El Rectorado de la Universidad de
Castilla-La Mancha, en Ciudad Real, es un edificio rodeado por el misterio. Un edificio
antiguo en cuyo interior se desarrollaron diferentes oficios.
El
edificio comenzó a construirse en 1784 por orden del cardenal Lorenzana, siendo
él quien aportase el dinero para la construcción.
En 1788 las obras finalizaron
y el edificio abrió sus puertas bajo el nombre de “Real Casa de Caridad” el 29
de abril de ese mismo año para para acoger a personas desfavorecidas: pobres,
alcohólicos, e incluso prostitutas. Con el paso de los años, pasó a ser un
hospital de monjas que recibió el nombre de “Casa de la Misericordia”.
No
obstante, en 1809 las tropas francesas entraron en la ciudad, por lo que el
singular edificio comenzó a ser usado como un Regimiento de artillería,
cambiando su nombre a “Cuartel de la Misericordia”. Es en este momento en el
que comienzan a desarrollarse diferentes fenómenos inexplicables. Fueron varias
las personas que, ofreciendo servicio militar allí, podían ver cómo una extraña
monja recorría los pasillos del lugar. Una figura semitransparente que,
alzándose unos centímetros sobre el suelo, se desplazaba con las manos juntas,
como si estuviese rezando. Pero no fueron las personas los únicos testigos,
pues los animales que se utilizaban para trasportar cargas, como burros o
mulas, se asustaban al acercarse a este lugar.
Durante
la Guerra Civil el edificio fue igualmente utilizado con propósitos militares.
En la
actualidad, el edificio alberga el Rectorado de Castilla-La Mancha.
El paso de
los siglos ha cambiado el uso de este lugar aunque, según testigos, los
fenómenos paranormales no han dejado de suceder.
Algunos
vigilantes nocturnos del edificio aseguran que, mientras vigilaban los
monitores de las cámaras de seguridad, pudieron ver cómo alrededor de las tres
de la madrugada las luces de un pasillo se encendieron solas, lo que les
aterrorizó. Además, en algunas ocasiones, durante la madrugada, las alarmas de
movimiento se activaban solas, lo cual no parecía tener sentido. También han
podido presenciar cómo algunas puertas se abren solas de forma lúgubre como si
alguien a quien no pueden ver entrase a algunas salas y ruidos extraños. Aunque
lo más inexplicable es que las cisternas de los baños se activan solas pero
cuando los vigilantes acuden al lugar, se encuentran con un baño absolutamente
vacío, pero con un ambiente enrarecido y cargado.
El impacto que estos fenómenos ha
creado en los guardias ha sido tan intenso que decidieron hacer algunas
pruebas. En una de estar pruebas separaron las papeleras de la pared de un
pasillo antes de comenzar la ronda. Al volver a aquel pasillo, según su
testimonio, las papeleras estaban otra vez en su sitio.
Por su parte, las mujeres de la
limpieza aseguran que se ven obligadas a estar acompañadas en todo momento pues
se ven incapaces de enfrentarse solas a todos los ruidos que resuenan en los
diferentes despachos y pasillos.
El
rumor de este fenómeno se extendió rápidamente y el periodista de Ciudad Real,
Javier Pérez Campos, colaborador del programa Cuarto Milenio, decidió realizar
sus propias investigaciones.
No obstante, aunque pudo recoger diferentes
testimonios, los testigos se negaban a hablar ante la presencia de la
grabadora, pues temían que identificar sus voces pudiese tener consecuencias
negativas como perder el puesto de trabajo, y otros simplemente no querían
hablar con él, pues consideraban aquel tema una estupidez, a pesar de mostrarse
nerviosos y asustados. Afortunadamente, sí pudo grabar la conversación que
mantuvo con el técnico, que explicó sus diferentes experiencias tales como
ruidos, pisadas, o sombras desplazándose por la pared. Cuando el periodista decidió
revisar más tarde la grabación pudo escuchar una extraña voz que no era ni la
suya ni la del técnico. Al prestar atención a esa voz, que hablaba con un tono
serio, seco y a distancia, parece decir la palabra “sombra” escuchándose una
extraña respiración a continuación. Una voz que se burla de ellos. Este
fenómeno dejó totalmente desconcertado al periodista, aunque esto sólo aumentó
su interés por el lugar, aunque no ha sido capaz de dar una explicación a
aquella voz.
La
curiosidad por tales fenómenos se despertó en varias personas que, queriendo
ser testigos de tales fenómenos, decidieron realizar algunas fotos del
edificio. No fueron muchos los que pudieron captar algo pero, quienes sí
pudieron hacerlo, captaron en una ventana lo que parecen ser dos monjas.
Los
fenómenos no han dejado de suceder y hay quien asegura haber visto
recientemente la silueta de una monja recorriendo los oscuros pasillos del
edificio. De esta forma, el Rectorado de Ciudad Real se ha convertido en un
punto de interés para todos los aficionados al mundo paranormal que esperan
poder esclarecer qué provoca tales sucesos.






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