El túnel de La Engaña es un largo túnel ferroviario de casi 7000 metros de longitud ubicado entre las provincias de Cantabria y Burgos, mandado construir para facilitar el recorrido del ferrocarril Santander-Mediterráneo.
El inicio de estas obras
tuvo lugar en 1942. Evidentemente, construir este túnel no iba a ser una tarea
fácil y se empleó como mano de obra a reclusos republicanos de dos
destacamentos penales. Debido a la necesidad de albergar a estos reclusos y a
sus familias, se construyeron los poblados de Pedrosa de Valdeporres y Vega de
Pas. Durante varios años, estos presos trabajaron en condiciones muy duras, llegando
a realizar turnos de 12 horas diarias, sin apenas maquinarias. Debido a la
peligrosidad y malas condiciones, muchos obreros murieron, víctimas de
desprendimientos, o por el excesivo trabajo físico que la obra implicaba. Y
muchos de los que vivieron, padecieron silicosis por la continua inhalación de polvo
y partículas tóxicas.
El 9 de octubre de 1945, la mayoría de estos presos fueron indultados de sus cargos por el trabajo realizado. No obstante, muchos siguieron trabajando en el túnel pues vieron en él la oportunidad de recibir un sustento. Además, les resultaba más fácil continuar con ese trabajo que trasladarse y buscar uno nuevo, aunque las condiciones laborales tampoco mejoraron mucho más. No obstante, lo que inicialmente iba a durar 52 meses, tal y como estaba proyectado, se alargó durante 17 años hasta que el proyecto se quedó sin fondos, la obra se paralizó y el túnel fue abandonado. No obstante, era utilizado como atajo por algunos conductores temerarios cuando el paso principal quedaba bloqueado por la nieve. Pero en 1990 y en 1999 se produjeron un par de derrumbes que inutilizaron el túnel por completo.
Pero, lejos de quedar
olvidado, su historia parece seguir presente por los extraños sucesos que
ocurren en sus alrededores.
Actualmente, es posible
visitar la boca del túnel de la Engaña, siendo una ruta senderista bastante
frecuentada. Algunos visitantes han reportado extraños sucesos como voces o
gritos que surgen del interior del túnel, como si hubiese alguien atrapado
dentro. También se han podido sentir pisadas y ver sombras en los alrededores o
fuertes ruidos parecidos a piedras en movimiento, como si alguien las estuviese
apartando o removiendo. Hay quien asegura que se trataría de los presos que
murieron durante la construcción del túnel, pues sus almas aún estarían allí
atrapadas intentando escapar de la trampa mortal en la que se convirtió para
ellos La Engaña.
Pero eso no es todo, pues en
la cercana carretera CA-631 que une las localidades Vega de Pas (una de los
poblados construidos para alojar a los presos) y de Estacas de Trueba también
es posible avistar extraños fenómenos. Varios conductores aseguran que al pasar
a la altura de la abandonada estación de tren, han podido ver siluetas
humanoides cruzar la carretera, obligándoles a frenar. Alguno incluso asegura
que estas figuras llevaban ropas ajadas y aspecto demacrado.
Se convierte así el túnel de
La Engaña y sus alrededores en un lugar que, por su peso histórico y su entorno
merece la pena visitar, pero es importante estar atento a los extraños sucesos
que se puedan presenciar.
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