viernes, 23 de febrero de 2018

LA HABITACIÓN 712 DEL PARADOR DE CARDONA


En la localidad de Cardona (Barcelona) se encuentra un Parador – Museo. Dicho Parador, ubicado en lo alto de un promontorio, fue inaugurado en el año 1976.

Pero no es un simple Parador, pues se trata de un impresionante castillo construido en el año 886 por Wifredo el Velloso.

La arquitectura de este castillo es de estilo románico y gótico. Además, dentro del recinto fortificado es posible encontrar la torre Minyona, y una iglesia. Ambas construcciones datan del siglo XI.


Durante el siglo XV, los duques de Cardona se convirtieron en la familia más prestigiosa de la Corona de Aragón. Por ello, recibieron el título de “reyes sin corona”, ya que poseían extensos dominios en lo que actualmente es Cataluña, Aragón y Valencia. Además, compartían vínculos dinásticos con las casas reales de Castilla, Portugal, Sicilia y Nápoles.
No obstante, en 1714 sufrió un asedio que destruyó gran parte de sus murallas, cayendo esta fortaleza bajo el poder de las tropas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión.

De este modo, esta fortaleza permaneció en ruinas hasta que se decidió reconstruirlo para usarlo como Parador, pues supondría una importante atracción turística en la zona, no sólo por su belleza arquitectónica, sino por las espectaculares vistas que su perfecta ubicación ofrece del valle del río Cardener.

Pero, lo que parecía un lugar destinado al reposo de los viajeros, se tornó en una pesadilla producida por fantasmales apariciones.
Según cuentan, durante la reconstrucción del majestuoso edificio, fueron muchos los trabajadores que aseguraron haber sido testigos de hechos extraños como el inexplicable movimiento de objetos, ruidos y golpes de procedencia desconocida y voces de ultratumba. No obstante, la obra de remodelación continuó y, finalmente, el Parador fue abierto al público.

La arquitectura de la fortaleza desprende por sí sola un aura mágica que encanta a todo aquel que decide cruzar sus puertas. Resulta difícil no ser preso de cada detalle: largos y estrechos pasillos, salas abovedadas con arcos apuntados y viguetas de madera, decoración austera y elementos góticos.

Este escenario está acompañado de un ambiente profundamente solemne donde cada detalle es perfectamente cuidado. Un halo de misterio que acompaña a todo visitante al ala oeste de la séptima planta, donde se encuentra la habitación 712.
Y, aunque el Parador es en su totalidad un lugar que capta la atención de cualquier viajero, es la habitación 712 la que despierta más interés. El motivo es el testimonio de distintos clientes que, alojados en dicha habitación, aseguran haber sentido presencias extrañas en su interior. Algunos cuentan que les resultó difícil conciliar el sueño, pasando una noche inquieta como si algo les impidiese dormir. Otros, alojados en habitaciones próximas, mantienen que, durante la noche, pudieron escuchar el movimiento de muebles siendo arrastrados en el interior de la habitación a pesar de estar en ese momento desocupada.

Pero los testimonios más inquietantes son de los clientes que aseguran haber visto apariciones de hombres o mujeres ataviados con ropas de la época medieval que deambulan por la habitación deteniéndose frente a la cama, o que los grifos de la sala se abren solos. Además, hay quien ha conseguido captar psicofonías en dicha habitación.


Pero no son sólo los clientes quienes realizan estas confesiones, pues el personal del propio Parador ha sido testigo de estos inexplicables fenómenos. El personal de limpieza sigue siempre una rutina para el mantenimiento y limpieza de los diferentes espacios. Parte de esa rutina implica llamar a la puerta de cada habitación antes de entrar, a pesar de saber que dicha habitación no está ocupada. Una tarde, un par de mujeres llamaron, a la puerta de la habitación 712, siguiendo así el protocolo. En ese instante, una voz ronca en el interior de la habitación dijo “espere”. Podría ser un cliente, pero en ese momento la habitación no estaba ocupada por nadie por lo que, extrañadas, volvieron a llamar a la puerta. Al hacerlo, volvieron a escuchar esa misma voz que les pedía que esperasen. Las dos mujeres decidieron preguntar en recepción por la persona que se hospedaba en esa habitación, pero nadie había reservado su estancia en aquel dormitorio. El que fuese entonces gerente del Parador, acudió intrigado a la habitación 712, donde las mujeres estaban intentando abrir la puerta con la llave maestra, lo cual les resultaba imposible, pues el cerrojo parecía atascado. Insistieron hasta que, finalmente, consiguieron abrir la puerta y acceder al interior de la habitación. La cama estaba hecha y todo parecía en orden a excepción del cuarto de baño, que estaba lleno de vaho, con el espejo empañado, una toalla húmeda, huellas de pies frente al lavabo y el grifo abierto. Podría parecer que alguien se había estado aseando allí pero la realidad era diferente, pues no había nadie. Nadie podía entrar a aquella habitación de otra forma que no fuese abriendo la puerta. Y salir por la ventana resultaba imposible debido a la altura y la complejidad de deslizarse por el muro exterior.

Tras este incidente, y las diferentes quejas realizadas por los huéspedes que en dicha habitación se alojaron, el personal de limpieza decidió acceder a la habitación en parejas ya que, desde ese momento, no se atreven a hacerlo sin alguien que les acompañe. Además, la dirección del hotel decidió cerrarla al público. No obstante, es alquilada para quien la pida expresamente en recepción, no sin antes recibir una serie de advertencias.

Se cree que la existencia de estos fenómenos se debe a la cantidad de asesinatos, torturas, masacres y muertes que hubo en este lugar. Almas que, a lo largo de los siglos, abandonaron su cuerpo para quedar atrapadas entre sus gruesos muros, incapaces de encontrar una salida. Además, surge la leyenda de un triste suceso que tuvo lugar en el castillo durante el siglo XI. Una joven cristiana de nombre Adales se enamoró de un musulmán. Dada la situación política de la época, su padre la condenó a vivir encerrada en la Torre Minyona, donde murió de pena quedando sólo un alma triste que a día de hoy vaga por el impresionante edificio.

Aunque no es la única historia, pues hay quien asegura que un espectro con cuerpo de mujer se mete en las camas para evitar que las parejas mantengas relaciones sexuales.
Sean o no ciertas estas historias, el Parador de Cardona es un lugar mágico que atrae la atención de todo el mundo, invitándolos a visitar sus magníficas salas. Y brinda a los más valientes la oportunidad de experimentar en su propia piel los fenómenos paranormales de la habitación 712.

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