06 febrero 2022

LA CRUZ DEL DIABLO

En Cuenca, entre la ermita de la Virgen de las Angustias y un crucifijo ubicado junto al convento de los Franciscanos Descalzos, tuvo lugar un terrorífico suceso en el siglo XVIII que hizo que todos los habitantes comenzasen a llamar a aquella cruz “La Cruz del Diablo”.

En esta época había un joven conquense llamado Diego y que era bastante atractivo y poseía una gran labia para seducir a jóvenes mujeres de las que se encaprichaba, prometiendo que siempre estaría junto a ellas y que las amaría eternamente. Pero todo era un engaño constante, pues las verdaderas intenciones de Diego era aprovecharse de ellas y no volver a saber de ellas una vez había conseguido su objetivo.

No obstante, la historia dio un giro drástico cambió cando llegó a la ciudad una joven bella llamada Diana. Muchos jóvenes, entre ellos Diego, se sintieron atraídos por ella. Tras reiterados intentos de seducir a la joven, regalándole flores, poemas o palabras bonitas que no prosperaron, Diego se dio por vencido, ignorando que Diana había oído hablar de él y que trataba de evitarle a toda costa.

Pero, para sorpresa de Diego, durante la víspera del día de Todos los Santos recibió una carta de la joven en la que le invitaba a reunirse con ella a la noche siguiente frente a la ermita de las Angustias.


Totalmente alegre y confiado, Diego acudió a la cita sin importarle la gran tormenta que se había desatado. Al llegar a la ermita, los dos jóvenes se dejaron llevar por la pasión. Pero pronto la felicidad terminó para Diego cuando, al comenzar a desvestir a Diana, vio que su cuerpo estaba cubierto de pelo y que tenía pezuñas en lugar de pies. Al mirarla, incrédulo, a la cara pudo contemplar el rostro del mismísimo Diablo. Asustado, Diego huyó sintiendo a aquella criatura pisándole los talones. El joven llegó hasta la cruz frente al convento de los Franciscanos Descalzos y se abrazó a ella rogando que le protegiese frente a aquella monstruosidad. El Diablo propinó un zarpazo que hirió a Diego en el hombro y que dejó una profunda marca en la cruz. De repente, tras tocar aquella cruz, la bestia desapareció.

Tal fue el trauma que esta situación creó en Diego, que el muchacho abandonó su anterior vida e ingresó en el convento de los Franciscanos Descalzos, quizás como forma de agradecer que aquella cruz ubicada enfrente le hubiese salvado la vida.


Hoy día sigue siendo posible ver la marca en la Cruz del Diablo.





23 enero 2022

LA DAMA DE BLANCO DEL PARQUE DE MARIA LUISA

En la histórica localidad de Sevilla es posible pasear por un hermoso parque que recibe el nombre de Parque de María Luisa, situado a espaldas de la Plaza de España.


Inicialmente, este lugar formó parte del Palacio de San Telmo, siendo los jardineros privados de la infanta María Luisa de Borbón, hermana de Isabel II, de quien recibe el nombre dichos jardines.

No obstante, en 1893 fueron cedidos a la ciudad. Tras diferentes reformas, el jardín comenzó a albergar distintos pintorescos lugares de estilo romántico para crear un perfecto conjunto con los jardines de la Alhambra y los Alcázares sevillanos. Además, tras la construcción de la Plaza de España en 1929, el Parque de María Luisa, así como todo el entorno, fue declarado Bien de Interés Cultural.


Tal es su belleza e importancia, que cientos de personas pasean entre sus árboles a diario. Pero los sevillanos y los turistas no son los únicos que vagan por dichos jardines pues se habla de la aparición de una dama que, vestida de blanco, parece haber convertido ese rincón en su hogar.

Según parece ser, se trataría de la misma María Luisa y hay quien dice que tal era el amor que sentía por ese espacio que su espíritu quedó atado a él. Otros dicen que tuvo una vida desdichada y que aquel jardín era su único espacio para poder escapar de la realidad, pues dicen que la Dama de Blanco vaga sollozando y lamentándose.

Además, en el cercano Palacio de San Telmo, que fue comprado por la misma María Luisa y su esposo, Antonio de Orleans, para establecer allí su residencia, también corren rumores de una silueta blanquecina que, ataviada con ropas de época, parece atravesar sus rejas para pasear. Hay quien asegura que esa aparición es la misma Dama de Blanco. Según algunos expertos, dicha entidad saldría a diario del Palacio de San Telmo para pasear por el parque antes de regresar a dicho palacio.



