lunes, 12 de marzo de 2018

EL RECTORADO DE CIUDAD REAL


El Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Ciudad Real, es un edificio rodeado por el misterio. Un edificio antiguo en cuyo interior se desarrollaron diferentes oficios.
El edificio comenzó a construirse en 1784 por orden del cardenal Lorenzana, siendo él quien aportase el dinero para la construcción.
En 1788 las obras finalizaron y el edificio abrió sus puertas bajo el nombre de “Real Casa de Caridad” el 29 de abril de ese mismo año para para acoger a personas desfavorecidas: pobres, alcohólicos, e incluso prostitutas. Con el paso de los años, pasó a ser un hospital de monjas que recibió el nombre de “Casa de la Misericordia”.

No obstante, en 1809 las tropas francesas entraron en la ciudad, por lo que el singular edificio comenzó a ser usado como un Regimiento de artillería, cambiando su nombre a “Cuartel de la Misericordia”. Es en este momento en el que comienzan a desarrollarse diferentes fenómenos inexplicables. Fueron varias las personas que, ofreciendo servicio militar allí, podían ver cómo una extraña monja recorría los pasillos del lugar. Una figura semitransparente que, alzándose unos centímetros sobre el suelo, se desplazaba con las manos juntas, como si estuviese rezando. Pero no fueron las personas los únicos testigos, pues los animales que se utilizaban para trasportar cargas, como burros o mulas, se asustaban al acercarse a este lugar.

Durante la Guerra Civil el edificio fue igualmente utilizado con propósitos militares.
En la actualidad, el edificio alberga el Rectorado de Castilla-La Mancha.
El paso de los siglos ha cambiado el uso de este lugar aunque, según testigos, los fenómenos paranormales no han dejado de suceder.

Algunos vigilantes nocturnos del edificio aseguran que, mientras vigilaban los monitores de las cámaras de seguridad, pudieron ver cómo alrededor de las tres de la madrugada las luces de un pasillo se encendieron solas, lo que les aterrorizó. Además, en algunas ocasiones, durante la madrugada, las alarmas de movimiento se activaban solas, lo cual no parecía tener sentido. También han podido presenciar cómo algunas puertas se abren solas de forma lúgubre como si alguien a quien no pueden ver entrase a algunas salas y ruidos extraños. Aunque lo más inexplicable es que las cisternas de los baños se activan solas pero cuando los vigilantes acuden al lugar, se encuentran con un baño absolutamente vacío, pero con un ambiente enrarecido y cargado.

El impacto que estos fenómenos ha creado en los guardias ha sido tan intenso que decidieron hacer algunas pruebas. En una de estar pruebas separaron las papeleras de la pared de un pasillo antes de comenzar la ronda. Al volver a aquel pasillo, según su testimonio, las papeleras estaban otra vez en su sitio.

Por su parte, las mujeres de la limpieza aseguran que se ven obligadas a estar acompañadas en todo momento pues se ven incapaces de enfrentarse solas a todos los ruidos que resuenan en los diferentes despachos y pasillos.

El rumor de este fenómeno se extendió rápidamente y el periodista de Ciudad Real, Javier Pérez Campos, colaborador del programa Cuarto Milenio, decidió realizar sus propias investigaciones.
No obstante, aunque pudo recoger diferentes testimonios, los testigos se negaban a hablar ante la presencia de la grabadora, pues temían que identificar sus voces pudiese tener consecuencias negativas como perder el puesto de trabajo, y otros simplemente no querían hablar con él, pues consideraban aquel tema una estupidez, a pesar de mostrarse nerviosos y asustados. Afortunadamente, sí pudo grabar la conversación que mantuvo con el técnico, que explicó sus diferentes experiencias tales como ruidos, pisadas, o sombras desplazándose por la pared. Cuando el periodista decidió revisar más tarde la grabación pudo escuchar una extraña voz que no era ni la suya ni la del técnico. Al prestar atención a esa voz, que hablaba con un tono serio, seco y a distancia, parece decir la palabra “sombra” escuchándose una extraña respiración a continuación. Una voz que se burla de ellos. Este fenómeno dejó totalmente desconcertado al periodista, aunque esto sólo aumentó su interés por el lugar, aunque no ha sido capaz de dar una explicación a aquella voz.

La curiosidad por tales fenómenos se despertó en varias personas que, queriendo ser testigos de tales fenómenos, decidieron realizar algunas fotos del edificio. No fueron muchos los que pudieron captar algo pero, quienes sí pudieron hacerlo, captaron en una ventana lo que parecen ser dos monjas.

Los fenómenos no han dejado de suceder y hay quien asegura haber visto recientemente la silueta de una monja recorriendo los oscuros pasillos del edificio. De esta forma, el Rectorado de Ciudad Real se ha convertido en un punto de interés para todos los aficionados al mundo paranormal que esperan poder esclarecer qué provoca tales sucesos.

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