Sevilla, una ciudad llena de populares tradiciones y fiestas, siendo una de ellas su feria, un evento al que acuden miles y miles de personas, tanto autóctonos de la ciudad, como curiosos que deciden acercarse de otros puntos para conocer el ambiente que allí se viven.
Pero, entre el jolgorio que se vive en las casetas, las sevillanas y los rebujitos, se esconde algo más que sólo los ojos más atentos parecen ser capaces de ver.
Quizás el suceso más conocido sea el que ocurre en la calle Ignacio Sánchez-Mejías, ubicada dentro del recinto ferial sevillano.
Al parecer, cuando un vigilante estaba cerrando la lona de una caseta, estando el recinto prácticamente vacío, un hombre vestido con el traje tradicional de caballista, entró en la caseta y se dirigió a la barra. El vigilante le comentó que la caseta estaba cerrada y el extraño hombre le dijo que no había nadie con más derecho que él a estar en la caseta porque era un socio fundador. Según comenta el guardia de seguridad, ese enigmático hombre cogió una botella de vino y una copa de la barra. Sin previo aviso, en lo que tardó el guardia en apartar la mirada y volver a mirarle, aquel hombre desapareció quedando únicamente la botella y la copa encima de la barra.
Este suceso fue muy comentado y varios vigilantes coinciden en haber visto a una silueta con esa descripción recorrer el recinto ferial de madrugada y desaparecer sin dejar rastro. Hay quien comenta que efectivamente podría tratarse de uno de los primeros socios de dicha caseta, pero hay quien cree que se trataría del propio Ignacio Sánchez Mejías, paseando por la calle que lleva su nombre. No obstante, su identidad sigue siendo un misterio.
Otro suceso también comentado ocurre a escasos metros del recinto ferial, en el acuartelamiento aéreo de Tablada.
Según comentan algunos de los guardias, durante la época de feria tienden a reforzar la vigilancia para evitar que alguno de los visitantes de la feria decida intentar colarse en el cuartel. Una de esas noches, un soldado vio acercarse a una persona y le dio el alto. No obstante, aquella persona ignoró la orden y siguió avanzando hasta que el soldado vio que se trataba de una figura encapuchada con sotana que no tenía rostro. Tras este encontronazo, tuvieron que relevar el puesto del vigilante, pues se encontraba bajo un ataque de nervios.
Otros militares también han podido ser testigos de esta extraña presencia que se acerca al cuartel para desaparecer sin dejar rastro. Además, algunos vecinos de la zona también han comentado haber visto desde sus casas a esta enigmática figura que pasea llevando una sotana por las inmediaciones del cuartel.
El último suceso reportado tiene lugar en la “calle del Infierno”, donde se encuentran las atracciones de feria.
En este lugar, distintos investigadores acudieron interesados después de que varios vigilantes de seguridad comentasen que habían visto extrañas siluetas recorriendo la zona o incluso subiéndose en las atracciones cuando la feria está cerrada, haber tenido la sensación de que alguien les observaba o haber notado ciertos descensos de la temperatura en algunas zonas. Dichos investigadores realizaron psicofonías estando la feria cerrada y en silencio y pudieron captar risas infantiles, música de feria distorsionada, o el llanto de una niña que parece llamar a su madre. Según estos investigadores, creen que esta actividad paranormal se habría producido debido a los accidentes que a lo largo de décadas se han producido en las atracciones y en las que algunos menores llegaron a perder la vida.
Como última teoría, y que agrupa y relaciona todos estos sucesos, se tiene muy en cuenta que el recinto ferial de Sevilla se encuentra donde siglos atrás se realizaban las ejecuciones de la Santa Inquisición, lo que habría servido para concentrar toda esa energía negativa que hoy día se plasma como apariciones. Además, dichas entidades se aprovecharían de la gran cantidad de energía que en esos días de feria se acumulan en la feria (tanto humana como eléctrica) para obtener la fuerza suficiente que les permitiría interactuar con este plano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario