En Tarragona, ubicado entre las playas de la Rabasada y la Sabinosa, se encuentra este edificio cuya construcción comenzó en 1928 y que fue inaugurado en 1932.
Este lugar funcionó como preventorio antituberculoso para niños desde que abrió sus puertas, función que quedó paralizada durante la Guerra Civil, pues comenzó a ser usado como hospital de sangre pata atender a los heridos del bando republicano durante la Batalla del Ebro.
Una década después, en 1946,
el preventorio antituberculoso volvió abrir sus puertas para seguir cumpliendo
con su cometido original, hasta que en 1967, debido a que la tuberculosis se
había erradicado, este complejo sanitario cerró de nuevo sus puertas.
Pero el edificio no tardó en
ser usado de nuevo, pues acogió a personas que habían perdido sus hogares tanto
con las inundaciones ocasionadas por los desbordamientos del río Turia como el
río Francolí
Finalmente, en 1976, el
preventorio de la Sabinosa cerró definitivamente sus puertas para siempre,
quedando abandonado.
No obstante, a pesar de su abandono, el olvido no quiso desaparecer pues entre septiembre y octubre de 2012, distintos medios de comunicación publicaron testimonios de maltrato que se produjeron en este lugar. Algunos niños que estuvieron allí internos alegaron haber sufrido palizas, insultos o vejaciones (como obligarles a comerse su propio vómito y pincharles en las yemas de los dedos un unas tijeras) por parte de las cuidadoras. Incluso se llegó a denunciar algún caso de pederastia por parte de capellanes. Además, se descubrió que todas las cartas que los niños escribían a sus padres contando lo ocurrido, eran revisadas y censuradas, obligándoles a decir en todo momento que estaban bien y ocultando esa horrible verdad.
También sufrieron grandes
maltratos los hijos de fallecidos del bando republicano que allí se alojaron
durante la contienda. Según los testimonios, los cuidadores alegaban que debían
ser maltratados como pago por los pecados de sus padres. Y estos castigos eran
realmente duros y con saña.
Tras conocerse estos
sucesos, algunas personas decidieron adentrarse en el abandonado sanatorio y
realizar algunas psicofonías en las que pudieron captar gritos de niños, dando
a entender que todo el horror allí vivido había quedado atrapado en aquellos
muros. También comenzaron a hablar de extraños fenómenos en algunas salas (como
el depósito de cadáveres o la capilla) en las que se pueden escuchar pasos,
extraños golpes, ver sombras humanoides desplazarse, cambios de temperatura… E
incluso algunos han podido captar en estas zonas pequeños orbes al realizar
fotografías.
Aunque se han realizado
varias propuestas para transformar y reutilizar el preventorio de la Sabinosa,
ninguna ha salido adelante. Mientras tanto, el edificio sigue siendo presa del
tiempo, mientras los extraños sucesos que ocurren en su interior continúan
revelando los horribles sucesos que durante su apertura allí acontecieron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario