lunes, 7 de mayo de 2018

EL EXORCISMO DE ANNELIESE MICHEL


El 21 de septiembre de 1952 nace en Leiblfing (Alemania) Anneliese Michel.
Anneliese tuvo una infancia normal, siendo educada en la religión católica desde niña. Pero su vida dio un inesperado giro cuando en 1969, teniendo 17 años, la joven comenzó a sufrir temblores y a perder el control de su cuerpo. Por ello, sus padres la llevaron al médico donde se le diagnosticó epilepsia, motivo por el que permaneció internada en el hospital psiquiátrico de Würzburg. Tras su ingreso, cayó en una profunda depresión.
Durante su estancia en el hospital psiquiátrico, su salud no mejoró a pesar de los diferentes tratamientos que recibía, por lo que su frustración aumentaba a la vez que empeoraba su depresión. En ese momento de debilidad emocional, durante el que Anneliese se intentó suicidar, comenzó a ver imágenes diabólicas mientras rezaba y a oír voces que la amenazaban con que “se achicharraría en el infierno”. Pero no fue la única conducta extraña, pues comenzó a mostrar intolerancia a los símbolos religiosos como los crucifijos o las imágenes de la Virgen. Por ello, fue tratada de esquizofrenia, pero tampoco se mostró ningún tipo de mejoría.

En ese momento, Anneliese y sus padres pensaron que lo que le sucedía no sería curado por la medicina, pues estaban convencidos de que había sido poseída por un demonio. Por ello, en 1973 Anneliese abandonó el hospital psiquiátrico y los padres acudieron a la parroquia local para que los sacerdotes realizasen un exorcismo, pero la petición fue rechaza por falta de pruebas que confirmasen que realmente estaba poseída.

A partir de entonces, la actitud de la joven fue empeorando: se escondía debajo de la mesa, ladraba como un perro, comía arañas, le arrancó la cabeza de un mordisco a un pájaro muerto, lamía su propia orina del suelo, gritaba durante horas, arañaba las paredes de su cuarto, mordía las patas de la cama, destrozándose así los dientes, y se le paralizaba el cuerpo perdiendo el conocimiento a continuación.

En 1975, el párroco Ernst Alt consiguió el permiso de las autoridades eclesiásticas para realizar el exorcismo. Se realizaron un total de 67 sesiones, en las que se grabó todo lo sucedido, siendo el Vaticano actualmente el propietario de estas cintas. Durante las diferentes sesiones, que se alargaron durante todo el año, la que joven estaba atada a la cama por los violentos movimientos que realizaba,  aunque en varias ocasiones logró soltarse de las ataduras.
En una ocasión, Anneliese manifestó estar poseída por varios demonios diferentes: Lucifer, Caín, Judas Iscariote, Nerón y Hitler. En algunas de las grabaciones se puede escuchar la voz de varios hombres hablando, sin pertenecer ninguna a los dos sacerdotes o al padre de la joven.

Sorprendentemente, estas sesiones consiguieron que el estado de Anneliese mejorase, permitiéndole volver a la escuela y a la iglesia.

Pero en los primeros meses de 1976 volvió a empeorar. Pidió a sus compañeros de clase que no se acercasen a ella, pues estaba poseída. Por tal motivo, tomándola por una persona demente, se quedó aislada. Además, comenzó a atacar a los miembros de su familia y a autolesionarse. Se destrozó las rodillas en ataques de genuflexión compulsiva. Dejó de comer, pues decía que los demonios no se lo permitían, por lo que perdió una gran cantidad de peso desarrollando problemas estomacales. El 30 de junio de 1976, durante la que fue la última sesión de exorcismo, pidió a los sacerdotes que le absolviesen por todos sus pecados y le dijo a su madre con lágrimas en los ojos: “Madre, tengo miedo”. De alguna manera, la joven sabía que no pasaría de aquella noche.

Anneliese murió el 1 de julio de 1976, a la edad de 23 años. Cuando se realizó la autopsia se descubrieron signos de desnutrición y deshidratación, además de daño físico por la tensión durante los rituales, por lo que sus padres y los dos sacerdotes que realizaron el exorcismo fueron acusados de homicidio negligente.

La joven fue enterrada, aunque hubo quien pensó que su cuerpo no podría encontrar la paz al haber muerto estando poseída, por lo que su cadáver fue exhumado once años después para comprobar que se había descompuesto y que lo había hecho con normalidad. A pesar de haberse comprobado estos dos factores, actualmente algunas personas se reúnen en su tumba para rezar, pensando que la joven murió enfrentándose contra los demonios que ella decía que la habían poseído.
Tal fue la atención mediática que obtuvo el caso que se rodó una película basada en su historia llamada “El exorcismo de Emily Rose”.

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