lunes, 30 de diciembre de 2024

GRÝLA, LA BRUJA DE LA NAVIDAD

La Navidad es una época de unión, de reencuentros con familias y amigos; una época marcada de buenos sentimientos como la solidaridad o el deseo de compartir y regalar. Una época que, aunque tiene un gran significado para la religión cristiana, actualmente está, quizás, marcada por tradiciones algo menos religiosas y más consumistas.

Pero la Navidad también ha tenido su origen con anteriores civilizaciones y creencias y, por ende, con un folklore bastante rico y diverso. Como parte de ese folklore, en la tradición islandesa tiene relevancia Grýla.


Se trata de una mujer gigante con rasgos de ogro, piel gruesa y rugosa, cabello oscuro, largo y enmarañado con pezuñas en lugar de pies y con varias colas. Habitualmente viste con harapos o con pieles de animales y suele portar un gran saco. Además, esta bruja invernal se casó tres veces y tuvo varios hijos gigantes. Además, también tiene una mascota: el gato navideño Jólaköttinn.


El motivo por el que Grýla es temida es porque cuando se acerca la Navidad sale de su guarida en las frías montañas buscando a aquellos niños que se han portado mal, y a los que localiza gracias a su increíblemente fino oído, para que reciban un cruel castigo. Una vez atrapa a los niños desobedientes, los mete en el saco y los lleva a su cueva donde los usa para preparar un estofado, siendo este su plato favorito, y así tratar de calmar su insaciable apetito.

De esta forma, los adultos usaban la historia de la bruja Grýla para asustar a los niños y así asegurar un buen comportamiento. No obstante, en 1746 se publicó un decreto que prohibía el uso de este personaje para atemorizar a los niños, aunque esta ley no ha conseguido que la leyenda de Grýla desaparezca y, con ella, las historias que mantienen a los niños en vilo durante las fiestas navideñas por si la malvada bruja aparece para comérselos.

martes, 24 de diciembre de 2024

LOS AHOGADOS DEL CACHÓN DE LA LEONA

En el conjunto declarado Parque Nacional que forma las Tablas de Daimiel se encuentra la dehesa de Zacatena. Justo en ese lugar, el río Guadiana forma un arroyo llamado “el Cachón de la Leona” y que va a parar a las famosas Tablas.


Aunque hoy día el terreno está bastante afectado por la sequía y la sobreexplotación del terreno y los niveles de agua desgraciadamente son bajos, en otra época era zona caudalosa y en época de lluvias las balsas de agua podían llegar a ser bastante profundas.

En la primavera de 1890, quizás debido a esta abundante lluvia, apareció una plaga de langostas que afectó a muchas cosechas, especialmente de cereal. Es por ello que se empezó a trabajar para mitigar el problema y varios grupos de trabajadores acudían al lugar para eliminar esa perjudicial plaga.

Durante la tarde del 6 de mayo de 1890, una comitiva de eliminación de la plaga se dirigió a la orilla norte del Guadiana para examinar la zona. Para ahorrar tiempo desplazándose por tierra, pues tenían que dar bastante rodeo, decidieron cruzar usando una barca de pescadores. Debido al exceso de peso de las cuatro personas que se montaron en la barca, esta volcó y los cuatro trabajadores se ahogaron en el acto, no pudiendo ser rescatados todos los cadáveres hasta la tarde del día siguiente.


Según empezó a comentarse por Daimiel, de donde eran los fallecidos, los cuerpos mostraban cara de horror y se especulaba que no había sido el peso de los viajeros sino una extraña y desconocida fuerza lo que hizo volcar la barca. Con ello también justificaban que se hubiesen ahogado tan rápido pues esa misma fuerza maligna les arrastró rápidamente hacia el fondo del Guadiana y quién sabe qué vieron para reflejar esa expresión de horror en sus caras. De esta forma comenzó a crecer la leyenda de que había un ente malvado en el Cachón de la Leona y muchos temieron acercarse al lugar por miedo a ser arrastrados a sus profundas aguas.

El suceso fue una tragedia en la localidad y, para que el recuerdo de los cuatro fallecidos no cayese en el olvido, se puso una cruz con sus nombres inscritos en la orilla del río donde el suceso se produjo. Pero una crecida del río hizo que la cruz también acabase arrastrada hasta el fondo del Cachón de la Leona eliminando así ese homenaje y alimentando aún más las habladurías y los miedos.

En 1957 una fuerte sequía hizo que el nivel del agua bajase considerablemente mostrando, entre otros tesoros que el río había arrastrado, la famosa cruz. Tras ser recuperada, fue colocada de nuevo en la orilla, aunque estaba vez con mayor precisión para evitar que el río vuelva a llevársela cosa que, a día de hoy, por suerte aún no ha pasado.


