miércoles, 16 de abril de 2025

EL VIERNES SANTO DEL DIABLO

Como ya se sabe, la Semana Santa es una festividad cristiana en la que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. En muchos lugares, no sólo de España, aparte de misas y ritos litúrgicos, se realizan procesiones en las que distintas Hermandades llevan hermosas tallas. Estas procesiones combinan perfectamente el carácter religioso de esta celebración con el folklore, lo popular y las tradiciones produciéndose, si la lluvia lo permite, un gran ambiente en la calle.


A pesar de que estas procesiones están repartidas durante todos los días que dura la Semana Santa, lo cierto es que el que sin duda es el día más importante es el Viernes Santo, donde se celebra la muerte de Jesucristo y los cofrades esperan, enlutados, a su resurrección al Tercer Día.

Y es, justamente en estos tres días cuando se rumorea que el Diablo cobra fuerza y, aprovechándose de la ausencia de Cristo por su muerte, realiza el mayor número de fechorías posibles. Existen rumores de personas a las que la mala suerte ha alcanzado durante el final de la Semana Santa: accidentes, enfermedades, fallecimientos… Otros aseguran que durante la noche del Viernes Santo han sido  testigos de una mayor actividad paranormal, dando a entender que los demonios se sientes libres y seguros para hacer lo que les apetezca y aterrar y tratar de poseer a la gente.

Algunos se lo toman como una simple leyenda pero otros, los más supersticiosos, evitan realizar actividades peligrosas por temor a sufrir algún horrible accidente. Incluso hay quien recomienda no bañarse durante el Viernes Santo por temor a ahogarse o a sufrir algún fatal destino.

Incluso existe otra tradición oral en la que se explica que si no llueve durante la procesión del Santo Entierro se trataría de un mal augurio para los ciudadanos de dicha ciudad pues implicaría que las fuerzas del mal están impidiendo que el cielo “llore” la muerte de Jesús, mostrando así el poder que tienen en ese momento.

Es por ello que, durante el Viernes Santo, las tradiciones recomiendan a la gente ser precavida, pues uno nunca sabe por dónde puede merodear el Diablo.

jueves, 3 de abril de 2025

EL PUEBLO ABANDONADO DE FATXES

En la provincia de Tarragona, ubicado entre la sierra de Montalt y la muela de Genessies, se encuentra Fatxes, un pueblo que nació durante la Baja Edad Media por la necesidad de los habitantes del a zona de estar junto a los cultivos y explotaciones forestales y ganaderas, pero que hoy día está completamente deshabitado.


Este lugar, quizás por ubicarse en un emplazamiento de complicado acceso, nunca tuvo un gran número de habitantes, alcanzando a inicios del siglo XX los 77 habitantes, siendo esta la mayor cantidad de personas que allí han habitado. Y, tras alcanzar este máximo, el número fue disminuyendo hasta su total abandono alrededor de 1950.

Curiosamente, en 2001 una constructora japonesa se interesó en restaurar el pueblo, aunque este proyecto no salió adelante pues, tras el terremoto de Fukushima en 2011, todas las partidas presupuestarias destinadas a este tipo de proyecto fueron canceladas.

Y, aunque muchos argumentan que el motivo de abandonar esta localidad fue por su mala ubicación y las escasas posibilidades de progreso de sus habitantes, hay quienes comentan que realmente la gente se marchó aterrada por unos extraños crímenes que ocurrieron y que estuvieron acompañadas de historias de brujería. Según cuentan, una extraña locura se apoderó de algunos habitantes de Fatxes que cometieron crímenes atroces, entre los que tuvieron más importancia la muerte de un hombre a manos de su hijo, y que terminó suicidándose en una cueva, o el asesinato de un hombre a su mujer mientras trabajaban en la era. Los rumores hablaban de que sobre el pueblo pesaba una extraña maldición que había provocado una bruja tras haber sido de allí desterrada, y que hacía que la gente enloqueciese y perdiese la razón.

Son muchos los que se han interesado en visitar este lugar y varios hablan de fantasmales procesiones que cruzan el pueblo hasta desaparecer sin dejar rastro o de extrañas neblinas que surgen de la nada y que erizan el vello a cualquiera que lo presencie. Y, atraídos por estas historias, varios investigadores han realizado psicofonías en las que se ha podido recoger voces de ultratumba hablando de asesinatos y apuñalamientos. Además, mientras los investigadores recorrían Fatxes, pudieron sentirse en varias ocasiones observados por ojos invisibles, así como sufrir bruscos cambios de temperatura o una extraña presión en el cuerpo que les hacía saber que no eran bienvenidos allí.

Todos esos sucesos fueron recogidos por el antropólogo José Reche en su libro “La soledad inquietante”.


Se convierte así Fatxes en un lugar que, envuelto en un halo de misterio, parece invitar a los curiosos a ser explorado siempre y cuando la maldición no vuelva loco a quien se atreve a recorrer sus vacías calles.