06 junio 2018

RELATO I


Aquella noche no fue como ninguna de las que había vivido antes...
Vivía en un barrio de casas unifamiliares a las afueras de mi ciudad. Según descubrí, hace bastantes años ya había casas aquí pero, debido a su mal estado, se embargaron para construir casas nuevas. Los vecinos se negaron, pero no fueron capaces de derrotar al poder al que se enfrentaban por el destino de sus hogares, y las casas fueron finalmente demolidas.
Nunca me había parado a pensar en ello aunque, de haberlo hecho, supongo que nunca habría imaginado las terribles consecuencias.
Estaba sólo en casa pues mis padres se habían ido de viaje durante toda la semana. Un alivio por mi parte poder librarme de ellos unos días.
Había salido con los amigos para dar una vuelta, pero la lluvia nos había obligado a retirarnos antes de tiempo. Entré en mi casa, eché el cerrojo de la puerta y fui a mi habitación en el piso de arriba. Un sonido debajo de mi cama me hizo mirar para ver salir a mi gato que me saludó restregándose con mi pierna. Me puse el pijama mientras mi gato me observaba sin parpadear, puse la alarma en el móvil, me metí en la cama y apagué la luz.
De repente, mi móvil vibró. Abrí los ojos y me estire antes de coger mi móvil. Miré a la pantalla pero no había ninguna llamada perdida, ningún mensaje, o ningún whatsapp. Lo único que mostraba la pantalla era la hora, las 3: 30 de la madrugada, y la fecha, martes 13 de septiembre de 2016. Volví a colocar el teléfono en la mesita de noche junto a mi cama y traté de dormir de nuevo cuando entonces escuché un ruido muy fuerte procedente del sótano seguido del sonido de algo arrastrándose. ¿Era real o mi imaginación estaba jugando conmigo? Pero un grito escalofriante fue la respuesta a mi pregunta. Di un brinco en la cama y, con el corazón en la boca, encendí la lámpara y vi cómo mi gato miraba al oscuro pasillo con el lomo erguido.
De repente la ventana de mi habitación se abrió de golpe, y las cortinas comenzaron a moverse acompañando al frío viento que entraba. Me levanté deprisa y la cerré.
Un nuevo golpe procedente del sótano recorrió la casa y mi gato comenzó a bufar. A ese golpe lo siguió otro más y el sonido de unas bisagras chirriando. Cogí mi móvil para llamar a la policía pero se habían quedado sin batería. Me extrañó, pues juraría que le quedaba bastante carga aún. Conecté el cargador pero, al hacerlo, la bombilla de la lámpara estalló. Una risa cargada de demencia salió le sótano. Traté de encender otra luz, pero ninguna funcionaba. Simplemente, no había corriente.
Un relámpago seguido de un trueno que hizo retumbar la casa iluminó por un instante mi dormitorio. Tomé una profunda bocanada de aire y, tras coger el primer objeto que alcancé para usarlo como arma, me dirigí a la habitación de mis padres para usar su teléfono. Evidentemente no funcionaba. Estaba absolutamente nervioso, y oí cómo se rompía un cristal en algún punto de la casa.
Tomé una decisión. Me cambié el pijama por ropa de calle y bajé las escaleras. La mejor opción era ir a casa de uno de mis vecinos y pedir ayuda. Estaba muy asustado y me estremecí al escuchar el crujido de un escalón al apoyar el pie. Llegué a la puerta principal y puse mi mano en el cerrojo de la puerta, pero había un problema: estaba atascado. Lo volví a intentar con todas mis fuerzas y me peleé desesperadamente con la puerta, pero no sirvió de nada. Esto no me podía estar pasando a mí. Después de maldecir todo lo que se me vino a la cabeza, decidí ir a la cocina y salir por la puerta trasera, pero volví a oír esa risa, y esta vez venía de la cocina. Miré hacia allá intentando deslumbrar algo cuando un relámpago iluminó la casa permitiéndome ver una silueta delante de la puerta trasera, que estaba abierta.
Sin evitarlo, el miedo hizo que los ojos se me llenasen de lágrimas. De repente oí el maullido desesperado de mi gato en mi habitación. Subí corriendo al piso de arriba y, mientras lo hacía se me ocurrió que podría escapar por la ventana de mi cuarto. Pero algo no iba bien. En realidad todo iba mal. El pasillo entre la escalera y mi habitación estaba lleno de polvo y de páginas de periódico. Cogí una extrañado y, usando la escasa luz que entraba por una farola en la calle, vi la fecha: viernes 18 de septiembre de 1977. Leí la noticia rápidamente y lo entendí todo: Cuando las máquinas llegaron para derribar las casas, nadie se percató de que una anciana que se había negado a abandonar se hogae, se había metido en el sótano de su casa. Ella murió ese día cuando la casa la enterró viva. Pero el cuerpo no fue descubierto hasta cinco días después.
Estaba asustado como nunca lo había estado. Entré a mi habitación, me tropecé con una especie de felpudo junto a mi cama y llegué a la ventana, pero estaba bloqueada. Angustiado comencé a golpear el cristal, pero me quedé helado al oír una voz detrás de mí. Me giré lentamente y un relámpago me permitió ver a una vieja sentada en mi cama. Su cara estaba llena de odio y maldad. Me dirigió una sonrisa que mostró unos afilados dientes. Tenía los ojos hundidos y dos oscuras ojeras. El canoso cabello que nacía de su cabeza empezaba a escasear. Entre sus pies se encontraba mi gato, muerto. Y entendí que me había tropezado con su cuerpo sin vida.
Grité como nunca he gritado. Grité con todas mis fuerzas. Pero ella sólo sonrió y dijo: -Nadie va a oírte como nadie me oyó cuando quedé atrapada entre los escombros... Ven conmigo...
Ella alargó sus putrefactas manos hacia mí. La ventana se volvió a abrir y la cortina cayó al suelo. Grité todo lo que mis pulmones me permitieron, pero mi grito quedó ahogado por un fuerte trueno.
Afortunadamente, ya no tengo miedo. De hecho, no puedo sentir nada ahora. Ni si quiera pude sentir nada cuando leí el periódico explicando la extraña muerte de un joven en su casa. El motivo de la extraña muerte había sido "miedo", aunque no se podía explicar qué había pasado... Y más extraña había sido la muerte de su gato en la misma habitación por la misma circunstancia. Ambas muertes habían sido muy extrañas.
Ahora me encuentro mirando por la ventana cómo mis padres se dirigen al coche. Miran hacia mi habitación, pero no pueden verme, y se montan en el coche para guiar al camión de la mudanza a su nuevo hogar. Ojalá puede ir con ellos, pero debo quedarme aquí para siempre. Al menos no estaré sólo, pues una familia ha comprado la casa. Y creo que tienen un hijo... Será divertido...
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31 mayo 2018

