En la céntrica calle Paloma de Ciudad Real se encuentra el Palacio de Medrano, llamado así por el que fuese alcalde de la ciudad en 1920: Juan Medrano Rosales-Maldonado debido a que aquí se ubicó su residencia.
No obstante, anteriormente, en este lugar se encontraba el palacio del marqués de Treviño, y de gran parte de ese edificio, Juan Medrano se aprovechó para construir su casa.
Este lugar forma parte de un importante suceso de la ciudad: “el motín de las mujeres” o “motín del aceite y la harina” que tuvo lugar en septiembre de 1920. Debido a la escasez de comida tras la Primera Guerra Mundial, el Ayuntamiento hacía entrega a los ciudadanos de vales para poder recibir alimentos básicos, pues estos debían racionarse. En una ocasión, debido a problemas de abastecimiento, las mujeres que esperaban frente a las puertas de la casa consistorial para recibir estos vales, iniciaron una revuelta que produjo saqueos e incendios. Uno de los lugares que fue incendiado durante dichas protestas, quedando destruido, fue la casa del alcalde, por lo que tuvo que construir su vivienda de nuevo, quedando el edificio que puede contemplarse en la actualidad, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1988.
Aquí residió Juan Medrano
junto a su esposa hasta que ambos fallecieron sin descendencia, pasando el
palacio a propiedad pública. Durante décadas, ha tenido distintos usos como
sede del Frente de Juventudes, Ministerio de Cultura, Rectorado de la
Universidad de Castilla-La Mancha y, actualmente, Delegación de la Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha.
Y es durante este último uso
cuando algunos empleados recogen extraños testimonios de algunos sucesos
inexplicables que ocurren en su interior, tal y como explica el ciudadrrealeño
Pedro Martín-Romo en el programa “Historias, misterios y leyendas de Ciudad
Real” de Onda Cero:
Según algunos de estos testimonios, muchos empleados que trabajan en el edificio, ya sean funcionarios públicos, personal de servicio de limpieza o personal de vigilancia, comentan que han podido escuchar ruidos extraños de origen desconocido en algunas habitaciones vacías, ver pequeñas sombras cruzar los pasillos, oír pasos en las escaleras o la sensación se sentirse observado. Una testigo cuenta que en una ocasión escuchó un fuerte ruido y, al acudir para ver qué había sucedido, pudo comprobar que un pesado cerrojo de una puerta se había desplazado solo y que la puerta estaba abierta.
También se han podido
escuchar risas infantiles, como si hubiese niños jugando en el edificio, o los
susurros procedentes de una voz masculina, que algunos comentan que podría
tratarse del alcalde.
Otros creen que las voces y
sonidos procederían de personal del servicio que quedó atrapado en el inmueble
durante el incendio, resultando víctimas mortales del mismo. Pero no hay una
posible explicación para las risas de los niños.
Inicialmente, ninguno de
estos empleados se atrevía a hablar de estas vivencias por miedo a recibir
burlas pero, en el momento en el que uno de ellos decidió comentar lo que
estaba viviendo, más y más testigos hablaron también de su experiencia en los
pasillos del Palacio de Medrano.
De esta forma, el Palacio de
Medrano se une a esos históricos edificios en cuyos pasillos se esconde algo
más, algo que no quiere desaparecer y que prefiere quedarse unido a las paredes
y pasillos del edificio.
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