La bilocación es el fenómeno
por el que una persona puede estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo.
La diferencia con los sueños
astrales, en la que el alma de la persona abandona su cuerpo, es que no se
trata de una separación cuerpo-alma, sino de una especie de duplicación del
cuerpo físico. Es por ello que durante la bilocación, una persona que se
encuentre en dos lugares diferentes puede realizar acciones tales como hablar
con otras personas, coger objetos, beber, comer… Acciones que durante los
sueños astrales no puede realizarse al no ser el alma un elemento material.
Desde tiempos inmemoriales
la bilocación ha sido reflejada por diferentes culturas alrededor del mundo,
siendo posible encontrar algunos casos interesantes.
Uno de los ejemplos tuvo
lugar durante el siglo XIII cuando el sacerdote y teólogo portugués, San
Antonio de Padua, se encontraba en una misa durante el domingo de Pascua en la
catedral de Montpellier (Francia). Mientras oficiaba la misa, el sacerdote recordó
que había prometido cantar en el coro de un monasterio cercano justo en aquel
momento. Según se cuenta, San Antonio cubrió su rostro con una capucha y
permaneció durante varios minutos en silencio y completamente inmóvil. Al
parecer, San Antonio usó el extraño poder de la bilocación para duplicar su
cuerpo y aparecer en monasterio, donde cumplió su promesa. Terminado el coro,
el cuerpo que se encontraba en la catedral de Montpellier se retiró la capucha
y continuó dando la misa.

Otro extraño suceso
relacionado con la bilocación lo protagonizó el líder de la URSS, Lenin. Una
noche, Lenin se encontraba en su casa bastante enfermo, tal y como declararon
los testigos que se encontraban en el domicilio. No obstante, hay quien asegura
haberle visto aquella misma noche en su oficina en el Kremlin rebuscando entre
sus papeles; incluso un par de guardias le vieron caminar por un pasillo
llegando a saludarle.

Otro extraño caso tuvo lugar
en julio de 1985 en el hospital de Granada cuando dos enfermeras hablaron con
la misma chica, la hija de una paciente del hospital, en el mismo momento en
dos plantas diferentes del hospital.
Es por ello la bilocación un
fenómeno que, aunque no todo el mundo puede lograr, ha dejado interesantes
anécdotas que relatar.
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