viernes, 27 de junio de 2025

EL FANTASMA DE LA N-V

La N-V es una carretera que conecta Madrid y Portugal, atravesando las dos provincias de Extremadura al pasar por Cáceres y Badajoz.


Esta carretera es conocida por acumular un gran número de accidentes que se ha cobrado la vida de numerosos viajeros.

Sin embargo, de todos estos accidentes, el que resulta más conocido es el que sufrió en 1983 una mujer portuguesa cuando regresaba al país vecino. A la altura de la base aérea de Talavera la Real (Badajoz), el vehículo que la mujer conducía se salió de la vía, empotrándose contra uno de los muros del recinto militar. Un soldado que vio lo ocurrido pidió ayuda a sus compañeros, que se dirigieron rápidamente al lugar para socorrer a la mujer, que pedía ayuda. Desgraciadamente, cuando los soldados llegaron junto al vehículo no pudo hacer nada pues la mujer acababa de fallecer. Y, para añadir más tristeza a la historia, descubrieron que la mujer estaba embarazada, no pudiendo salvar tampoco al bebé.


Desde aquel momento, son varios los conductores que han reportado que, al pasar por el coche por la zona donde tuvo lugar el accidente, han visto una silueta femenina cruzar la carretera desde el arcén izquierda hasta llegar a la tapia de la base militar y desaparecer allí. Según varios testigos, aseguran que la silueta, de aspecto fantasmagórico, tiene la ropa rota y manchada de sangre. Incluso todos apuntan a que la mujer, que no camina, sino que se desliza o incluso levita, lleva un bulto entre sus brazos, algo que algunas personas aseguran que se trata de un bebé.

Tal fue la trágica muerte que sufrió esta mujer en la N-V, que su alma aún vaga por el lugar del accidente, incapaz de dejar nuestro mundo y pasar al otro lado. O quizás lo que busca es llamar la atención de los conductores para que estén atentos al volante y no tengan un triste destino como el suyo.

lunes, 9 de junio de 2025

LA "MALDICIÓN" DEL CERRO DE ALARCOS

A escasos 8 kilómetros de Ciudad Real se encuentra el cerro de Alarcos. Este lugar, que actualmente es un importante parque arqueológico de la provincia, fue importante durante el reinado de Alfonso VIII, quien ordenó construir allí una fortificación al encontrarse junto al río Guadiana y en una excelente ubicación para permitir el avance de las tropas cristianas frente a las musulmanas. No obstante, el 19 de julio de 1195 se produjo en Alarcos una terrible batalla que supuso una importante derrota para el Reino de Castilla y en la que se cree que murieron unos 30000 caballeros cristianos.


Aunque posteriormente se intentó repoblar aquel cerro, aquel proyecto nunca prosperó y comenzó a hablarse de la maldición de Alarcos. A muchos les daba miedo aquel lugar, les generaba inseguridad y no se sentían tranquilos morando allí. Algunos comentaban que los fantasmas de los caídos en la batalla les acosaban, como si no quisiesen que nadie viviese allí, quizás se trataba de un actor rencoroso, o quizás de un aviso. Tal fue la gravedad que aquella batalla, que según una leyenda, los miembros de la Orden de Calatrava cambiaron el color de su cruz, de color negra, por el rojo debido a la gran cantidad de sangre vertida en la batalla. Parecía que aquella zona no quería que se olvidase el horror que allí se vivió.




Años más tarde, en vista de que resultaba imposible convertir Alarcos en una ciudad, el rey Alfonso X “el Sabio”, lo hizo en lo que actualmente se conoce como Ciudad Real, y aquel cerro y su maltrecha fortaleza quedaron a merced del tiempo hasta que en el año 2003 se convirtió en Parque Arqueológico que comenzó a recibir la visita de muchos visitantes, recuperando así su rigor histórico e importancia.

Pero los ecos del pasado siguen dispuestos a caer en el olvido pues hay visitantes que aseguran haber escuchado extraños sonidos parecidos a cascos de caballos, sombras, cambios de temperatura, luces que se encienden y apagan solas, objetos que cambian de lugar, gritos o golpes. Y, aunque nunca se ha llegado a realizar ninguna investigación formal al respecto, las conjeturas y habladurías indican que se trataría de las almas de aquellos que murieron en dicha batalla como si aún montasen guardia y vagasen por aquel lugar “maldito” en el que perdieron la vida. Se convierte así Alarcos en un lugar, no sólo estudiado desde el importante nivel histórico, sino que también invita a quienes comprenden el mundo paranormal a ser investigado con mayor profundidad.