24 junio 2022

LA LEYENDA DE LA TROCANTA

En Granátula de Calatrava (Ciudad Real) existe una leyenda que tiene lugar durante la noche de San Juan.

En esta población de unos 700 habitantes se encuentra un cerro que recibe el nombre de La Encantada, un antiquísimo poblado que se abandonó sin que exista ningún motivo reflejado.


En el pueblo, a pies del cerro, vivía una hermosa mujer a la que todos consideraban una bruja y a la que llamaban la Trocanta. Al parecer, era una mujer desengañada en el amor que se dedicaba a lanzar conjuros con los que atraía a hombres casados o con pareja para debilitar y romper tales relaciones como forma de sentir dicha hacia su desgracia.

Tal fue el enfado de la población de Granátula de Calatrava, que las mujeres del pueblo, ayudadas por otras brujas, llevaron a la Trocanta a una cueva situada en el cerro y tapiaron la entrada con pesados bloques de piedra. Tras encerrarla, le echaron una maldición por la que se convertiría en una horrible culebra para que los hombres del pueblo se sintiesen repulsa en lugar de atracción por ella.


No obstante, durante la Noche de San Juan la maldición se rompe y durante unas horas la mujer es capaz de salir de la cueva en su forma humana, volviendo a mostrarse como una hermosa mujer, aprovechando este momento para atraer a todos los hombres posibles y encerrarlos con ella en la cueva.  Además, hay quien asegura que en ocasiones también baja al pueblo para raptar a aquellos niños que durante la noche de San Juan no se encuentren en sus casas.

Es por ello el cerro de La Encantada un lugar que los vecinos suelen evitar, no sólo durante la noche de San Juan, sino también los días de tormenta ya que es un lugar en el que caen muchos rayos, motivo por el que el cerro también recibe el nombre del “Cerro de los Rayos”. Hay quien dice que esto es un fenómeno natural que nada tiene que ver con la leyenda, pero otros opinan que la Trocanta usa su magia para atraer los rayos e intentar destruir las rocas que le impiden salir de la cueva. 


29 mayo 2022

LOS FANTASMAS DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA DE CÓRDOBA

En la plaza del Cardenal Salazar de Córdoba se encuentra la Facultad de Filosofía, un lugar donde cientos de estudiantes pasan las horas entre apuntes y seres procedentes de otro plano.



Se trata de un antiguo edificio del siglo XVIII que, en su origen, fue el Hospital de Agudos, aunque su origen era ser un colegio para los niños del Coro de la Catedral. Tristemente, debido a la epidemia de Peste Negra que hubo en la época, el destino del edificio cambió y pasó a ser un hospital debido a la fuerte necesidad sanitaria que la muerte negra impuso en la ciudad.

El edificio cumplió su función como hospital hasta finales del siglo XX, habiendo sufrido a lo largo de los años alguna reforma para mejorar su estado. No obstante, en 1971 pasó a manos de la universidad de Sevilla para ser un colegio universitario y, posteriormente, se encargó del edificio de joven universidad de Córdoba ubicando allí la facultad de Filosofía.

Pero el oscuro pasado no abandonó el edificio pues en algunas aulas es posible contemplar los raíles que usaban para llevar las camillas hasta la morgue. Además, en algunas ventanas hay marcas realizadas por los pacientes que en el viejo hospital fueron ingresados.

Y, más allá de los elementos físicos, diferentes testimonios repiten los mismos sucesos: ruidos extraños, voces, golpes, puertas que se abren o se cierran, luces que se encienden o apagan solas, objetos que cambian de lugar o sombras.

Quienes más veces han sido testigo de estos sucesos han sido los guardias de seguridad, motivo por el que ninguna ha querido seguir vigilando el edificio de noche y pro el que la única vigilancia se realiza mediante cámaras. Uno de estos guardias explica que una noche escuchó una campanilla que sonaba al final de un pasillo, sonido que le extrañó. Al buscar su origen pudo ver una extraña luz que lentamente adoptó la forma de una mujer con hábito de monja que entró en un aula vacía. Aquella visión dejó al guarda de seguridad petrificado.

Otro guardia de seguridad asegura que durante una guardia notó un descenso brusco de la temperatura y que al final del pasillo en el que se encontraba vio a un hombre que caminaba con dificultad vistiendo lo que parecía ser un pijama. Lo más horrible fue que aquella aparición tenía media cara desfigurada. Cuando los incrédulos ojos del guarda habían conseguido asimilar qué era aquello, la figura se desvaneció.

Un tercer guarda cuenta que haciendo la ronda con un perro, el animal se detuvo al llegar a los pies de unas escaleras negándose a continuar como si algo le asustase.

