jueves, 29 de marzo de 2018

LA CONVERSIÓN DE SARAH


Durante el siglo XV, en el barrio judío de Ciudad Real vivía un judío rico llamado Efraín, que era un importante comerciante, con su hija Sarah, una joven de gran belleza con unos hermosos ojos. En aquella época, la Santa Inquisición había iniciado un proceso de detención de judíos, por lo que el número de conversos aumentó notablemente. Por ese motivo, Efraín fue detenido y juzgado por hereje, por lo que fue detenido y encarcelado en un calabozo donde murió siendo torturado.
A pesar de la tristeza, Sarah se obligó a continuar su vida. Un día, regresando a su casa se cruzó con un joven cristiano llamado Francisco Poblete, hijo de familia noble y que era Capitán de los “Cuadrilleros de la Santa Hermandad”. Al verla, el joven se enamoró inmediatamente de ella.

Los días pasaron y, tras varios intentos, el joven consiguió entablar conversación con Sarah, creciendo entre ellos un poderoso amor. Por ese motivo, todas las noches, él iba a visitar a su amada, aunque debía hacerlo de forma clandestina por el riesgo que corrían los dos si su relación era descubierta. Durante largo tiempo él le insistió a ella para que se convirtiese al Cristianismo, pues así podrían sobrevivir y formalizar su relación, pero ella se negaba a dejar a un lado las creencias que sus padres le habían inculcado por amor.

A escasos metros de la casa de Sarah, donde se ubicase la sinagoga, se había alzado un Convento de monjes Dominicos, que poseían la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno y sacaban en procesión la madrugada del Viernes Santo, imagen que veneraba Francisco. El joven le pidió a la imagen de Jesús Nazareno que le ayudase para que Sarah se hiciese cristiana. Pero ella seguía negándose, aunque aquello no afectó al amor que sentía el uno por el otro.

Pero la felicidad de los jóvenes enamorados no duró mucho pues la Santa Hermandad fue llamada por el Rey para que sus cuadrilleros acudiesen al a frontera con Andalucía para luchar contra los musulmanes. Cuando Francisco se despidió de Sarah, dejándola totalmente destrozada, le prometió que nunca se olvidará de ella y le regaló una estampa con la efigie de Nuestro Padre Jesús Nazareno para así protegerla.

Pasaron los meses sin que Sarah tuviese noticias de su amado, y la pena no dejaba de crecer en su corazón. Cada día que pasaba, ella pensaba que él la había olvidado y que nunca más volvería a verle.

En la madrugada del Viernes Santo, la procesión de Jesús Nazareno salió del Convento de los Dominicos.
Cuando la procesión pasaba a la altura de la ventana enrejada de la habitación de Sarah, la imagen de Jesús Nazareno se detuvo delante de ella. En ese momento, la joven se puso de rodillas y rezó pidiéndole a aquella imagen que se convertía al Cristianismo pero que quería volver a ver a su amado. En ese momento, la joven murió y la imagen de Jesús Nazareno comenzó a alejarse.

Poco después de aquel suceso, en un combate contra el ejército musulmán, Francisco Poblete murió. De esta forma, los dos jóvenes volvieron a encontrarse en el más allá para no separarse nunca más.

La Agrupación Musical "Virgen de los Reyes" de Sevilla incluyó en su repertorio la marcha, compuesta por Miguel Angel Font, "La conversión de Sarah", haciendo alusión a dicha historia.

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