Cerca de
la plaza de San Lucas, en Toledo, se ubicaba esta casa que, entre 1985 y 1989,
hizo vivir a un matrimonio las experiencias más espeluznantes de sus vidas. El
matrimonio, destinado en Toledo, buscaba una casa en el casco antiguo, casa que
pudieron encontrar cumpliendo su sueño.
Pero,
desde el momento en el que empezaron a vivir en dicha casa comenzaron a sentir
que no estaban solos, que había alguien más en la casa a quien no podían ver,
una sensación constante que no parecía desaparecer.
En una
ocasión, la mujer se encontraba planchando en una habitación en la que hacía
más frío, y pudo notar cómo alguien la observaba, por lo que se giró esperando
encontrar a alguien, pero allí no había nadie. Siguió con su labor cuando
volvió a notar esa sensación y, de repente, alguien le movió el pelo por detrás
de la oreja. Tal fue el susto que se llevó la mujer que salió corriendo de la
casa incapaz de volver a entrar sola.
En
otra ocasión, en la casa apareció un fuerte olor a podrido sin motivo alguno.
El matrimonio buscó por toda la casa el origen de ese mal olor sin saber qué
podía, y pensando que podía tratarse de la basura o de las tuberías, hasta que
encontraron que un punto de la escalera era la fuente de tal mal olor. Pero, de
repente, el hedor, desapareció de golpe sin dejar rastro, lo que les resultó
muy extraño e inexplicable.
Una
noche, el matrimonio se acababa de acostar cuando se dieron cuenta de que la
luz del pasillo estaba encendida, por lo que el marido se levantó y la apagó.
En ese momento, se encendió la luz de otra estancia, y el hombre la apagó para
encontrar que se había encendido una nueva luz. Tras repetir esta operación, el
hombre, enfadado, bajó al sótano y, tras quitar los plomos, regresó al
dormitorio. En ese momento, se encendieron todas las luces de la casa con tal
intensidad que les dañó las retinas.
La
pareja estuvo una temporada en la casa de unos amigos mientras se recuperaban
del daño producido en las retinas. En aquel momento, comenzaron a pensar en
mudarse de la casa en la que vivían, pues aquella situación resultaba
absolutamente insoportable.
No
obstante, antes de mudarse a otro lugar, sucedió algo que horrorizó a la mujer.
El hombre, como habituaba a hacer, dejó una nota a su mujer en una mesa firmada
como "tu ratoncito". Cuando la mujer llegó a la casa y encontró
la nota vio que, para su asombro, había un ratón momificado en el papel,
concretamente encima de la firma. Aquello fue algo que no supieron explicar.
Tras
varios años sin dar testimonio de estos sucesos
, cuando estaban viviendo en
otro lugar, el matrimonio decidió contactar con el "Grupo Hepta",
quienes son expertos en la temática paranormal, y quienes realizaron una serie
de psicofonías en la antigua casa. En una de esas psicofonías, se podía
escuchar a unas mujeres gritando "cerdos, asesinos, fascistas". Tras
escuchar dicha psicofonía, investigaron y descubrieron que en esa casa vivía un
grupo de mujeres republicanas y que el bando fascista fusiló al hijo de una de
ellas. Además, descubrieron que este joven fue fusilado de espaldas. Esto
podría explicar que su espíritu, al no ser consciente de que había muerto,
regresó a la casa donde permaneció durante años.
Tras
la marcha de la pareja de esta casa, el inmueble fue abandonado. No obstante,
sirvió temporalmente de alojamiento a unos okupas aunque, por razones que se
desconocen, se marcharon rápidamente sin que se les volviese a ver en la zona.
Algunos
años más tarde, la casa fue derribada debido a su mal estado. Actualmente, hay
en su lugar unas viviendas, aunque sus habitantes aseguran no haber vivido
ningún suceso paranormal. No obstante, en la planta baja hay una oficina del
INE en la que, algunos empleados aseguran sentir una extraña fuerza que les
repele en un punto concreto del edificio, justo donde se realizó aquella psicofonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario