viernes, 24 de enero de 2025

EL VIEJO CEMENTERIO DE "EL CALVARIO" DE PORZUNA

Porzuna es una localidad de Ciudad Real, ubicada en la comarca de los Montes, que cuenta con alrededor de 3530 habitantes.


Durante la mal llamada “Gripe Española”, y especialmente durante su tercer brote en 1919, Porzuna fue una localidad que sufrió bastante las consecuencias de esta epidemia a pesar de no ser un lugar muy poblado y tampoco de tránsito de viajeros, pues siempre ha sido conocida por ser una localidad más bien aislada que contaba con suficientes recursos como para autoabastecerse.

Debido a este alto número de fallecidos en tan poco tiempo, los entierros se produjeron de forma abrupta, a poca profundidad  en un lugar conocido como “El Calvario”, formando una especie de fosa común pues no podían permitirse dedicar tiempo a realizar muchas tumbas individuales.


Décadas más tarde, se construyó el cementerio municipal en otro lugar de la localidad y sobre este mismo lugar, donde los restos de los fallecidos por la fiebre española descansaban, se construyó un colegio. Hoy día, algunos de los adultos que fueron a aquel colegio, aseguran que por la noche era habitual ver unas extrañas luces desplazándose con lentitud en el patio del colegio que se identificaron como fuegos fatuos producidos por los restos que a tan poca profundidad se encontraban, llegando a asustar a muchos de los testigos de este fenómeno. Incluso hay quien asegura haber sentido extrañas sensaciones en sus alrededores cuando el colegio se encontraba vacío, como extraños descensos de temperatura o llegar a ver sombras cruzando aquel patio de recreo a pesar de no haber nadie en su interior.

Durante aquella época, se prohibió a los niños hacer cualquier juego de excavación. No obstante, no todos los niños hacían caso a aquella norma llegando, durante sus juegos de recreo, a desenterrar restos humanos de los fallecidos en aquel lugar.

Actualmente, el colegio se encuentra en otra zona del pueblo (irónicamente, bastante cerca del actual cementerio), aunque se desconocen fenómenos extraños que hayan podido ocurrir allí más allá de las cientos de anécdotas que los alumnos viven en el centro educativo cada día.

En cuanto a "El Calvario", hoy día es un parque y los restos de los fallecidos se terminaron trasladando al actual cementerio municipal, aunque hay quien dice que tal traslado no se hizo y que siguen en aquel lugar. En cualquier caso, no se ha reportado ningún caso extraño que deba preocupar a sus transeúntes ni nadie ha sido testigo recientemente de sombras o luces durante la noche.

viernes, 17 de enero de 2025

LOS SUCESOS DEL REFUGIO MILITAR DE CERLER

En la provincia de Huesca se encuentra el Refugio Militar de Cerler, un lugar en el que distintos grupos de militares han pasado destinados para prestar servicio.


Cuando a los militares les llamaban para darles como destino el centro militar de Cerler, para muchos era un jarro de agua fría por su ubicación lejana ubicación (en la zona sur de los Pirineos) y por la dureza de su clima. Pero, con el tiempo, el motivo por el que aceptaban de mala gana ser destinados allí era otro.

En marzo de 1991, un grupo de militares que formaban parte de la Compañía de Esquiadores de Barbastro, se encontraban realizando prácticas de movimiento en el pico Tuca Blanca de Paderna cuando fueron sorprendidos por un alud. Debido a este accidente, 9 de aquellas personas fallecieron.

Los cuerpos fueron llevados al refugio militar de Cerler, donde previamente habían pasado la noche antes de encaminarse hacia aquel fatal destino, y depositados junto a sus pertenencias en la tercera planta antes de ser trasladados a sus respectivos hogares para darles sepultura.

Aquello fue una tragedia que dio lugar a algo más pues, un año más tarde, en septiembre de 1992, comenzaron a reportarse extraños sucesos en el refugio militar.

La mayoría de los sucesos tenían lugar, precisamente, en la tercera planta, aunque también los testigos hablan de más fenómenos extraños en distintos rincones del complejo. La mayoría de los soldados que se atrevieron a contar lo sucedido coinciden en que las taquillas se abrían solas y se cerraban dando un fuerte portazo, así como extraños sonidos o sombras que no parecían proceder de ninguna persona allí presente, pasos en pasillos vacíos o la sensación de sentirse vigilados. Esto producía un ambiente tenso que dificultaba aún más las guardias y la estancia en aquel remoto lugar.

Estos sucesos comenzaron de forma leve, con pequeños golpecitos en las ventanas que bien podrían estar producidos por el viento o por cualquier pequeño animal de la zona. Pero los golpecitos se convirtieron en susurros y, más tarde en voces. Las luces comenzaron a encenderse y apagarse solas y algunos objetos, como papeleras, que cambiaban de lugar. Algunas puertas se abrían solas a pesar de haber estado previamente cerradas con llave. Incluso algunos militares aseguran que, al hacer guardia en el exterior del edificio, podían ver que los postigos de las ventanas se cerraban solas. Incluso algunos grupos de militares aseguran haber escuchado el mismo sonido de pisadas en una zona completamente vacía, lo que aumentaba aún más el miedo. Algunos también aseguran que en algunas camas de la tercera planta han podido ver sombras, como si hubiese alguien allí tumbado, para posteriormente desaparecer sin dejar rastro.

Pero hasta los militares más escépticos, y que aseguran no haber sido testigos de ningún suceso anómalo, afirman que el ambiente en el interior es raro, como si hubiese una extraña energía negativa que les produce la necesidad de marcharse de allí.

Distintos equipos de investigación paranormal han acudido a este complejo militar para analizar lo que allí ocurre. Algunos de ellos han experimentado estos sucesos y han podido captar sonidos, pisadas o golpes en psicofonías, pero otros no fueron capaces de probar nada, dividiendo aún más a los creyentes del mundo paranormal de los escépticos.

Como es evidente, el Gobierno Militar de Huesca desmintió todos aquellos sucesos, aunque muchos opinan que necesitaban ocultar aquello para evitar el miedo colectivo y que aquel destino cogiese mala fama y ocasionase problemas entre los militares. A fin de cuentas, no necesitan que un destino que ya por sí no es muy querido coja otro motivo para que los militares destinados rechacen ir allí.

domingo, 5 de enero de 2025

ARTABÁN, EL CUARTO REY MAGO

Durante la primera semana de enero llega el final de la Navidad y, con ello, tiene lugar uno de los momentos más esperados por los niños, y no tan niños: el día de los Reyes Magos. Este día se celebra en todos los rincones de España con una cabalgata durante la tarde-noche del día 5 en la que Melchor, Gaspar y Baltasar saludan y reparten caramelos u otros obsequios a todos los espectadores. Y, durante esa noche, los Reyes Magos visitan todas las casas para dejar regalos a los niños que se han portado bien, haciendo que la mañana del 6 de enero esté cargada de nervios e ilusión.

Pero lo cierto es que, según un escrito del siglo XIX de Henry van Dyke, hubo un cuarto Rey Mago: Artabán.


Cuando los magos de Oriente se dirigían a Belén siguiente la famosa estrella, Artabán portaba unas piedras preciosas como ofrenda pero nunca llegó a su destino. El motivo, según se cuenta, es que durante su viaje se topó con un hombre al que habían robado y se detuvo para ayudarle. Debido a esta buena acción, el mago no llegó a tiempo al pesebre. Al parecer, Artabán siguió a la Sagrada Familia durante su huida de Herodes pero nunca logró alcanzarlos ya que, durante todo su viaje, se detuvo a ayudar a personas que le necesitaban.



Finalmente, años después, este Mago se encontró con Jesucristo en el Gólgota cuando estaba en la cruz y, tras el conocido terremoto que se produjo tras su muerte, una piedra cayó sobre la cabeza de Artabán. Instantes antes de morir, Artabán lamentó no haber llegado a tiempo para dar su ofrenda al, entonces, Niño Jesús pero en su mente escuchó una voz que le decía que la mayor ofrenda fue haber ayudado a todos aquellos necesitados durante su camino en lugar de evadirlos para cumplir su objetivo. Feliz y aliviado, Artabán murió en aquel lugar con el sentimiento de sí haber cumplido con su cometido.