FUERTE DE SAN CRISTÓBAL


El Fuerte de San Cristóbal es una fortaleza militar situada en el monte Ezcaba, próximo a la ciudad de Pamplona, que fue construido a finales del siglo XIX y principios del XX.
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Su nombre oficial es Fuerte del rey Alfonso XII, pero es más conocido por su otro nombre debido a que en aquel lugar había una ermita con un castillo del siglo XIII y, posteriormente, una basílica del siglo XVI, estando ambos edificios dedicados a San Cristóbal.
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El motivo por el que se construyó el fuerte fue como defensa del Pirineo tras la III Guerra Carlista. No obstante, el fuerte nunca llegó a usarse con fines defensivos ya que la aparición de la aviación militar volvió obsoleta este tipo de estructura. Por ello, se comenzó a usar como penal militar desde 1934 hasta 1945.

Cuando finalizó la Revolución de octubre de 1934, centenares de prisioneros fueron encerrados en este lugar, sufriendo grandes desidias por la falta de higiene. En 1935 murieron varios presos, desencadenándose un motín que finalizó con el traslado de los presos a otras cárceles.

Pero, tras el inicio de la Guerra Civil, Navarra quedó bajo el control de los sublevados, por lo que volvió a llenarse el penal con alrededor de 2000 presos republicanos. A muchos de ellos se les anunciaba la “puesta en libertad”, pero cuando iniciaban el descenso del monte eran abatidos.

Durante todo ese periodo, junto a los presos abatidos, murieron una gran cantidad de presos por desnutrición, paros cardíacos, tuberculosis y traumatismos, siendo el verdadero motivo de esta última causa el fusilamiento. Además, los presos sufrían maltratos, vejaciones y palizas.
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Esta situación produjo la fuga de unos treinta presos el 22 de mayo de 1938. Durante el levantamiento que se produjo antes de la fuga murieron algunos guardias. Momentos más tardes, se dio aviso de la fuga y comenzó una caza contra los fugitivos que fueron abatidos o detenidos.

Tras su cierre en 1945, quedó abandonado, situación en la que se encuentra actualmente.
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Es tras su abandono cuando se producen algunos fenómenos paranormales como extrañas presencias, pisadas o susurros.

Por este motivo, el equipo de investigación de “Navarra Paranormal” liderado por Sonia Isabel González, se dirigió al Fuerte de San Cristóbal.
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Allí, pudieron documentar varios sucesos paranormales. Según explican los miembros del equipo, han realizado diferentes psicofonías pudiendo contactar con algunos militares y presos, a veces en euskera. Uno de estos entes dijo que no podía salir de allí, pues en el fuerte se encontraba su tumba. Además, captaron con la cámara la silueta completa de una mujer. En otra ocasión captaron a un hombre con ojos rojos, sentado con una pierna encogida y la otra estirada. Cuando le preguntaron que quién era, el ente respondió ‘Diablo”.

De esta forma, el Fuerte de San Cristóbal alberga en su interior, no sólo una trágica historia conectada con oscuros episodios de España, si no el alma de personas que recorren sus lúgubres pasillos incapaces de encontrar el descanso eterno.
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24 mayo 2018

EL FANTASMA DEL AYUNTAMIENTO DE VEGAS DEL GENIL

Vegas del Genil es un municipio de Granada que tomó importancia en las redes sociales a partir de un suceso que se produjo en su ayuntamiento el viernes 3 de febrero de 2017.
 
A las 19:30 de ese día se encontraba un concejal trabajando en el ayuntamiento cuando de repente sintió un frío anormal en el edificio a pesar de encontrarse la calefacción encendida. A continuación, escuchó ruidos extraños en el pasillo, como si alguien estuviese arrastrando alguna caja pesada. Salió al pasillo pensando que alguien se había colado en el edificio para robar, pero no se atrevía a encender ninguna luz por si le descubrían, así que decidió tomar una foto del oscuro pasillo usando el flash para iluminarlo, aunque no vio nada. Por ello, el hombre volvió a su trabajo. No obstante, se sentía incómodo y decidió mirar la fotografía que momentos antes había tomado.
 
En el fondo del pasillo aparecía la silueta de una niña, lo que le hizo entrar en pánico, por lo que llamó a unos compañeros del ayuntamiento para pedirles ayuda. Cuando llegaron, le encontraron totalmente pálido y asustado.

A partir de ese momento, según el testimonio de algunos empleados, comenzaron a suceder cosas extrañas en el edificio como la bajada brusca de la temperatura, sonidos de procedencia desconocidas, susurros, cajones que se abrían solos y la sensación de ser observados por alguien.

Por ello, contactaron con una monitora de reiki para que limpiase las energías negativas del edificio y así alejar al atormentado espíritu de aquella niña. Según la monitora, no se trató de una sesión de espiritismo si no que abrió una puerta para que saliesen esas presencias que habían quedado allí atrapadas. Según la mujer, junto a la ligera energía que proyectaba la niña había una entidad más densa que cargaba el ambiente de energía negativa. Según parece, a raíz de haber realizado la primera limpieza se notó un ascenso brusco de la temperatura.
Actualmente, los inexplicables sucesos han dejado de ocurrir. A pesar de ello, la monitora de reiki limpia las energías negativas del edificio cada mañana. Además, son muchos los grupos interesados en investigar ese curioso caso, aunque el alcalde de la localidad asegura que no dará autorización para que se lleven a cabo esas investigaciones, pues opina que es un suceso que es mejor no alimentar.

Pero parece un suceso difícil de olvidar para los habitantes de Vegas del Genil, pues apareció una noticia publicada por el periódico “Ideal” en la que se explicaba que una niña murió en 1979 en un colegio que se situaba donde actualmente está el ayuntamiento. No obstante, esta noticia parece ser falsa y parece haber sido creada para aumentar la tensión sobre esta fantasmal aparición.

Sea real o no la aparición de esta niña, la situación ha conseguido atraer la atención de la gente, otorgando algo de fama a esta localidad.

14 mayo 2018

"LA CASA SANGRANTE" DE ARROYO DE LA LUZ


En Cáceres se encuentra Arroyo de la Luz, un tranquilo municipio que fue testigo de un suceso totalmente inusual en la vivienda de uno de sus vecinos.

