domingo, 21 de octubre de 2018

EL MONASTERIO DEL DIABLO

Situado en un cerro a pocos kilómetros de Carmona (Sevilla) se encuentran los restos de un monasterio que se construyó en 1620 para una congregación de monjes. Este lugar, con el tiempo, se convirtió en un internado donde los novicios se iniciaban en ese estilo de vida.
Los monjes cultivaron una huerta con la que abastecían sus necesidades aunque, a pesar de situar el pozo cerca de un acueducto subterráneo, sufrían la carencia del agua y ello le producía severos problemas de sustentación.

Durante la Guerra Civil, tal era el hambre que pasaban estos monjes, que durante la noche se colaban en las fincas cercanas para robar comida. Este acto fue descubierto finalmente y, los monjes, denunciados. Por ello, el monasterio fue cerrado y los frailes repartidos por otros monasterios. De esta forma, el edificio quedó completamente abandonado.

Pero este monasterio creó su propia leyenda. Según esta historia, una noche un fraile se levantó una noche hambriento, por lo que se dirigió a la despensa donde colgaban la carne de grandes ganchos. Al llegar allí, vio a otros frailes muertos, colgados de dichos ganchos y, al fondo de la sala, el Diablo que, declarándose autor de aquella masacre, ordenó a aquel fraile contarle a todo el mundo lo que en el convento había sucedido. Actualmente, es posible encontrar esos ganchos en la alacena del edificio. Esta leyenda hizo que el lugar pasase a ser conocido como “El monasterio del Diablo”. No obstante, hay quien cree firmemente que la verdad oculta tras la leyenda es que fue este fraile el que asesinó de forma cruel y despiadada a sus compañeros.

En una ocasión, la empresa turística “Adarve” organizó una ruta nocturna al convento para explicar su historia y su leyenda.
Tal fue la intriga y el misterio que envuelven ese lugar, que acudió a esa visita nocturna un gran número de espectadores. Los turistas fotografiaron todo lo que se encontraba a su alrededor y, para su sorpresa, en varias fotografías aparecían pequeños orbes.

Este hecho despertó el interés de la gente por visitar este lugar. Hay diferentes testimonios que cuentan que dentro del edificio las linternas comienzan a fallar, y que recorriendo sus oscuros pasillos han podido oír lamentos o voces entonando un canto gregoriano, además de sombras y bruscos descensos de la temperatura. Diferentes personas han realizado psicofonías en las que se han captado voces que ordenaba a los visitantes que se marchasen. Además, hay quien asegura haber captado siluetas de monjes o la cabeza de una cabra al tomar fotografías del interior del lugar.

Quizás debido a la leyenda y al nombre que recibió a partir de ella, diferentes grupos satánicos se han reunido en el monasterio abandonado para realizar rituales de magia negra y practicar la ouija. Es, por ello, posible encontrar estrellas de cinco puntas pintadas en las paredes, restos de animales usados para el sacrifico o velas negras.

El monasterio de Carmona es un lugar que encierra una tragedia cuyas víctimas han quedado atrapadas entre sus muros obligadas a vagar eternamente.

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