Según diversos
expertos en el tema, nuestra alma está formada por una sustancia translúcida
que es una reproducción exacta del aspecto físico de la persona. En ciertas
ocasiones, el alma sale del cuerpo, en la mayoría de ocasiones de forma
inconsciente, pero otras inducido por de forma voluntaria por la persona.
Este suceso se ha
producido desde la existencia de la humanidad, pues ya las antiguas
civilizaciones y culturas lo representaban en distintas formas de arte.

Entre los principales síntomas que definen un viaje astral se
encuentran: la sensación de caer al vacío mientras dormimos, la aparición de
sonidos extraños en nuestra cabeza, la imposibilidad de movernos durante el
sueño, o la aparición de una intensa vibración que sacude nuestro cuerpo. No
obstante, que durante el sueño se produzca alguno de estos síntomas no implica
que se produzca el viaje astral.
Lo que da pistas para saber que se trata de un viaje astral
es que somos conscientes de que estamos en un sueño, pudiendo tomar control
sobre ellos. Además, se suelen desarrollar acciones lógicas o mantener
conversaciones coherentes con otras personas (en ocasiones personas que
fallecieron). Es incluso posible cruzarse con seres pertenecientes a otro plano
(tales como espíritus o demonios), lo cual puede ser peligroso ya que dichos
entes pueden tratar de apoderarse del cuerpo. Dicho riesgo fue reflejado en la película de terror "Insidious"

Aunque hay quien teme que el alma se pierda en el espacio
durante un sueño astral, la realidad es que el alma y el cuerpo están
conectados por una especie de cordón que sólo se rompe cuando el sujeto
fallece. Además, en ocasiones, el propio temor a alejarse demasiado del cuerpo
es un factor repentino para que el sujeto se despierte, sintiendo una especie
de tirón. En ese sentido, aunque la mayoría de las personas describen la
sensación como un repentino despertar, otros aseguran haber sido plenamente
conscientes de cómo el alma se introducía de nuevo en el cuerpo.
Algunas personas que han estado cerca de la muerte aseguran
haber experimentado desdoblamiento astral, siendo capaces de ver desde otro
punto de vista que no es el del propio cuerpo el lugar en el que se encuentran
y las personas que hay a su alrededor. Así mismo, estas personas aseguran haber
visto a parientes fallecidos, además de no sentir dolor, percibir sonidos de procedencia
desconocida, y la visión de un túnel de luz.
Es por ello el sueño astral una forma en la que nuestra conciencia
y nuestro alma viajan a otros planos, experimentando sensaciones distintas a
las habituales aunque, en ocasiones, pueda resultar peligroso.

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