Esta pacífica entidad ha conseguido que el Parque de María Luisa sea, aún si cabe, un lugar mucho más mágico que cautivará a todos los que por él paseen igual que lo hizo con la Dama de Blanco, que se niega a abandonar tales jardines.



16 enero 2022

SUCESOS PARANORMALES EN SEVILLA ESTE

Nunca nadie espera que los fenómenos paranormales disturben la tranquilidad del hogar familiar, pero eso fue lo que le pasó en esta ocasión a una familia del barrio de Sevilla Este, tal y como se publicaba recientemente en el periódico “El Correo de Sevilla” por parte del periodista de misterio José Manuel García Bautista.


Una familia formada por un matrimonio y sus dos hijos se mudó recientemente a un piso ubicado cerca de la avenida de Emilio Lemos, en Sevilla Este. La familia tuvo un muy buen inicio en dicha vivienda y realmente parecían haber encontrado su hogar sin saber lo que algún tiempo después les sorprendería.

Una noche, cuando la familia se disponía a irse a dormir, una bombilla comenzó a parpadear y a producir intermitencias. La familia pensó que se trataba de un fallo de la bombilla por lo que decidieron cambiarla al día siguiente. Pero lo que no se esperaban es que otras luces de la casa comenzasen a hacer lo mismo como si hubiese alguien encendiendo y apagando constantemente las luces de la casa. Pensaron que podía tratarse de un fallo en el circuito eléctrico de la casa, aunque lo cierto es que el resto de elementos eléctricos del domicilio no parecían verse afectados por tal fenómeno. Tratando de buscar una explicación lógica y deseando que no se tratase de una avería complicada, la familia se fue a la cama.

Pero aquello era solo el principio pues apenas llevaban unos minutos tratando de conciliar el sueño cuando todos pudieron escuchar un ruido tremendo procedente del salón. En palabras de José Antonio, el padre de familia, parecía como si algo hubiese caído sobre el techo. Al encontrarse su domicilio en el último piso, no podía tratarse de un vecino por lo que se plantearon que pudiese haberse caído la antena. Algo asustados, se dirigieron al salón encontrando un pesado aparador en medio de la estancia que una sola persona no podría haber movido. La familia no entendía cómo podía haber pasado eso y llegaron a pensar que alguien se había colado en el piso, pero tras comprobar la puerta vieron que esta se encontraba debidamente cerrada con llave. Como forma de buscar una explicación a aquello, llegaron a argumentar que un terremoto había sacudido el edificio afectando principalmente a aquel mueble, pero lo cierto era que ninguno encontraba aquella escusa convincente y se empezaron a sentir bastante inseguros.

Con el paso de los días, la situación fue empeorando: las luces seguían encendiéndose y apagándose, en ocasiones el televisor cambiaba sólo de canal, escuchaban golpes y pisadas extrañas así como el sonido de una respiración, o algunos objetos desaparecían para aparecer en otro lugar de la casa.

La familia sintió necesidad de pedir ayuda pero antes de ello decidieron investigar la historia del piso. Según descubrieron, a pesar de ser un edificio de nueva construcción, tardaron mucho en venderlo, algo que no cuadraba pero para lo que tampoco tenían respuesta. La familia se puso en contacto con distintos investigadores que no les dio ninguna solución hasta que apareció el equipo de investigación liderado por José Manuel García Bautista.

Debido a la tensión que los miembros de la familia mostraban, se les pidió que abandonasen el edificio mientras el equipo de investigación realizaba su trabajo.

Los investigadores realizaron mediciones de campo electromagnético y de temperatura sin percibir ningún cambio notable. En cuanto a las cámaras, tampoco registraron nada fuera de lo normal. Todo parecía apuntar a una falsa alarma. No obstante, decidieron entrevistarse con algunos vecinos. Según sus testimonios, por ese piso había pasado mucha gente sin que nadie hubiese querido comprarlo, como si no les transmitiese buena sensación y las personas que lo alquilaban, enseguida se marchaban. En varias ocasiones llegaron a escuchar golpes a pesar de encontrarse vacío.

