Almansa es un pueblo de Albacete conocido
por ser un lugar donde abundan los curanderos y los espiritistas. Por
ello, es posible encontrar una gran cantidad de de consultorios de curanderos y
de espiritistas que atiborran el pueblo. Tal es su fama, que muchas personas de
dentro y de fuera de Almansa visitan dichos consultorios para tratar de
resolver algún tipo de problema en su vida.
Una de las mujeres que ofrecía tales
solicitados servicios era Rosa González, una curandera de buena reputación
por sus amplios conocimientos, que ayudaba a los demás de buena gana, pues así
lo requerían los dogmas religiosos que tan firmemente seguía.
Por ese motivo, el 17 de septiembre del
año 1990, acudió una vecina suya, Mª Ángeles, a su casa con sus dos hijos:
Mercedes y Daniel, pues se encontraban mal, pidiéndole a Rosa que les
hiciese una revisión para saber qué les pasaba. Tras hacer varias
comprobaciones, la curandera aseguró con absoluta convicción que dentro
de los dos pequeños se encontraba el demonio, siendo necesaria su inmediata
expulsión. Por ello, la mujer hizo que los niños vomitasen asegurando que, al
hacerlo, el demonio había sido expulsado. Durante este suceso, apareció el
padre de los niños que, al ver la escena, forcejó con las mujeres y se marchó
de allí llevándose a sus dos hijos totalmente enfurecido.
A la mañana siguiente, el 18 de septiembre
de 1990, Rosa, Mª Ángeles y su hermana Mercedes realizaron un ritual religioso
para expulsar a los malos espíritus que se habían quedado atrapados en la
vivienda al expulsar los niños al demonio el día anterior. Al llegar la noche,
Jesús, el marido de la curandera llegó a la casa para encontrar una escena
totalmente insólita: las mujeres se encontraban en una habitación en trance,
bailando desnudas y cubiertas por sus propias heces y vómitos. Al ver al
hombre, le agredieron para, posteriormente, forzarle a limpiar toda la
habitación. Tras ese suceso, la curandera se dirigió a la habitación de su
hija: una niña de 11 años llamada Rosi.

La mujer despertó a su hija, la desnudó y
la tumbó en el suelo. La niña comenzó a temblar de frío, pero su madre pensó
que sufría espasmos porque el demonio estaba en su interior, así que comenzó a
golpearla con gran brutalidad produciéndole varias hemorragias internas. Pero
la pesadilla no terminó ahí para la pobre niña pues, en ese momento, las tres
mujeres que se encontraban en la casa se encerraron con la niña en una
habitación para realizar un exorcismo. Por ello, el padre de la pequeña salió
corriendo de la casa para pedir ayuda.
La madre de Rosi, asegurando que el mal
estaba dentro de su hija, le metió las manos dentro de la vagina desgarrándola
completamente. Según parece, la mujer le arrancó los ovarios pues estaba
convencida de que estaba embaraza del demonio, motivo por el que la niña murió
a raíz de un shock hipovolémico por la abundante pérdida de sangre.
A la mañana siguiente, Jesús regresó a la casa acompañado de Ana, la
hermana de la curandera, tirando la puerta abajo y entrando en la habitación.
Al ver la escena, el hombre llamó a las autoridades mientras las mujeres se
abalanzaban sobre Ana para quitarle los ojos, pues los necesitaban para
realizar un ritual con el que podrían revivir a la niña, dándole una brutal
paliza y provocándole una contusión en las retinas. En ese momento cuando las
mujeres parecen despertar del trance en el que se encontraban y, al percatarse
de lo que han hecho, huyen del domicilio, siendo finalmente detenidas.
En febrero de 1992 tuvo lugar la sentencia: las tres mujeres que realizaron
el Exorcismo de Almansa quedaron absueltas. No obstante, Mercedes tuvo que
pagar una indemnización a Ana por las lesiones causadas. En cuanto a Rosa y Mº
Ángeles, fueron ingresadas en un psiquiátrico por enajenación mental.
Actualmente, las tres acusadas están en libertad. No obstante, tal fue la
brutalidad del caso que el "Exorcismo de Almansa" alcanzó una gran
importancia a nivel mediático.
El Exorcismo de Almansa fue un trágico y
horrible suceso que cambió para siempre este pueblo de Albacete
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