jueves, 28 de agosto de 2025

EL ENTE DE UNA RADIO LOCAL DE SEVILLA

Muchas son las personas que usan la radio como medio de entretenimiento: en el coche, en sus trabajos, en sus hogares… Algunos escuchado programas nacionales, otros programas locales.


Tomando en cuenta este segundo grupo, este suceso ocurrió en una radio local sevillana. Los trabajadores de la radio comenzaron a ser testigos de una serie de sucesos extraños a los que no dieron mayor importancia, buscándoles el lado racional: pequeñas voces, casi susurros, ruidos, luces que parpadeaban, pequeños fallos en las transmisiones…

Pero, poco a poco, estos fenómenos comenzaron a aumentar llamando seriamente la atención de todos los trabajadores que forman esa radio. Algunos empleados fueron testigos de algunas sombras humanoides que cruzaban pasillos vacíos, puertas que se abrían o cerraban solas en estancias desocupadas, voces que ganaban intensidad y la sensación de que alguien les observaba y acompañaba.

Quizás, el momento más importante tuvo lugar cuando, en plena transmisión, el locutor interrumpió el programa al sentir una presencia a su lado. Según explica, pudo notar cómo, a pesar de estar solo en la sala, había alguien con él que le observaba y que hizo que se le erizase la piel y se pusiese nervioso.

Por su parte, otro locutor también comentó que mientras presentaba un programa de música, esta se detuvo repentinamente y fue reemplazada durante unos instantes por una especie de voces distorsionadas. Además, asegura que durante ese momento, su teléfono se quedó sin cobertura.

A partir de estos sucesos, los distintos trabajadores de la radio comenzaron a compartir esas extrañas experiencias que habían vivido. El equipo técnico comentó que habían registrado interrupciones inusuales en la señal, inexplicables ruidos estáticos e incluso alguna voz que se ha colado en eco en la emisión y que no corresponde a ningún miembro del equipo. La sensación que les producía aquello es que algo estaba afectando y alterando las ondas electromagnéticas de la radio. Incluso algún técnico se aventuró a decir que parecía que alguien quisiese comunicarse desde otro plano.

Pero no sólo los empleados de la radio son testigos directos de estos fenómenos, pues algunos radioyentes aseguran haber captado extraños susurros o voces durante las transmisiones o pequeñas interferencias como si se perdiese la señal o algo la interrumpiese.

Algunos expertos creen que la radio esté construida sobre algún terreno en el que ocurrió alguna tragedia y lo que ocurre en el local sea fruto de energía residual que quedó allí atrapada y, a día de hoy, se sigue manifestando. No obstante, aún no se ha averiguado qué uso tuvo aquel solar antes de convertirse en la radio local sevillana que es hoy día, por lo que la investigación sigue abierta para aclarar estos sucesos mientras los empleados de la radio siguen compartiendo el lugar de trabajo con algo que no ven pero que saben que está ahí.

miércoles, 13 de agosto de 2025

LAS BRUJAS DE MONTILLA

Montilla es una localidad cordobesa de 22859 habitantes. Este lugar pasó  a ser conocido debido a que Miguel de Cervantes reflejó en su obra “El coloquio de los perros” los sucesos que vivieron un grupo de mujeres que allí vivieron apodadas “Las Camachas”, acusadas de practicar brujería y hechicería. El motivo de este apodo es que su abuelo era propietario de un mesón llamado “El Camacho”.

Según se comentaba, las brujas conocían distintos hechizos con los que podían ayudar o perjudicar a los vecinos. Al parecer, lo más común es que usasen sus oraciones para volver estériles a las mujeres e impotentes a los hombres, lo que hizo que muchos se volviesen en su contra y terminasen denunciándolas a un tribunal de la Inquisición.

Entre las “Camachas”, destacaba Leonor Rodríguez, a la que consideraban la más poderosa de todas las brujas de Montilla. Su castigo ante el Tribunal de la Inquisición fue recibir cien azotes en Córdoba y otros tantos en Montillo, así como quedar desterrada durante una década de su ciudad natal.

Pero esto, en lugar de servir como un castigo ejemplar, atrajo a más brujas a la localidad, convirtiendo Montilla en una especie de lugar de encuentro para las brujerías. Muchas de estas mujeres también fueron acusadas por la Inquisición por distintos motivos: volar, llenar el ayuntamiento de demonios, poseer familiares, invocación de seres malignos, adivinación, realizar conjuros para practicar la curandería o dar falsos bálsamos que en verdad eran veneno.

Tal era la frecuencia con que aparecían brujas en Montilla, que se llegaron a encausar a 45 mujeres por practicar brujería entre 1500 y 1800 y, aunque el número no pueda ser elevado para la cantidad de años, sí es una cifra importante teniendo en cuenta que se produjeron en una misma pequeña localidad.

Actualmente es posible visitar en la calle padre Miguel Molina la casa en la que vivieron las “Camachas”, las primeras brujas que habitaron en Montilla y que lo iniciaron todo. Es por ello que esta antigua vivienda del siglo XVI se ha vuelto una atracción turística para todos los interesados en historias y leyendas de brujerías.


Además, esta casa se utilizó en 2007 para rodar algunas escenas de la película “Brujas” de Pilar Távora.