El número 28 de la calle Gabriel y Galán era la residencia de la familia Castaño.
En la madrugada del día 10 de agosto, el padre de familia se levantó y al pisar descalzo el suelo de una habitación pudo notar una sustancia pegajosa, por lo que encendió la luz y vio que acababa de pisar una extraña mancha rojiza. Además, pudo observar como de una de las paredes brotaba un líquido rojo brillante, suceso para el cual no tenía una explicación razonable. Ese líquido, una vez en el suelo, recorría la habitación extendiéndose por el resto de la casa. Entonces el hombre se dio cuenta de lo que sucedía: la casa estaba sangrando.

Por tal motivo, el hombre decidió llamar aterrado al cuartel de la Guardia Civil. Cuando los guardias se presentaron en la casa, el extraño líquido había dejado de brotar de la pared, pero las paredes y el suelo estaban manchados de aquella sustancia rojiza. Por tal motivo, se contactó con el médico del pueblo para que pudiese atender a la familia, que estaba en auténtico estado de shock. Pero aquella no fue la única labor del médico en la casa, pues su testimonio fue fundamental para confirmar que la sustancia que había brotado de la pared era sangre. Buscando establecer cuál era su origen, se tomó una muestra que fue analizada posteriormente. Sorprendentemente, el resultado reveló que se trataba de sangre humana.
Evidentemente, el caso se extendió rápidamente entre las calles de Arroyo de Luz, apodándose el lugar como “La Casa Sangrante”. Este inexplicable suceso dio lugar a diversas teorías.

En una de ellas se acusaba a una de las hijas del matrimonio de haber abortado para, posteriormente, haber emparedado el feto y así ocultar el embarazo a los vecinos. Sin embargo, esta macabra teoría fue absolutamente desmentida por la familia Castaño.

Otra explicación que se creó indicaba que la sangre podía haber llegado a la casa a través de las tuberías, pues ésta se ubicaba cerca de un antiguo matadero de cerdos. No obstante, el matadero había cerrado tres años antes de aquel suceso. Además, no parecía posible que existiese ningún tipo de filtración. Otro aspecto que desbarataba esta teoría era que la sangre encontrada se había confirmado como humana y no animal.

Otra de las teorías decía que, antes de iniciarse la Guerra Civil, una madre había matado a su hija en el inmueble, ocultando posteriormente su cadáver en una pared. Por tal motivo, el fenómeno se trataría de teleplastia, por lo que la aparición de sangre en las paredes se habría desarrollado por un ente como forma de comunicarse con los actuales dueños de la casa y hacerles saber lo que sucedió décadas atrás en esa misma casa.

Afortunadamente, aquel suceso no se volvió a repetir, aunque fue lo suficientemente llamativo como para aparecer en los titulares de diferentes periódicos de la región.
La causa de la aparición de aquel rastro de sangre no fue descubierto, los rumores poco a poco se fueron apagando y no se ha vuelto a repetir un suceso así. Pero, quizás, “La Casa Sangrante” espera en silencio una nueva oportunidad para manifestarse y contar algún trágico suceso que tuvo lugar entre aquellas paredes.

12 mayo 2018

LA CASA DE LA MUERTE


Tarragona es una de las provincias de España donde se pueden encontrar más lugares relacionados con el mundo paranormal. Uno de estos lugares es "la Casa de la muerte".
La casa, actualmente en ruinas, se encuentra situada en un bosque cerca del barrio de Sant Pere i Sant Pau. Se desconoce cuál fue su origen, aunque se rumorea que pudo haber sido un antiguo convento de monjas que, por algún motivo, quedó definitivamente abandonado, dejando que el tiempo deteriorase sus muros.
Quizás por su ubicación oculta entre los árboles del bosque, era un punto al que diferentes personas acudían para suicidarse, lo que se refleja en las dos sogas que se pueden encontrar en la segunda planta.

Es sabido que las muertes trágicas producen diferentes fenómenos paranormales, como algunos testigos han presenciado. Es por ello que el lugar está rodeado por un aura que produce un sentimiento de tristeza en todo aquel que decide visitar esta casa, así como una fuerte sensación de incomodidad, dolor de cabeza, o presión en los oídos. Por ello, quienes se aventuran a visitar las derruidas paredes de la Casa de la Muerte, no permanecen mucho tiempo en su interior.

Además, este lugar también ha sido centro de reunión para diferentes grupos que han realizado ritos, ceremonias y actividades satánicas.

