En la
localidad de Cardona (Barcelona) se encuentra un Parador – Museo. Dicho
Parador, ubicado en lo alto de un promontorio, fue inaugurado en el año 1976.
Pero no es un simple Parador, pues se trata de un impresionante castillo
construido en el año 886 por Wifredo el Velloso.
La arquitectura de este
castillo es de estilo románico y gótico. Además, dentro del recinto fortificado
es posible encontrar la torre Minyona, y una iglesia. Ambas construcciones
datan del siglo XI.
Durante
el siglo XV, los duques de Cardona se convirtieron en la familia más
prestigiosa de la Corona de Aragón. Por ello, recibieron el título de “reyes
sin corona”, ya que poseían extensos dominios en lo que actualmente es
Cataluña, Aragón y Valencia. Además, compartían vínculos dinásticos con las
casas reales de Castilla, Portugal, Sicilia y Nápoles.
No
obstante, en 1714 sufrió un asedio que destruyó gran parte de sus murallas,
cayendo esta fortaleza bajo el poder de las tropas de Felipe V durante la
Guerra de Sucesión.
De
este modo, esta fortaleza permaneció en ruinas hasta que se decidió
reconstruirlo para usarlo como Parador, pues supondría una importante atracción
turística en la zona, no sólo por su belleza arquitectónica, sino por las
espectaculares vistas que su perfecta ubicación ofrece del valle del río
Cardener.
Pero,
lo que parecía un lugar destinado al reposo de los viajeros, se tornó en una
pesadilla producida por fantasmales apariciones.
Según cuentan, durante la
reconstrucción del majestuoso edificio, fueron muchos los trabajadores que
aseguraron haber sido testigos de hechos extraños como el inexplicable
movimiento de objetos, ruidos y golpes de procedencia desconocida y voces de
ultratumba. No obstante, la obra de remodelación continuó y, finalmente, el
Parador fue abierto al público.
La
arquitectura de la fortaleza desprende por sí sola un aura mágica que encanta a
todo aquel que decide cruzar sus puertas. Resulta difícil no ser preso de cada
detalle: largos y estrechos pasillos, salas abovedadas con arcos apuntados y
viguetas de madera, decoración austera y elementos góticos.
Este
escenario está acompañado de un ambiente profundamente solemne donde cada
detalle es perfectamente cuidado. Un halo de misterio que acompaña a todo
visitante al ala oeste de la séptima planta, donde se encuentra la habitación
712.
Y,
aunque el Parador es en su totalidad un lugar que capta la atención de
cualquier viajero, es la habitación 712 la que despierta más interés. El motivo
es el testimonio de distintos clientes que, alojados en dicha habitación,
aseguran haber sentido presencias extrañas en su interior. Algunos cuentan que
les resultó difícil conciliar el sueño, pasando una noche inquieta como si algo
les impidiese dormir. Otros, alojados en habitaciones próximas, mantienen que,
durante la noche, pudieron escuchar el movimiento de muebles siendo arrastrados
en el interior de la habitación a pesar de estar en ese momento desocupada.
Pero
los testimonios más inquietantes son de los clientes que aseguran haber visto
apariciones de hombres o mujeres ataviados con ropas de la época medieval que
deambulan por la habitación deteniéndose frente a la cama, o que los grifos de
la sala se abren solos. Además, hay quien ha conseguido captar psicofonías en
dicha habitación.
Pero
no son sólo los clientes quienes realizan estas confesiones, pues el personal
del propio Parador ha sido testigo de estos inexplicables fenómenos. El
personal de limpieza sigue siempre una rutina para el mantenimiento y limpieza
de los diferentes espacios. Parte de esa rutina implica llamar a la puerta de
cada habitación antes de entrar, a pesar de saber que dicha habitación no está
ocupada. Una tarde, un par de mujeres llamaron, a la puerta de la habitación
712, siguiendo así el protocolo. En ese instante, una voz ronca en el interior
de la habitación dijo “espere”. Podría ser un cliente, pero en ese momento la
habitación no estaba ocupada por nadie por lo que, extrañadas, volvieron a
llamar a la puerta. Al hacerlo, volvieron a escuchar esa misma voz que les
pedía que esperasen. Las dos mujeres decidieron preguntar en recepción por la
persona que se hospedaba en esa habitación, pero nadie había reservado su
estancia en aquel dormitorio. El que fuese entonces gerente del Parador, acudió
intrigado a la habitación 712, donde las mujeres estaban intentando abrir la
puerta con la llave maestra, lo cual les resultaba imposible, pues el cerrojo
parecía atascado. Insistieron hasta que, finalmente, consiguieron abrir la
puerta y acceder al interior de la habitación. La cama estaba hecha y todo
parecía en orden a excepción del cuarto de baño, que estaba lleno de vaho, con
el espejo empañado, una toalla húmeda, huellas de pies frente al lavabo y el
grifo abierto. Podría parecer que alguien se había estado aseando allí pero la
realidad era diferente, pues no había nadie. Nadie podía entrar a aquella
habitación de otra forma que no fuese abriendo la puerta. Y salir por la
ventana resultaba imposible debido a la altura y la complejidad de deslizarse
por el muro exterior.
Tras
este incidente, y las diferentes quejas realizadas por los huéspedes que en
dicha habitación se alojaron, el personal de limpieza decidió acceder a la
habitación en parejas ya que, desde ese momento, no se atreven a hacerlo sin
alguien que les acompañe. Además, la dirección del hotel decidió cerrarla al
público. No obstante, es alquilada para quien la pida expresamente en
recepción, no sin antes recibir una serie de advertencias.
Se
cree que la existencia de estos fenómenos se debe a la cantidad de asesinatos,
torturas, masacres y muertes que hubo en este lugar. Almas que, a lo largo de
los siglos, abandonaron su cuerpo para quedar atrapadas entre sus gruesos
muros, incapaces de encontrar una salida. Además, surge la leyenda de un triste
suceso que tuvo lugar en el castillo durante el siglo XI. Una joven cristiana
de nombre Adales se enamoró de un musulmán. Dada la situación política de la
época, su padre la condenó a vivir encerrada en la Torre Minyona, donde murió
de pena quedando sólo un alma triste que a día de hoy vaga por el impresionante
edificio.
Aunque
no es la única historia, pues hay quien asegura que un espectro con cuerpo de
mujer se mete en las camas para evitar que las parejas mantengas relaciones
sexuales.
Sean o no ciertas estas
historias, el Parador de Cardona es un lugar mágico que atrae la atención de todo
el mundo, invitándolos a visitar sus magníficas salas. Y brinda a los más
valientes la oportunidad de experimentar en su propia piel los fenómenos
paranormales de la habitación 712.







No hay comentarios:
Publicar un comentario