Al sur de Jaén se encuentra Cazorla, una bella localidad de unos 7000 habitantes conocida por su rico patrimonio y por perfecta ubicación en la naturaleza.
Entre los lugares que se pueden visitar, y que atrae la atención de los visitantes, se encuentra un pasadizo subterráneo que recorre Cazorla desde pies de las ruinas de la iglesia de Santa María hasta llegar a una cueva cercana al castillo de la Yedra. Y, aparte de lo llamativo de atravesar este pasadizo, es interesante conocer la leyenda que esconde en su interior.
Según se cuenta, cuando la ciudad fue Reconquistada durante el reinado de Fernando III “El Santo”, vivía en el castillo de La Yedra el gobernador árabe de la ciudad con sus tres hermosas hijas. En el momento en el que el ejército cristiano entró en la ciudad, temiendo que su hija preferida sufriese algún daño, la encerró en una cueva subterránea cerca del castillo con el fin de protegerla. El gobernador le prometió que le esperase allí porque cuando terminase la batalla volvería a rescatarla. Pero esto no sucedió ya que el ejército cristiano ganó la batalla.
La joven esperó en el
pasadizo durante años incapaz de abandonar aquellos pasadizos por lo que se
terminó convirtiendo en la Tragantía, un ser mitad mujer, mitad lagarto cuyo
cántico se puede escuchar entre los muros de la fortaleza.
Pero la leyenda no acaba
aquí, pues hay quien dice que en la noche de San Juan esta criatura abandona el
pasadizo y se la escucha cantar la siguiente triste canción que se ha vuelto
popular:
Yo
soy la tragantía
hija
del rey moro,
quien
me oiga cantar
no verá
la luz del día
ni la noche de San Juan.
Dicen que si algún niño
escucha esta canción quedará hipnotizado y la Tragantía lo devorará.
Tal es la fama de esta
leyenda cazorleña que en los subterráneos donde tiene lugar pusieron una
estatua simulando ser la Tragantía aunque, quizás, la verdadera criatura está
observando a los turistas atravesar el pasadizo esperando a que llegue la noche
de San Juan para cantar su conocida canción y tener alguna pobre víctima para
cazar.
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