Granada es una ciudad andaluza que cuenta con unos 232717 habitantes.
Esta ciudad, visitada por muchos turistas debido a su importancia en época de
los Reyes Católicos y a sus numerosos y famosos monumentos, no deja
indiferente a nadie.
En esta ciudad, formada por distintos barrios de singular interés, se
encuentra el barrio del Realejo, situado a pies de la Alhambra y siendo
conocido como el barrio de los judíos cuando era una ciudad musulmana. Este
barrio fue testigo de una tragedia en el año 1066 cuando los musulmanes
apresaron y crucificaron al visir judío Yosef Ibn Nagrela. Y masacraron
alrededor de 4000 personas.
Por otro lado, dicho barrio es también conocido por sus calles estrechas y sus
casas unifamiliares que reciben el nombre de “cármenes granadinos”. El nombre
de estas casas proviene del árabe “karm”, que significa “viña”, pues era muy
habitual encontrar esta plantación en estas zonas. Con el tiempo, y tras la
toma de Granada, la palabra evolucionó a “carmen” y comenzó a designar este
tipo de casa con grandes jardines.
A lo largo de las décadas y los siglos, los cármenes pasaron de unas a
otras manos hasta la actualidad.
Una de estas casas, ubicada en el número 2 de la cuesta del Berrocal,
recibió el nombre de “Carmen de las Ánimas” por los extraños sucesos que se
produjeron en su interior. Lo cierto es que esta casa-carmen, junto a otras, se
edificó sobre las ruinas de la parroquia de Santa Ecolástica y sobre los restos
de su cementerio.
Esta casa terminó en manos de la familia Porto. Para empezar su morada
allí, cuentan que encontraron encontraron pasadizos y túneles ocultos a pies de
un ciprés que había en el patio. Dichos túneles estaban decorados con inscripciones
árabes y ornamentos de dicha cultura. Para evitar problemas o accidentes, la
familia decidió tapar la entrada a esos pasadizos.
Con el paso del tiempo, la propiedad pasó a los herederos de la familia
Porto hasta llegar a 1928, cuando comenzaron a ocurrir extraños sucesos. Según
varios testimonios, era frecuente que la niña viese a un borrego blanco con una
mancha negra en el lomo, llegando incluso a tocarlo, aunque nadie supo decir
qué podía significar dicha visión.
En otra ocasión, Marina notó cómo una mano la agarraba del tobillo junto
a la escalera de la casa e intentó arrastrarla a un rincón oscuro de la
vivienda. A esto se sumaban pisadas, respiraciones, tirones en las sábanas,
sombras o golpes inexplicables.
Algunos años más tarde, en 1967, Benjamín, el hijo de la familia, empezó
también a tener visiones del mismo borrego y llegó, según los testimonios, a
sufrir el mismo incidente con la mano junto a la escalera.
Por si no fuese suficiente, poco después falleció la abuela de la
familia y la capilla ardiente se ubicó dentro de la casa. Es a partir de este
momento cuando los fenómenos extraños comienzan a aumentar produciéndose varias
apariciones de la difunta anciana en distintos rincones de la casa.
Otro extraño suceso se produjo una noche cuando otro miembro de la familia vio cómo la puerta de su habitación se abría, entrando a continuación
una mujer rubia que portaba un vestido
blanco y desapareciendo a través de la pared de la habitación. Lo sorprendente
es que, poco después, Benjamín, tumbado en su cama, vio aparecer a esa misma
figura aunque, en su descripción, llevaba una especie de bastón. Tras tener
esta visión, el muchacho enfermó de gravedad y la familia Porto lo tomó como un
aviso de que algún miembro de la familia iba a sufrir alguna enfermedad o
accidente.
La familia realizó algunas investigaciones y descubrió que aquella
entidad a la que apodaron “la dama de blanco” era semejante a un antepasado de
la familia Porto, aunque no supieron averiguar el por qué de sus apariciones.
Pero sin duda, el suceso que más asustó a la familia tuvo lugar cuando
durante una noche decidieron colocar velas por toda la vivienda para intentar
que esta no estuviese a oscuras y así alejar a los entes que allí parecían
morar. A la mañana siguiente, se encontraron las velas apagadas y dobladas,
como si alguien se hubiese molestado con aquel gesto.
No siendo capaces de soportar aquella situación, la familia Porto se
marchó de allí. Se desconoce quién pueda ser el actual propietario y si los
eventos continúan produciéndose.