Pero, aparte de las habladurías sobre la maldición que existe en ese lugar, también hay quien asegura haber visto unas siluetas fantasmagóricas deambulando por la zona y que podría tratarse de las cuatro víctimas que, debido a la trágica muerte que sufrieron, se han quedado en el lugar donde se encontraron sus cuerpos.

sábado, 7 de diciembre de 2024

LAS APARICIONES DEL HOSPITAL DE CIUDAD REAL

En Ciudad Real se encuentra el Hospital General Universitario, un lugar en el que varios testigos, tanto personal sanitario como pacientes, han presenciado diversos fenómenos paranormales. Y es que por quienes investigan el mundo paranormal es sabido que los hospitales son lugares propensos a ser foco de estos eventos por las numerosas muertes, en ocasiones traumáticas, que entre sus muros se producen.


En el programa de radio de Onda Cero “Historias, misterios y leyendas de Ciudad Real”, Pedro Martín-Romo recogió algunos de estos testimonios.

A modo general, el personal sanitario, tanto fijo como interino, habla de sombras, extrañas sensaciones, bruscos cambios de temperatura, luces que se apagan o enciende solas en estancias vacías. Pero también hay sucesos más concretos que sólo unos pocos testigos se atreven a contar.

Empezando con tradiciones arraigadas, hay una que varias enfermeras cumplen y es, cuando una persona fallece o está a punto de fallecer, abren la ventana de la habitación y se apartan de los pies del paciente pues se considera que por los pies es por donde sale el alma y, a través de la ventana abierta, saldrían del hospital hacia el Más Allá. Esto, según comentan, lo hacen para evitar que ese espíritu se quede atrapado en esa habitación y facilitarle así el tránsito. Y es que hay miembros del personal sanitario que reconocen tener miedo por los sucesos inexplicables que ocurren en el hospital.

Una enfermera comenta que ha sido testigo de cómo algunas personas a punto de fallecer han tenido visiones de seres queridos que van a visitarles como para acompañarles al otro lado. En ocasiones lo muestran nombrando a ese familiar y, en otras ocasiones, alargando los brazos como intentando asirse a algo o a alguien invisible. Una situación que se ha repetido en muchas ocasiones y que a la que ya está acostumbrada pero que le sigo erizando el vello.

Otro suceso recurrente en el hospital tiene lugar en una habitación de la zona de paliativos. En dicha habitación hay un rincón donde es habitual que la temperatura sea excesivamente baja. Según parece, en esa habitación han fallecido muchas personas y que este cambio brusco de temperatura estaría relacionado con presencias paranormales de almas que se han quedado allí.

Otro inquietante suceso ocurre en la UCI donde hay un box en el que, aun estando vacío, se enciende solo el monitor multiparamétrico  que mide las constantes vitales y comienza a pitar. Y hay otro box en el que se puede escuchar una especie de gemido o llanto, que se comenta que pertenecen a una mujer que falleció allí y que era propensa a llorar durante su dura estancia ingresada. En ese box es también habitual sentir una presencia o una extraña corriente como si alguien invisible pasase al lado de los sanitarios.

Pero el monitor del box no es el único aparato que parece funcionar sólo de forma inexplicable, pues varias enfermeras comentan que algunas noches suena el timbre de aviso del paciente en habitaciones que están vacías. Y también se han encontrado con televisores en habitaciones vacías que se encienden solas y, al rato de apagarlas, se vuelven a encender.

Pero, quizás, el suceso más común y temido por el personal sanitario se produce en uno de los ascensores que se activa solo llevando a quien se monte directamente a la morgue, como si el alma de un fallecido se hubiese quedado allí atrapada y quisiese usar el ascensor para salir de allí.

Aparte de los empleados del hospital, los pacientes también han sido testigos de extraños sucesos.

Una paciente cuenta que recibió la visita de una mujer que le dijo que era médico y que se iba a poner bien. Al cabo de un rato, entró en la habitación otro médico para hacer una revisión de la paciente. Extrañada, la paciente preguntó por esa doble visita médica. Tras indagar y preguntar sobre el asunto, descubrieron que la descripción de la mujer que había visto coincidía con una mujer que había fallecido ese mismo día en la habitación contigua.

Otro paciente explica que estando ingresado escuchó bastante alboroto en la habitación de al lado y vio pasar por su habitación a un hombre, el paciente de esa habitación. Lo sorprendente del tema es que el alboroto se produjo porque el hombre acababa de fallecer, dejando al paciente totalmente impactado.

Todos esos sucesos han convertido el hospital de Ciudad Real en un foco del mundo paranormal y han hecho que muchos sanitarios tema realizar turnos nocturnos al no saber con qué se van a encontrar.