01 abril 2026

LA LEYENDA DE LA VIRGEN DE LA SOLEDAD DE ÚBEDA

Úbeda, al igual que otras tantas ciudades, es conocida por su Semana Santa.

Una de las cofradías más importantes y conocidas es la de La Soledad, que procesiona durante el Viernes Santo desde la iglesia de San Millán.


Sin embargo, hay otro extraño motivo que ha llamado la atención de muchos con respecto a esta procesión y se debe a los rumores sobre un penitente fantasma que recorre sus filas.

En el siglo XIX vivía un hombre al que todos conocían como Tadeo “el cojo”, tratándose de un albañil que, tras caerse de un tejado, quedó cojo de una pierna. Este hombre siempre había sentido gran devoción por la Virgen de la Soledad, pero nunca había podido participar en la procesión al no poder costearse una túnica.

Siendo ya mayor, consiguió comprar una tela y le pidió a un sastre que con ella le hiciese una túnica pero, cuando se aproximaba la Semana Santa, notó que le faltaba energía y le pidió a su mujer que si fallecía, le enterasen con la túnica puesta.

A los pocos días, Tadeo falleció pero su mujer no pudo cumplir su promesa debido a una cadena de infortunios. Una noche, Tadeo se apareció a su mujer en sueños y le preguntó por la túnica. A la mañana siguiente, la mujer se dirigió al cementerio con la túnica y pidió que la abriesen para poder ponerle la túnica. Para sorpresa de todos, el cuerpo de Tadeo ya vestía una túnica de la Hermandad de la Soledad, causando asombro, admiración y temor entre los presentes.

Aquel mismo año, durante la noche del Viernes Santo, cuando la Virgen de la Soledad llegó a lo alto de la Cuesta de La Merced, muchos vieron a un extraño penitente que, cojeando, acompañaba a la Virgen, desapareciendo sin dejar rastro.
Desde ese momento todos los años hay quien asegura que es posible ver durante unos instantes en ese mismo lugar a un penitente cojo que, tras asegurarse de que la Virgen de la Soledad ha subido sin problema la conocida cuesta, se desvanece entre el público.