
Los
monjes cultivaron una huerta con la que abastecían sus necesidades aunque, a
pesar de situar el pozo cerca de un acueducto subterráneo, sufrían la
carencia del agua y ello le producía severos problemas de sustentación.
Durante
la Guerra Civil, tal era el hambre que pasaban estos monjes, que durante la
noche se colaban en las fincas cercanas para robar comida. Este acto fue
descubierto finalmente y, los monjes, denunciados. Por ello, el monasterio fue
cerrado y los frailes repartidos por otros monasterios. De esta forma, el
edificio quedó completamente abandonado.
Pero
este monasterio creó su propia leyenda. Según esta historia, una noche un
fraile se levantó una noche hambriento, por lo que se dirigió a la despensa
donde colgaban la carne de grandes ganchos. Al llegar allí, vio a otros frailes
muertos, colgados de dichos ganchos y, al fondo de la sala, el Diablo que,
declarándose autor de aquella masacre, ordenó a aquel fraile contarle a todo el
mundo lo que en el convento había sucedido. Actualmente, es posible encontrar
esos ganchos en la alacena del edificio. Esta leyenda hizo que el lugar pasase
a ser conocido como “El monasterio del Diablo”. No obstante, hay quien cree
firmemente que la verdad oculta tras la leyenda es que fue este fraile el que
asesinó de forma cruel y despiadada a sus compañeros.
En una ocasión, la empresa
turística “Adarve” organizó una ruta nocturna al convento para explicar su
historia y su leyenda.
Tal
fue la intriga y el misterio que envuelven ese lugar, que acudió a esa visita
nocturna un gran número de espectadores. Los turistas fotografiaron todo lo que
se encontraba a su alrededor y, para su sorpresa, en varias fotografías
aparecían pequeños orbes.
Este hecho despertó el interés de
la gente por visitar este lugar. Hay diferentes testimonios que cuentan que
dentro del edificio las linternas comienzan a fallar, y que recorriendo sus
oscuros pasillos han podido oír lamentos o voces entonando un canto gregoriano,
además de sombras y bruscos descensos de la temperatura. Diferentes personas
han realizado psicofonías en las que se han captado voces que ordenaba a los visitantes
que se marchasen. Además, hay quien asegura haber captado siluetas de
monjes o la cabeza de una cabra al tomar fotografías del interior del lugar.
Quizás
debido a la leyenda y al nombre que recibió a partir de ella, diferentes grupos
satánicos se han reunido en el monasterio abandonado para realizar rituales de
magia negra y practicar la ouija. Es, por ello, posible encontrar estrellas de
cinco puntas pintadas en las paredes, restos de animales usados para el
sacrifico o velas negras.
El monasterio de Carmona es un
lugar que encierra una tragedia cuyas víctimas han quedado atrapadas entre sus
muros obligadas a vagar eternamente.
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