En la provincia de Barcelona se encuentra Alella, un municipio perteneciente a la comarca de El Maresme, de unos 10.200 habitantes.
En esta localidad se
encuentra un impresionante edificio que fue una escuela - internado religioso
perteneciente a la orden de los Escolapios que abrió sus puertas en 1916 y que
durante años fue remodelado para poder albergar más estancias y a más
estudiantes.
Con la llegada de la nueva ley educativa que propuso la II República, se retiró el permiso de enseñanza a las órdenes religiosas, por lo que el edificio pasó a formar parte de la Mutua Eduard Llanas.
Tras el inicio de la Guerra
Civil, los religiosos que allí vivían se vieron obligados a abandonar el edificio,
siendo ocupado por niñas de un asilo cercano a Madrid que allí fueron
trasladadas para protegerlas del cruel conflicto bélico.
Finalizada la guerra, el
edificio reabrió sus puertas como una escuela que atendía tanto a alumnos
internos como externos, aunque las actividades que podían realizar estaban
bastante controladas y algunas fueron prohibidas por el Gobierno civil.
En el año 1978, el edificio
dejó de servir como escuela y el uso que se le daba fue cambiando, quedando
como un complejo en uso para aquellos colegios de Barcelona que no tenían
bastantes recursos como biblioteca, pistas, etc.
Finalmente, en el año 2000
el colegio cerró sus puertas quedando completamente abandonado. No obstante,
este singular edificio nunca cayó en el olvido, pues poco a poco varios
curiosos decidieron aventurarse y explorar sus ahora vacíos y oscuros pasillos.
Muchos de los que se
atrevieron a cruzar sus puertas aseguran haber sido testigos de una extraña
atmósfera que rodea el edificio, cuyo exterior ya otorga de sí un interesante
halo de misterio. Entre los distintos testimonios que circulan, se habla de
extraños ruidos o pasos en pasillos vacíos, puertas que se abren solas sin que
haya corrientes, voces y risas infantiles que hay quien asegura que se trata de
las voces de quienes allí estudiaron, que quedaron atrapadas en el edificio, o
lo que se identifica como un coro de niñas cantando, quizás las voces de
aquellas niñas que se refugiaron allí durante la contienda.
Conforme estas experiencias fueron viendo la luz, algunas personas que trabajaron en el centro cumpliendo alguna función (profesores, limpieza, ordenanza…) tomaron la decisión de hablar de sus propias experiencias. Según cuentan estos testigos, en varias ocasiones pudieron ver sombras desplazándose por los pasillos, objetos que cambiaban de lugar o puertas que se cerraban solas, todo esto acompañado de una extraña sensación que les provocaba un nudo en el estómago.
Pero el que sin duda es el
testimonio más inquietante de todos es el que asegura haber visto manchas con
forma de rostros en las paredes, y se trataría de los sacerdotes y estudiantes
que fallecieron en aquel lugar, pues una parte de ellos se ha quedado conectada
a ese lugar. Además, también se comenta que en el colegio hubo extrañas
desapariciones de alumnos o muertes inexplicables. Todo esto apuntaba a
experimentos que se realizaban con los estudiantes en unos pasadizos ocultos en
el subsuelo y a los que hoy día es imposible acceder.
Actualmente, resulta mucho
más complicado acceder al edificio pues se encuentra vigilado por una empresa
de seguridad ya que fue adquirido recientemente por un nuevo propietario con la
idea de convertir el antiguo colegio de escolapios en un hotel. La duda que
queda es, si el proyecto sale adelante y el hotel abre sus puertas, ¿los
huéspedes serán también testigos de estos fenómenos paranormales?