El
Cortijo Jurado es una hacienda agrícola-burguesa de mediados del siglo XIX,
situada cerca de la barriada de Campanillas de Málaga.

Este
edificio de estilo neogótico fue construido entre 1830 y 1840 por la familia
Heredia como villa de recreo y para explotarla de forma agraria y ganadera.
Contaba con 2500 metros cuadrados, un gran patio central, una capilla, una
torre, incontables habitaciones e incontables ventanas, aunque hay quien
asegura que el número total de ventanas es 365, una para cada día del año. No
obstante, en 1925, debido a la realmente mala situación económica de la
familia, vendieron el cortijo a la familia Larios. Posteriormente pasó a manos
de la familia Quesada y en 1975 fue adquirido por la familia Vega Jurado, que
otorgó al cortijo el nombre actual.
En el
año 2002 se intentó su remodelación para abrir un hotel, aunque el proyecto no
salió adelante. Algunos años más tarde, el edificio fue restaurado por sus
dueños, obligados por el ayuntamiento de Málaga. Fue durante estas obras que
los obreros comenzaron a escuchar gritos de niñas, golpes Y ruidos
inexplicables. Además muchos de ellos se negaban a trabajar dentro del edificio
y otros se negaban a hacer guardia de noche para evitar que les robasen los
materiales, pues tenían miedo de esos sucesos paranormales.
Tales
testimonios captaron la atención de diverso público. Varios médiums e
investigadores de lo paranormal afirman haber captado psicofonías en las que se
escuchan voces espectrales y susurros, presencias fantasmales, apariciones de
rostros femeninos, siluetas luces espectrales, ruidos, pisadas e incluso
lamentos… Además, se encontraron antiguos manuscritos en los que se advierte de
un horror que mora por los pasillos del inmueble.
Pero no es lo único llamativo del
edificio, pues mediante archivos históricos se confirmó la desaparición de
cinco chicas jóvenes entre 1890 y 1920 cuyos cuerpos fueron encontrados
torturados cerca del cortijo. Algunos testigos afirman que durante esa época
los dueños de la hacienda realizaron en su interior rituales satánicos para los
que utilizaban a chicas jóvenes.
Además,
durante la Guerra Civil hubo una gran cantidad de fusilamientos cerca del
entorno y, según parece, el edificio sirvió de hospital y sus sótanos de
calabozos.
Pero
dichos sótanos cumplieron otra función anteriormente y es que están conectados
con el Cortijo de Colmenares, situado a escasa distancia, formando una red
laberíntica en la que es posible hallar máquinas de tortura así como varios
osarios.
Actualmente
se ha intentado retomar el proyecto para convertir el emblemático edificio en
un hotel, aunque no existen avances al respecto. Pero, quizás, en un futuro no
muy lejano dichas obras avancen permitiendo desvelar más extraños e
inexplicables secretos del Cortijo Jurado.

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