A inicios del presente año, Juan Antonio, un vecino del sevillano barrio del Polígono de San Pablo, tuvo que pasar por un terrible momento en su vida debido al fallecimiento de su padre.
Tanto él como su madre estaban destrozados por la pérdida y, no queriendo realizar un velatorio muy largo, se retiraron a casa a descansar. No obstante, para Juan Antonio el descanso no fue posible ya que no podía parar de recordar a su padre, de rememorar buenos momentos a su lado y de lamentar que aquellas anécdotas hubiesen terminado.
En un momento de la noche,
salió de su dormitorio y se dirigió a la cocina para beber agua. Fue entonces
cuando vio una figura saliendo del dormitorio de su madre. Al principio, pensó
que era ella que caminaba a oscuras mirando el móvil, pues la silueta estaba levemente
iluminada. Entonces se fijó mejor y vio que no se trataba de su madre sino de
su padre vistiendo el pijama que solía usar en casa, caminando por el pasillo
con total normalidad. De forma inconsciente, Juan Antonio preguntó “Papá,
¿dónde vas?” y aquella figura respondió: “Al servicio, ¿no ve ves? Acuéstate ya”.
La imagen continuó su recorrido hasta el baño y cerró la puerta tras de sí.
Fue entonces cuando Juan
Antonio tomó consciencia de la situación y cayó en la cuenta de que su padre
había fallecido que su cuerpo se encontraba en el tanatorio. Por tal motivo,
con las pulsaciones aceleradas, fue directamente a aquel baño y abrió la puerta
de golpe para encontrarse el baño vacío. Asustado, se dirigió al dormitorio de
su madre, que dormía tranquilamente ajena a lo ocurrido.
Según el experto en
parapsicología, Emilio Carrillo, en algunas ocasiones los fallecidos no son
conscientes de su muerte durante las primeras horas o días tras el
fallecimiento. Es por ello que puede ser habitual que nuestros seres queridos
vaguen por sus casas realizando acciones cotidianas antes de pasar
definitivamente al otro lado.
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