cuadros, muchas personas invitaban a su pareja para que investigasen extraños sucesos que allí se desarrollaban. De esa forma, en 1952, decidieron fundar la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra, que sería la primera asociación dedicada a buscar fantasmas y demonios.

Poco a poco este inusual matrimonio obtuvo el reconocimiento que les llevó a explorar distintos lugares encantados y a dar charlas sobre su profesión. La pareja no cobraba por su actuación en casos paranormales, pues lo ofrecían como un servicio, por lo que sus ingresos venían de los cuadros que Ed vendía y las conferencias que daban.

Entre los diferentes lugares que investigaron durante esta época se encuentran la Abadía de Whitby o la Rectoría de Borley, en Essex, que tiene la reputación de ser la ‘casa más encantada de Inglaterra’.

Fue en 1965 cuando el matrimonio Warren visitó una casa embrujada donde rondaba el espíritu de una niña llamada Cynthia. Lorraine estableció contacto con ella y descubrió que la niña estaba buscando a su madre sin descanso. Aquello les conmovió tanto que decidieron ir más allá, por lo que Ed comenzó a aprender más sobre el mundo paranormal convirtiéndose en demonólogo, siendo el único demonólogo laico de su época en Estados Unidos, pues el resto eran sacerdotes.

Entonces llegó el 14 de noviembre de 1974, día en el que la madre de Ed falleció a causa de un cáncer. Pero este fallecimiento tuvo algo inusual, pues había fallecido en el mismo momento en el que un hombre llamado Ronald DeFeo asesinó con un rifle a los seis miembros de su familia en la llamada “casa maldita de Amityville”. Este hombre aseguraba que una voz demoníaca le había obligado a hacerlo.

Tal fue la forma en la que esta coincidencia sorprendió a los Warren que fueron unos de los primeros investigadores que se dirigieron a la casa. Allí pudieron captar voces de inexplicable procedencia, olores raros, ruidos y cambios bruscos de temperatura. Ed llegó a fotografiar el fantasma de un niño de pie junto a la escalera que conducía al segundo piso.


En otra ocasión, el matrimonio Warren tuvo que ayudar a la familia Perron, cuyo hogar, situado en Harrisville, estaba siendo acechado por una bruja llamada Bathsheba que vivió allí a principios del siglo XIX. Al parecer, esta mujer maldijo el terreno para que muriese cualquiera que allí viviese. Esta bruja sacrificó a su hijo a Satanás para, posteriormente, suicidarse.


Ed era quien realizaba las psicofonías y realizaba los rituales pertinentes para liberar a las familias de aquellas presencias mientras Lorraine empleaba su habilidad como médium para contactar con los entes pues, según explicaban, los espíritus se sientes atraídos por los clarividentes.

En otra ocasión, Ed logró filmar durante algunos segundos a la “Dama Blanca de Easton”, una mujer que vagaba por un cementerio. Según explicó Ed, estuvo esperando en su furgoneta hasta que comenzó a escuchar a una mujer llorando, por lo que se asomó al exterior. En ese momento pudo ver la silueta de una mujer cuyos rasgos no podía distinguir. Tal fue la emoción que Ed sintió que comenzó a caminar hacia ella para grabarla mejor, pero la mujer desapareció. Con los nervios Ed había olvidado una norma sencilla: debe ser el espíritu el que se acerque a ti para no cambiar el campo molecular y magnético cuando un fantasma se está materializando.

También, la familia Smurl pidió ayuda a los Warren pues su casa estaba infestada de fenómenos paranormales tales como sonidos, malos olores o apariciones. El matrimonio declaró que la casa estaba ocupada por tres espíritus menores y por un demonio que, aparentemente, abusó sexualmente del matrimonio Smurl.


Así mismo, los Warren realizaron un exorcismo a un hombre llamado Bill Ramsey, poseído por un demonio que le obligaba a actuar como un hombre-lobo, por lo que atacó y mordió a un gran número de personas en diferentes ocasiones.


A lo largo de sus cientos de investigaciones, el matrimonio Warren recolectó diferentes artículos poseídos y embrujados: juguetes, esculturas, cuadros o máscaras que actualmente se pueden visitar en el "Museo de lo Oculto de los Warren", situado en la propia casa del matrimonio. Todos esos objetos aseguran que son peligrosos por la gran cantidad de energía oscura y negativa que almacenan, por lo que prohíben que los visitantes los toquen. De hecho, tienen especial cuidado con una vitrina de cristal en la que se encuentra la famosa muñeca “Annabelle”.


Esta es una muñeca Raggedy Ann que, según parece, estaba poseída por el espíritu de una niña llamada Annabelle Higgins y al que pudieron neutralizar después de que aterrorizara a tres jóvenes a las que intentó asesinar en la década de los 70. Según explicó Lorraine, la muñeca fue poseída por un demonio que usó la muñeca como conducto para atraer a estas jóvenes y poder poseer a alguna de ellas.


Una vez en la casa del matrimonio, la muñeca comenzó a levitar y a desplazarse por la casa. Según cuenta Lorraine, un exorcista católico amigo del matrimonio, acudió a la casa bastante interesado por Annabelle, aunque la encontró inofensiva. No obstante, Lorraine notó que el áurea del sacerdote había cambiado y le pidió que tuviese cuidado de regreso a casa. Durante ese trayecto, el vehículo del sacerdote se averió produciendo un accidente en el que el hombre estuvo a punto de morir.

Ed Warren falleció el 23 de agosto de 2006 tras sufrir un accidente cerebro vascular. Lorraine Warren siguió realizando investigaciones hasta el 18 de abril de 2019, día en el que falleció.

Tal ha sido la relevancia que este matrimonio ha tenido que varios de sus casos han sido adaptados al cine como "The Haunting in Connecticut", "Amityville Horror" o "The Conjuring".


Asímismo, se han escrito varios libros que recopilan diferentes investigaciones de los Warren como “El cementerio”, “Cazadores de fantasmas” o “La casa embrujada”.


De este modo, el matrimonio Warren ha creado un mundo que ha fascinado a gran cantidad de personas interesadas en el mundo paranormal.

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