lunes, 9 de junio de 2025

LA "MALDICIÓN" DEL CERRO DE ALARCOS

A escasos 8 kilómetros de Ciudad Real se encuentra el cerro de Alarcos. Este lugar, que actualmente es un importante parque arqueológico de la provincia, fue importante durante el reinado de Alfonso VIII, quien ordenó construir allí una fortificación al encontrarse junto al río Guadiana y en una excelente ubicación para permitir el avance de las tropas cristianas frente a las musulmanas. No obstante, el 19 de julio de 1195 se produjo en Alarcos una terrible batalla que supuso una importante derrota para el Reino de Castilla y en la que se cree que murieron unos 30000 caballeros cristianos.


Aunque posteriormente se intentó repoblar aquel cerro, aquel proyecto nunca prosperó y comenzó a hablarse de la maldición de Alarcos. A muchos les daba miedo aquel lugar, les generaba inseguridad y no se sentían tranquilos morando allí. Algunos comentaban que los fantasmas de los caídos en la batalla les acosaban, como si no quisiesen que nadie viviese allí, quizás se trataba de un actor rencoroso, o quizás de un aviso. Tal fue la gravedad que aquella batalla, que según una leyenda, los miembros de la Orden de Calatrava cambiaron el color de su cruz, de color negra, por el rojo debido a la gran cantidad de sangre vertida en la batalla. Parecía que aquella zona no quería que se olvidase el horror que allí se vivió.




Años más tarde, en vista de que resultaba imposible convertir Alarcos en una ciudad, el rey Alfonso X “el Sabio”, lo hizo en lo que actualmente se conoce como Ciudad Real, y aquel cerro y su maltrecha fortaleza quedaron a merced del tiempo hasta que en el año 2003 se convirtió en Parque Arqueológico que comenzó a recibir la visita de muchos visitantes, recuperando así su rigor histórico e importancia.

Pero los ecos del pasado siguen dispuestos a caer en el olvido pues hay visitantes que aseguran haber escuchado extraños sonidos parecidos a cascos de caballos, sombras, cambios de temperatura, luces que se encienden y apagan solas, objetos que cambian de lugar, gritos o golpes. Y, aunque nunca se ha llegado a realizar ninguna investigación formal al respecto, las conjeturas y habladurías indican que se trataría de las almas de aquellos que murieron en dicha batalla como si aún montasen guardia y vagasen por aquel lugar “maldito” en el que perdieron la vida. Se convierte así Alarcos en un lugar, no sólo estudiado desde el importante nivel histórico, sino que también invita a quienes comprenden el mundo paranormal a ser investigado con mayor profundidad.

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