lunes, 26 de agosto de 2019

LAS MANOS NEGRAS DEL ÓRBIGO


El 10 de abril de 1978, un grupo de alumnos y profesores, todos procedentes del colegio Vista Alegre de Vigo, volvía de excursión. Al pasar por Santa Cristiana de la Polvorosa (Zamora), el autobús cruzó por un puente que atravesaba el río Órbigo situado en la N-525. Desgraciadamente, el autobús en el que viajaban chocó contra un muro del puente y se precipitó al río dejando sólo a nueve niños y un adulto como supervivientes, pues el resto de pasajeros falleció bajo las fangosas aguas del entonces caudaloso río. Este accidente produjo una gran conmoción entre los españoles.
Resultado de imagen de manos negras del óbrigo

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Durante el verano de 1991, una familia procedente de Vitoria, que viajaba en autocaravana, decidió aparcar el vehículo debajo de aquel puente, ignorando el suceso que había tenido allí algo más de una década atrás. Durante la noche, la madre y los hijos duermen dentro de la caravana mientras que el padre y otro hijo duermen en una tienda de campaña. Entonces, alrededor de las tres de la madrugada, la madre se despertó, pues estaba escuchando pisadas rodeando la caravana. Creyendo que es un animal, la mujer golpeó la pared de la autocaravana con la esperanza de asustarlo pero, de repente, por todas las paredes de la caravana comenzaron a escucharse golpes como si una multitud estuviese golpeando el vehículo desde el exterior. Cuando los golpes terminaron, la mujer salió de la autocaravana para pedir ayuda a su marido quien, dormido en la tienda de campaña, no se había enterado de nada. A pesar de buscar alrededor, no vieron a nadie en la zona.

A la mañana siguiente, cuando la familia despertó, quedaron realmente aterrados, pues en las paredes y el techo de la caravana había huellas negras que correspondían con manos de niños. Al llegar al pueblo más cercano, la familia contó lo sucedido, aunque nadie parece sorprenderse pues, según testimonios de varios campistas que han pasado la noche en la zona, se puede escuchar el sonido de niños jugando, gritos de horror y llantos. Acontecimientos que les han impedido volver a acampar en ese lugar.

El río Órbigo se ha convertido en un lugar en el que se reúnen las almas sin descanso que quienes fallecieron en tal trágico accidente.

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