En la avenida César Augusto de Zaragoza se encontraba el hotel de 5
estrellas Corona de Aragón. Este era un hotel realmente popular entre las altas
esferas de la sociedad.
El 12 de julio de 1979, debido a la
entrega de despachos a la XXXVI promoción de la Academia General Militar, el
hotel estaba lleno de militares, así como de sus familiares y la viuda de
Francisco Franco, Carmen Polo, con su hija, su yerno y dos nietos. Pero ese
día, la felicidad y emoción de quienes allí se encontraban se vio truncada por
un fatal incendio.

Durante el suceso, que se inició a las
8:15 de la mañana, fallecieron 78 personas (muchos por asfixia y otros al
arrojarse por los balcones del edificio tratando de escapar de las llamas) y
hubo más de 100 heridos. Nunca se supo si el incendio fue intencionado tratando
de dañar a la exclusiva clientela que se alojaba en el hotel, o si fue
accidental y las distintas fuentes periodísticas que informaban sobre los
hechos, se contradecían constantemente.


Con el tiempo, el hotel fue restaurado y
remodelado otorgándole un toque más moderno, recibiendo el nombre de hotel
Meliá Zaragoza.

Pero esa remodelación no impidió que el
edificio olvidase el terror que había vivido durante la tragedia. Aunque
al principio eran testimonios tímidos, poco a poco más y más voces comenzaron a
relatar los extraños sucesos que se producían por todo el edificio,
especialmente en la habitación 510.
Los huéspedes y empleados del hotel que se
han atrevido a contar su experiencia relatan que han llegado a sentirse
asfixiados y atrapados en los pasillos, como si temiesen no poder salir de
allí. Además, han llegado a escuchar a personas corriendo por los
pasillos como si escapasen de algo, a pesar de no haber nadie allí, y voces o
gritos de horror.
Por otra parte, quienes han dormido en la
habitación 510, explican que un calor insoportable se concentra allí, algo que
no ocurre en otras habitaciones, y que resulta difícil eliminar esa sensación a
pesar de activar el aparato de aire acondicionado. Algunos explican que debido
al aumento de temperatura de la habitación, los diferentes muebles que allí se
encuentran se calientan resultando en ocasiones imposible posar la mano en
ellos durante unos instantes. Además, han podido notar alguien llamando a la
puerta, bombillas que se encienden y se apagan, interferencias en la
televisión, la sensación de ser vigilado, o extrañas sombras que se desplazan
por el dormitorio y un fuerte olor a quemado.
Debido a lo llamativo del suceso, muchas
personas atraídas por la curiosidad se alojaron en dicha habitación y, tras
finalizar su estancia, aseguraron que no volverían a pasar una noche allí.
Carmen Porter y Javier Pérez Campos,
colaboradores del programa Milenio 3, también se alojaron en dicha habitación
para realizar un programa. Javier asegura que pasó bastante miedo, aunque
también confiesa que estaba sugestionado. Cuenta que por la mañana alguien
llamó a la puerta de su habitación varias veces pero que, al abrir la puerta,
no había nadie en el pasillo.

Pero otro curioso caso se desarrolla en la
discoteca que, antiguamente, formaba parte del hotel. Al parecer, todos los
días la sal del descalificador de agua se vuelve negra. Pensando que se trataba
de hongos o de alguna bacteria, usó diferentes productos, pero la sal seguía
tomando esa oscura tonalidad. Uno de los motivos del ámbito paranormal que
vuelve la sal negra es que cuando esta sustancia absorbe las energías negativas
de un lugar, adopta dicho color.
El Hotel Corona de Aragón se ha convertido
en un lúgubre lugar en el que la tragedia no quiere ser olvidada.
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