En
Sigüenza (Guadalajara) se encuentra el castillo de los Obispos ubicado en un
montículo en el entorno del Parque Natural del Río Dulce y las Hoces del Río
Salado.

Se
trata de un palacio-fortaleza erigido en el siglo XII sobre una antigua
alcazaba musulmana. Además, el edificio ha sufrido diferentes reformas en los
siglos XIV, XV, XVI y XVIII.
Desgraciadamente,
durante la invasión francesa, sufrió grandes desperfectos por las Guerras
Carlistas de 1811 quedando el majestuoso edificio gravemente dañado. Además,
durante la Guerra Civil sufrió diversos bombardeos derruyéndose prácticamente
en su totalidad.
Afortunadamente, durante la época
Franquista, fue restaurado siguiendo planos y documentos antiguos.
Aunque
el actual edificio es prácticamente nuevo, ha sido posible la conservación de
la capilla románica, la portada, las torres y el salón del trono.
En su
interior es posible encontrar mobiliario del medievo, armaduras y diversa
decoración de la época. Todo esto hace que el Parador sea una atracción
turística.


Pero
no es lo único interesante que alberga, pues entre sus muros se encuentra el
fantasma de Doña Blanca de Borbón.

Doña
Blanca de Borbón se alojó en este castillo en el año 1355, tras haber sido
rechazada por su marido, Pedro I de Castilla, pues el rey tenía otros amoríos
que prefería.

Pero el rechazo no fue la única condena que sufrió la joven, si
no que permaneció encerrada en el castillo durante un año entero antes de ser
trasladada a Medina Sidonia, donde murió asesinada con sólo 22 años.
De su estancia en el castillo es
posible encontrar una pequeña celda que los huéspedes pueden visitar durante la
guía turística por el emblemático edificio.
Pero
esa pequeña celda no es lo único llamativo que se puede encontrar de doña
Blanca, pues el fantasma de la joven, que tanto padeció en ese castillo,
decidió regresar al Castillo de los Obispos donde, según dicen, vaga por una de
las torres. Es por ello posible durante la noche escuchar los sollozos de doña
Blanca junto al sonido de unas cadenas que se arrastran.
Y es
que varios huéspedes han sido testigos de esta leyenda. Hay quien asegura, no
sólo haber escuchado los famosos sonidos, si no que haber visto una nebulosa
blanca flotando en el aire. Otros, comentan que se alojaron en la habitación de
la torre, donde pudieron escuchar el sonido de pasos y muebles arrastrándose
durante la noche en el piso superior cuando, en realidad, no hay nada encima de
esa habitación. Además algunos de los empleados aseguran que les han pasado
cosas extrañas como objetos que cambian de sitios solos, y aseguran que pasar
una noche de tormenta impone muchísimo.
El Parador de Sigüenza ofrece,
por ello, una interesante experiencia para quienes disfrutan de este tipo de
edificación antigua y quienes se sienten atraídos por las historias de
fantasmas.

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