También han sido importantes testigos de tales sucesos los empleados de la limpieza. Una mujer asegura haber visto a un niño con ropa de otra época correr por uno de los pasillos o escuchar toses en un aula vacía. Además, es bastante común que las luces se enciendan o apaguen solas de forma caprichosa, como si hubiese algún problema en el circuito eléctrico.

Tal ha sido la importancia que los fenómenos paranormales de esta facultad han alcanzado, que el escritor Francisco José Bermúdez reflejó en el libro “Córdoba Misteriosa”, publicado en 2010, todos estos sucesos recogidos tras una minuciosa investigación.



Asimismo, la empresa “Córdoba Misteriosa”, que realiza rutas turísticas en las que se cuentan leyendas y sucesos paranormales de la ciudad, toma la Facultad de Filosofía como uno de los puntos a mostrar a quienes se atreven a conocer los secretos que la ciudad esconde.



Es, por ello, la Facultad de Filosofía de Córdoba un lugar que los amantes de lo paranormal deben visitar.


09 mayo 2022

EL CRIMEN DEL BARBERO DE CÓRDOBA

Durante muchos años Francisco Reyes había ejercido como barbero en el número 6 da calle San Pablo de Córdoba llevando una vida aparentemente tranquila y con bastantes clientes habituales que frecuentaban su local.


Pero todo dio un brusco giro cuando el 28 de enero de 1943 acudió a la barbería su amigo Enrique Gallego, quien era cobrador del Banco Español de Crédito. Se ignora qué ocurrió a las 13:00 del citado día para que el barbero rebanase el cuello de Enrique acabando con su vida en el acto.


Arrepentido y atemorizado, Francisco descuartizó el cuerpo y lo ocultó en unos barriles en la trastienda. Además, cuando por la tarde llegó su sobrino, que también era su ayudante, le prohibió volver a entrar en la trastienda. Desde ese día, cada noche Francisco rociaba grandes cantidades de perfume en la trastienda que tapasen el olor de la muerte, envolvía un trozo del cadáver en papel de periódico y, de camino a su casa, lo arrojaba a las aguas del río Guadalquivir.

La mujer de Enrique, Trinidad Gámez, denunció la desaparición de su marido y, tras realizar distintas investigaciones, contactaron con el ayudante del barbero, quien les dijo que su tío se mostraba de muy mal humor, que le había prohibido la entrada a la trastienda y que de ahí salía un fuerte olor a perfume. Finalmente, la policía entró en la barbería y accedieron a la trastienda donde encontraron el único resto que el barbero no había arrojado al río: la cabeza. Francisco confesó el crimen y cómo se había deshecho del cadáver, explicando que no había sido capaz de deshacerse de la cabeza pues los ojos muertos de quien fuese su amigo le paralizaban. Al ser preguntado por el motivo del crimen, el barbero respondió que se llevaría el secreto a la tumba.

El barbero de la calle San Pablo fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento en el Cementerio de San Rafael.

Sorprendentemente, la historia no termina aquí pues según parece, uno de los guardias que participó en el fusilamiento le quitó a Francisco unos gemelos de oro que llevaba. Ese mismo día, mientras ese soldado limpiaba su arma, esta se disparó matándole en el acto, por lo que se comenzó a hablar de la maldición del barbero.

Respecto al lugar donde se ubicó la barbería, distintas personas han intentado montar diferentes negocios a lo largo de los años sin éxito pues todos fracasan tras unos pocos meses en funcionamiento. Se desconoce si es pura casualidad, si se trata de una maldición que pesa sobre el local o si los distintos comerciantes han vivido alguna extraña experiencia allí que no han querido compartir con el mundo.

Pero lo más sorprendente es lo que le sucedió a María, una vecina de la localidad de Córdoba. Esta mujer pidió ayuda a distintos entendidos en el mundo de la parapsicología pues decía que en su casa habitaba una sombra que recorría la casa. Tras realizar varias investigaciones, el equipo de Cuarto Milenio descubrió que en esa casa había vivido el barbero, por lo que sospechaban que él era la sombra que allí moraba. La médium Paloma Navarrete pudo interactuar con la presencia y descubrió que en realidad se trataba de Enrique, la víctima. Se desconoce por qué su alma quedó encadenada a la casa en lugar de a la antigua barbería, pero en palabras de Paloma, el ente pronunció una única palabra “Trinidad”, que fue su esposa.


Tras este contacto por parte de la médium, los sucesos paranormales pararon en el domicilio, aunque se ignora qué pasó con aquellos gemelos o si la maldición del local de la barbería sigue llevando al fracaso a quien decide abrir allí un negocio.

Tal ha sido el impacto que este crimen y los posteriores sucesos produjeron en Córdoba que Antonio Muñoz Centella lo reflejó en una novela.


12 abril 2022

EL FANTASMA DE LA IGLESIA DE SAN JUAN DE LA PALMA

En Sevilla se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, más conocido como “La Palma” y en cuyo interior se venera a la imagen de la Virgen de la Amargura.