Pero, quizás, el hecho que más atrae a los curiosos es una oscura leyenda que explica que, todo aquel que ose visitar la casa será víctima de una maldición. No obstante, ésta no afectará a quien escriba su nombre en cualquiera de las paredes junto con la fecha de la visita. Por tal motivo, en las desgastadas paredes se puede leer el nombre de cientos de personas que decidieron enfrentarse a tal leyenda.

La Casa de la Muerte ha sabido otorgarse fama a través de una leyenda que, lejos de desaparecer, seguirá atrayendo a más curiosos, sumándose así más nombres a la ya numerosa lista.

08 mayo 2018

EL EXORCISMO DE ANNELIESE MICHEL


El 21 de septiembre de 1952 nace en Leiblfing (Alemania) Anneliese Michel.
Anneliese tuvo una infancia normal, siendo educada en la religión católica desde niña. Pero su vida dio un inesperado giro cuando en 1969, teniendo 17 años, la joven comenzó a sufrir temblores y a perder el control de su cuerpo. Por ello, sus padres la llevaron al médico donde se le diagnosticó epilepsia, motivo por el que permaneció internada en el hospital psiquiátrico de Würzburg. Tras su ingreso, cayó en una profunda depresión.
Durante su estancia en el hospital psiquiátrico, su salud no mejoró a pesar de los diferentes tratamientos que recibía, por lo que su frustración aumentaba a la vez que empeoraba su depresión. En ese momento de debilidad emocional, durante el que Anneliese se intentó suicidar, comenzó a ver imágenes diabólicas mientras rezaba y a oír voces que la amenazaban con que “se achicharraría en el infierno”. Pero no fue la única conducta extraña, pues comenzó a mostrar intolerancia a los símbolos religiosos como los crucifijos o las imágenes de la Virgen. Por ello, fue tratada de esquizofrenia, pero tampoco se mostró ningún tipo de mejoría.

En ese momento, Anneliese y sus padres pensaron que lo que le sucedía no sería curado por la medicina, pues estaban convencidos de que había sido poseída por un demonio. Por ello, en 1973 Anneliese abandonó el hospital psiquiátrico y los padres acudieron a la parroquia local para que los sacerdotes realizasen un exorcismo, pero la petición fue rechaza por falta de pruebas que confirmasen que realmente estaba poseída.

A partir de entonces, la actitud de la joven fue empeorando: se escondía debajo de la mesa, ladraba como un perro, comía arañas, le arrancó la cabeza de un mordisco a un pájaro muerto, lamía su propia orina del suelo, gritaba durante horas, arañaba las paredes de su cuarto, mordía las patas de la cama, destrozándose así los dientes, y se le paralizaba el cuerpo perdiendo el conocimiento a continuación.

En 1975, el párroco Ernst Alt consiguió el permiso de las autoridades eclesiásticas para realizar el exorcismo. Se realizaron un total de 67 sesiones, en las que se grabó todo lo sucedido, siendo el Vaticano actualmente el propietario de estas cintas. Durante las diferentes sesiones, que se alargaron durante todo el año, la que joven estaba atada a la cama por los violentos movimientos que realizaba,  aunque en varias ocasiones logró soltarse de las ataduras.
En una ocasión, Anneliese manifestó estar poseída por varios demonios diferentes: Lucifer, Caín, Judas Iscariote, Nerón y Hitler. En algunas de las grabaciones se puede escuchar la voz de varios hombres hablando, sin pertenecer ninguna a los dos sacerdotes o al padre de la joven.

Sorprendentemente, estas sesiones consiguieron que el estado de Anneliese mejorase, permitiéndole volver a la escuela y a la iglesia.

Pero en los primeros meses de 1976 volvió a empeorar. Pidió a sus compañeros de clase que no se acercasen a ella, pues estaba poseída. Por tal motivo, tomándola por una persona demente, se quedó aislada. Además, comenzó a atacar a los miembros de su familia y a autolesionarse. Se destrozó las rodillas en ataques de genuflexión compulsiva. Dejó de comer, pues decía que los demonios no se lo permitían, por lo que perdió una gran cantidad de peso desarrollando problemas estomacales. El 30 de junio de 1976, durante la que fue la última sesión de exorcismo, pidió a los sacerdotes que le absolviesen por todos sus pecados y le dijo a su madre con lágrimas en los ojos: “Madre, tengo miedo”. De alguna manera, la joven sabía que no pasaría de aquella noche.

