sábado, 19 de junio de 2021

ÁNIMAS PARANORMALES I

 El convento de San Miguel de las Victorias, situado en Priego (Cuenca), es un edificio en cuyo interior son muchos quienes han tenido raras experiencias inexplicables.


Este inmueble fue fundado en 1577 por el marqués de Priego tras haber sobrevivido a la batalla de Lepanto. Dicho convento fue edificado sobre la antigua ermita de San Miguel y vivió ciertos infortunios a lo largo del tiempo, quedando desocupado de religiosos, aunque siendo utilizado en momentos como albergue de grupos cristianos.

El protagonista del siguiente suceso, a quien daremos el nombre ficticio de Lucas para proteger su identidad, cuenta que acudió a unas jornadas de convivencia con un grupo católico que tuvo lugar en este convento. Según me explicó de viva voz, entrar al interior del convento ya pone los pelos de punta, pero sobre todo lo hace asomarse a una habitación donde, al parecer, se realizaron exorcismos. Prueba de ello está en los arañazos en la puerta por dentro, o en el cerrojo que cierra la puerta por fuera impidiendo salir a quien se encuentra dentro. Y es que, al parecer, allí realizaron un poderoso exorcismo a un religioso que no acabó demasiado bien. Desde entonces, cuentan que esa habitación está maldita. No obstante, la han habilitado para que la gente se pueda alojar en ella.

En esta ocasión, Lucas y sus amigos se alojaron en esa misma habitación, entre risas y ciertas burlas. Pero las ganas de bromear se acabarían pronto pues no tardaron en aparecer los problemas.

La primera noche, pudieron escuchar sonidos extraños y se podía notar cierta tensión en el ambiente así como descensos bruscos de temperatura que les hacía sentir incómodos, pero todo aquello podía ser normal pues los muebles crujen con el cambio de temperatura, y además estaban algo sugestionados por encontrarse en la habitación en la que se encontraban.

Pero conforme pasaban los días, la situación se hizo insoportable. Una noche escucharon unos extraños ruidos en el techo como si alguien caminase con fuerza o arrastrase un objeto pesado por el piso de arriba. El problema es que ellos estaban en la última planta y arriba sólo se encontraba el tejado, al que no hay acceso. Pero todo no acaba ahí, pues pudieron escuchar un fuerte grito gutural que les heló la sangre, obligándoles a salir de allí. Se intentaron convencer de que aquello tenía explicación, que quizás alguien intentaba asustarles, pero por más vueltas que le daban, aquello no parecía tener ningún sentido.

En otra ocasión, se encontraban sentados en un pasillo cuando el ambiente comenzó a enrarecerse y las bombillas de la fila de luces que había sobre ellos empezaron a apagarse una a una desde los extremos hasta llegar a la que había sobre ellos, dejándoles en la más absoluta oscuridad. Al cabo de unos segundos, todas las luces se encendieron de golpe. Según me explicó Lucas, si pulsabas los interruptores de aquella sala, se apagaban todas las luces a la vez y no de una en una como lo acababan de hacer.

Pero quizás, lo más terrorífico tuvo lugar cuando regresaron a la habitación y encontraron un crucifijo boca abajo con el Cristo arrancado y que todo apuntaba a que alguien lo había metido por la ventana aun tratándose de un tercer piso. Además, ese mismo crucifijo estaba previamente colocado en otra estancia del monasterio.

Tras aquel suceso, le explicaron al sacerdote del monasterio lo ocurrido y el hombre se dirigió rápidamente a aquella habitación a echar agua bendita y a rezar.

 Los sucesos parecieron detenerse y nunca supieron qué los había producido y por qué. Pero desde luego, vivir aquello supuso un fuerte cambio en Lucas, que empezó a ver el mundo paranormal con otros ojos.

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