Según cuenta una leyenda, en el siglo XVI un hombre se acercó al cementerio de la iglesia y, apoyando en una palmera gritó las siguientes palabras a modo de burla: “Palma, la Madre de Dios no quedó Virgen después del parto”. Tras escuchar aquellas palabras, un anciano denunció a aquel hombre ante el tribunal de la Santa Inquisición por hereje, siendo apresado tras la denuncia. El hombre negó lo ocurrido por lo que los inquisidores le llevaron a la casa del anciano para que tuviesen un careo. Al llegar al domicilio abrió un joven la puerta y, tras preguntar por el anciano, el muchacho dijo que se trataba de su abuelo y que llevaba varios años enterrado al pie de la palma del cementerio de la citada iglesia. Aquella palmera era en la que el hereje se había apoyado para pronunciar aquellas ofensivas palabras. Los miembros del tribunal de la Inquisición consultaron los documentos sobre las defunciones y entierros que se habían realizado en aquella iglesia y confirmaron que aquel anciano que había denunciado al hereje realmente había fallecido y se encontraba allí enterrado.

Tras el suceso, asustado y sorprendido por la aparición de aquel fantasma, el hombre se arrepintió y pidió perdón por su blasfemia. No obstante, el tribunal de la Inquisición no fue tan benévolo y aquel hombre fue condenado y ejecutado por blasfemia y herejía.

Este suceso aparece reflejado en una placa de cerámica que se puede encontrar en la fachada de la iglesia.



11 marzo 2022

COMPLEJO UNIVERSITARIO DE LA MISERICORDIA

En Valencia se construyó el Hospicio de Pobres de Nuestra Señora de la Misericordia, lugar al que muchos sintecho acudían para obtener cobijo y alimento. Hoy día, el edificio alberga la sede valenciana de la UNED.



En este lugar, los docentes y el alumnado comparten aulas y pasillos con entes del Más Allá. Y las constantes evasivas del profesorado o de los empleados de limpieza no hacen más que avivar la curiosidad y los rumores por los fenómenos paranormales que allí suceden.

Al parecer, la situación dio un vuelco cuando en el año 2009 cuando un vigilante del centro, conocedor de los rumores que ya existían, vivió en su propia piel una experiencia que difícilmente podría olvidar. El hombre estaba en su puesto de trabajo cuando notó que había perdido las llaves del coche y, por más que las buscó, estas no aparecieron por lo que llamó a su esposa para que le acercase las de repuesto. Al parecer, cuando la mujer llegaba a la entrada del edificio pudo ver desde una de las ventanas del tercer piso a un niño saludando con la mano. Aquello no tenía sentido, pues se trataba de un recinto universitario al que no acudían niños y menos aún a aquellas horas de la noche. Este testimonio dio inicio a una cadena de confesiones de personas que se atrevieron a contar las vivencias inexplicables que allí habían sufrido.

Dos empleadas de la limpieza aseguraron haber escuchado el llanto de un niño, aunque por más que buscaron no lograron encontrar la fuente de aquel inconsolable llanto. Este testimonio coincidía con el anterior al haber más signos de la presencia de, al menos, un menor vagando por los pasillos del antiguo Hospicio.

Otro empleado de la Universidad cuenta que una noche escuchó un fuerte estruendo en un aula, pero al acudir al lugar no vio nada extraño y no pudo saber qué lo había provocado, aunque sí sintió el ambiente bastante enrarecido.

La aparición de todos estos rumores llevaron a investigar el pasado del edificio revelando que no sólo había sido un Hospicio, sino también había sido un internado. Al parecer, un niño cayó accidentalmente por una ventana, falleciendo al golpearse la cabeza contra una barandilla de hierro. Pero este no fue el único niño fallecido, ya que al parecer otro interno se ahogó en una piscina al meterse en ella de noche y sin vigilancia. Otro niño también falleció al precipitarse desde el quinto piso por hacer imprudentemente el pino en la baranda de la escalera. Finalmente, un par de niños que se escaparon murieron al ser atropellados por un tren cuando cruzaban las vías que estaban situadas detrás del edificio.

Tras tales trágicas muertes, el alma de aquellos niños quedaron atrapadas, condenadas a vagar sin descanso entre los pasillos del que fuese su orfanato.



01 marzo 2022

LOS DUENDES DE LA ALDEA DE LA CORNUDILLA

Ubicada en la Meseta de Utiel-Requena (Valencia), La Cornudilla fue uno de los muchos núcleos poblacionales surgidos a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. No obstante, lo que surgió como forma de poblar las zonas agrarias del país, hoy día se encuentra totalmente abandonado. Aunque muchos sostienen que el motivo fue el aislamiento de la población o un mal suministro de agua, hay quien opina que detrás de todos estos motivos se oculta uno mucho más temido que aconteció sobre 1950.