Anneliese murió el 1 de julio de 1976, a la edad de 23 años. Cuando se realizó la autopsia se descubrieron signos de desnutrición y deshidratación, además de daño físico por la tensión durante los rituales, por lo que sus padres y los dos sacerdotes que realizaron el exorcismo fueron acusados de homicidio negligente.

La joven fue enterrada, aunque hubo quien pensó que su cuerpo no podría encontrar la paz al haber muerto estando poseída, por lo que su cadáver fue exhumado once años después para comprobar que se había descompuesto y que lo había hecho con normalidad. A pesar de haberse comprobado estos dos factores, actualmente algunas personas se reúnen en su tumba para rezar, pensando que la joven murió enfrentándose contra los demonios que ella decía que la habían poseído.
Tal fue la atención mediática que obtuvo el caso que se rodó una película basada en su historia llamada “El exorcismo de Emily Rose”.

01 mayo 2018

LA CASA DE ZORRILLA


En la calle Fray Luis de Granada de Valladolid se encuentra una casa renacentista del siglo XVI perteneciente a los Marqueses de Revilla. Este inmueble sencillo de dos plantas, con sótano y jardín,  fue alquilado por los padres del poeta José Zorrilla, que vivió allí durante los primeros siete años de su vida, haciéndolo de nuevo tras regresar de México en 1866.

Siendo niño, el poeta siempre mostró un gran interés por cuestiones esotéricas, además de llegar a escribir estando sonámbulo.

No obstante, su mayor encuentro con el mundo paranormal tuvo lugar cuando tenía cinco años, tal y como explica en su obra autobiográfica “Recuerdos del Tiempo Viejo”. En la casa había una habitación de la que estaba prohibido hablar y que nunca se abría, salvo cuando las criadas accedían a ella para abrir la ventana y permitir que el aire entrase a su interior, cerrando posteriormente la puerta. No obstante, en una ocasión una de las criadas olvidó cerrar la puerta con llave por lo que Zorrilla, lleno de curiosidad, entró. En aquella habitación vio, según su descripción, sentada en el sillón a una señora de cabello empolvado, encajes en los puños y ancha falda de seda verde a quien él no había visto antes. La mujer le hizo señas para que se acercase a ella, lo que el poeta hizo. La mujer le cogió de la mano y le acarició el cabello mientras decía con voz suave que era su abuela paterna, la cual había fallecido antes de que el poeta naciese. Para José Zorrilla aquel encuentro fue real y pudo sentir realmente el contacto de aquellas manos que le llenaron el cuerpo de calidez.
En el mismo libro, Zorrilla relata que, cuando tenía alrededor de doce años fue a Torquemada, pues allí se encontraba la casa en la que nació su padre. Se encontraban los dos en el desván cuando Zorrilla encontró cubierto de polvo el retrato de una mujer. Aquella mujer, de nombre Nicolasa, fue la anciana que se presentó como su abuela.

Tras aquel suceso, José Zorrilla no volvió a encontrarse con su abuela, o al menos no lo quiso dejar reflejado en su obra.

Tras la muerte del poeta en 1893, el Ayuntamiento de  Valladolid adquirió el inmueble para convertirlo en un museo, habilitándose la planta baja como biblioteca.

Se conservaron varios muebles originales del poeta, como el escritorio en el que murió mientras escribía.
Además, es posible encontrar la máscara funeraria del autor, que se utilizó para la realización del monumento al poeta que se encuentra en la Plaza de Zorrilla de dicha localidad.
Pero los problemas comenzaron en 2007 cuando, tras la remodelación del museo, se decidió quitar la habitación de la abuela Nicolasa del circuito de visitas. En ese momento, según el testimonio de diversos empleados, diferentes fenómenos inexplicables se desarrollaron: las luces se encendían y se apagaban solas, los proyectores con los que se enseñan videos informativos a las visitas se ponían en marcha, algunos muebles se movían, los cajones se abrían, algunos espejos se rompían y varios objetos desaparecían.
Tal fue la desesperación de los trabajadores de la Casa de Zorrilla que pidieron que esa habitación volviese a ser parte del recorrido turístico de la casa. Tras conseguirlo, los inexplicables sucesos dejaron de desarrollarse.

Actualmente, aunque esta habitación atrae a muchos turistas que esperan poder ser testigos de la manifestación de la abuela Nicolasa, no se han vuelto a producir hechos paranormales. No obstante, quizás la abuela de José Zorrilla sigue allí, observando en silencio a quienes deciden visitar su habitación.