Según los pocos habitantes que quedaban en aquella aldea, al ponerse el sol comenzaban a ocurrir cosas verdaderamente extrañas. Según distintos testimonios, mientras la gente dormía, algunos rincones de las casas se llenaban de murmullos, susurros o lamentos, pero nadie parecía saber qué o quién originaba aquellas “conversaciones”. Inicialmente, cuando los vecinos acudían a la fuente del sonido, esta se detenía. Pero, poco a poco, como si la constante atención de los lugareños alimentase dichas voces, estas se volvieron más y más constantes. Pero no eran sólo los vecinos quienes escuchaban tales voces, pues los animales se inquietaban e incluso los perros llegaban a ladrar a puntos fijos en las casas en los que, aparentemente, no había nadie.

Entre las distintas opiniones que surgieron, la que más fuerza cobró era que el pueblo estaba lleno de duendes que dormían de día y vivían de noche. Esta teoría tuvo mayor apoyo pues las voces se terminaron convirtiendo en objetos que se movían solos o que desaparecían de una habitación para aparecer en otra totalmente distinta. Todo esto hizo que muchos habitantes de La Cornudilla abandonasen el lugar cansados de aquella interminable situación.

No obstante, lo que verdaderamente supuso un antes y un después para los habitantes de La Cornudilla fueron los sucesos que tuvieron lugar en la llamada “Casa de los Ruidos”, pues allí la actividad era mucho más intensa que en cualquier otro lugar de la aldea. Muchos decían escuchar gritos acompañados de fuertes golpes que parecían producidos por unas cadenas en los pozos del exterior de la casa. Además, en el interior de la casa, los objetos desaparecían con mayor frecuencia que en otras casas, e incluso el propio mobiliario era arrojado contra las paredes. Y, por si no fuese suficiente, los animales evitaban acercarse a la casa, volviéndose agresivos si se les obligaba a hacerlo.


Distintos grupos de investigación paranormal como Cuarto Milenio o GrupoZero han realizado distintas investigaciones obteniendo descensos de nivel en el medidor de ondas electromagnéticas en dicha casa, aunque sin sacar nada en claro. Por este motivo, hoy en día sigue siendo un auténtico misterio lo que en La Cornudilla ocurre.

06 febrero 2022

LA CRUZ DEL DIABLO

En Cuenca, entre la ermita de la Virgen de las Angustias y un crucifijo ubicado junto al convento de los Franciscanos Descalzos, tuvo lugar un terrorífico suceso en el siglo XVIII que hizo que todos los habitantes comenzasen a llamar a aquella cruz “La Cruz del Diablo”.

En esta época había un joven conquense llamado Diego y que era bastante atractivo y poseía una gran labia para seducir a jóvenes mujeres de las que se encaprichaba, prometiendo que siempre estaría junto a ellas y que las amaría eternamente. Pero todo era un engaño constante, pues las verdaderas intenciones de Diego era aprovecharse de ellas y no volver a saber de ellas una vez había conseguido su objetivo.

No obstante, la historia dio un giro drástico cambió cando llegó a la ciudad una joven bella llamada Diana. Muchos jóvenes, entre ellos Diego, se sintieron atraídos por ella. Tras reiterados intentos de seducir a la joven, regalándole flores, poemas o palabras bonitas que no prosperaron, Diego se dio por vencido, ignorando que Diana había oído hablar de él y que trataba de evitarle a toda costa.

Pero, para sorpresa de Diego, durante la víspera del día de Todos los Santos recibió una carta de la joven en la que le invitaba a reunirse con ella a la noche siguiente frente a la ermita de las Angustias.


Totalmente alegre y confiado, Diego acudió a la cita sin importarle la gran tormenta que se había desatado. Al llegar a la ermita, los dos jóvenes se dejaron llevar por la pasión. Pero pronto la felicidad terminó para Diego cuando, al comenzar a desvestir a Diana, vio que su cuerpo estaba cubierto de pelo y que tenía pezuñas en lugar de pies. Al mirarla, incrédulo, a la cara pudo contemplar el rostro del mismísimo Diablo. Asustado, Diego huyó sintiendo a aquella criatura pisándole los talones. El joven llegó hasta la cruz frente al convento de los Franciscanos Descalzos y se abrazó a ella rogando que le protegiese frente a aquella monstruosidad. El Diablo propinó un zarpazo que hirió a Diego en el hombro y que dejó una profunda marca en la cruz. De repente, tras tocar aquella cruz, la bestia desapareció.

Tal fue el trauma que esta situación creó en Diego, que el muchacho abandonó su anterior vida e ingresó en el convento de los Franciscanos Descalzos, quizás como forma de agradecer que aquella cruz ubicada enfrente le hubiese salvado la vida.


Hoy día sigue siendo posible ver la marca en la Cruz del Diablo.