Continuando la investigación, se descubrió que durante el final de la construcción del edificio los obreros realizaron durante su almuerzo una ouija en ese piso. Por ello, el equipo de investigación realizó otra sesión de espiritismo durante la cual contactaron con un ente al que, tras realizar un laborioso trabajo, pudieron despedir del plano terrenal.

La familia regresó a su domicilio sin que nuevos fenómenos paranormales se produjesen, esperando que estos no vuelvan a perturbar sus vidas nunca más.

23 diciembre 2021

JÓLAKÖTTURINN

El Jólakötturinn o gato Yule es un gato enorme y malvado del folklore islandés. Según cuentan, este felino vaga durante la época navideña comiéndose a la gente que no ha recibido nuevas ropas que vestir antes de Nochebuena.


 Este gato se dice que es mascota de la gigante Grýla, otro personaje del folklore islandés.


El temor por este gato fue bastante extendido por el país. Por ese motivo, los granjeros de la zona se aprovechaban del miedo de sus trabajadores para exigirles más trabajo ya que, si no cumplían las horas exigidas, no les darían ropas nuevas por lo que Jólakötturinn se los comería.


Tal es la importancia de esta criatura que el poeta Jóhannes úr Kötlum reflejó esta leyenda en su poema Jólakötturinn:

Ya conocen al gato de Navidad, – es un gato muy grande. – No sabemos de dónde viene – ni adónde va. – Abre los ojos de par en par, – los dos brillan. – No es cosa de cobardes – mirar en esos ojos – El pelo como escarpias, – el gran lomo arqueado, – las garras en la pata peluda, – nada de esto es agradable de ver. – Por eso las mujeres se apresuran – a hilar, tejer y coser – bonitos trajes de colores – o aunque sea, un miserable calcetín. – El gato no vendrá, – no se llevará a los niños, – siempre que los adultos – les hayan regalado una prenda nueva.

 


Así mismo, l
a cantante Bjork también le dedicó un tema en 1987 basado en este mismo poema.

https://www.youtube.com/watch?v=a4xG6hQWsno

.

 

Actualmente, durante la Navidad se decoran las calles de Islandia con estatuas de gatos con luces mostrando que esta leyenda sigue vigente hoy día, aunque quizás realmente el auténtico Jólakötturinn siga por allí, camuflándose entre la oscuridad para llevar a cabo su macabra misión.




08 diciembre 2021

LA ESCUELA REGIONAL DE TEATRO Y DANZA DE OLIVENZA

En la localidad de Olivenza (Badajoz), se encontraba hasta el año 2008, cuando fue trasladada a Cáceres, la reconocida Escuela Regional de Teatro y Danza. Este lugar que hasta hace realmente poco ha sido lugar de estudio y trabajo artístico de numerosos aficionados a las artes escénicas, fue inicialmente un convento fundado en el siglo XVI.


Leonor Velha, una dama de la alta burguesía, decidió construir un convento para la orden de las Hermanas Clarisas. Tras ellas, ocuparon el religioso edificio un grupo de monjes hospitalarios de la Orden de San Juan de Dios, por lo que el convento se transformó en un Hospital Militar. Durante años fueron numerosos los soldados que fallecieron dentro de aquellos muros, bien por las serias heridas producidas durante distintas contiendas, bien por la dureza con la que las enfermedades les atacaba.

Por si aquellos cruelmente fallecidos no fuesen suficientes, el edificio se convirtió en cuartel durante la Guerra Civil y, día tras día, morían muchas personas fusiladas.

A finales del siglo XX el antiguo convento fue restaurado para albergar la Escuela de Teatro y Danza donde, no sólo se impartían clases, si no que también se realizaban numerosas actuaciones.


Durante estas obras de rehabilitación gran cantidad de cadáveres de distintas épocas fueron encontrados, bien enterrados, bien emparedados, estos últimos probablemente fruto de los fusilamientos durante la Guerra Civil. El hecho de que estos cuerpos saliesen a la luz supuso el inicio de la pesadilla.

Durante años han sido numerosos alumnos y algún que otro docente testigos de fenómenos inexplicables: el reloj de una de las aulas de ensayo siempre se detenía cuando llegaba a una determinada hora, sombras humanoides que recorrían los pasillos, voces, pisadas, caricias, ráfagas de viento a pesar de no haber ninguna ventana abierta, o el sonido de un órgano inexistente.

Una administrativa de la Escuela asegura haberse asomado al pasillo en más de una ocasión al ver una silueta pasar, encontrando el corredor vacío, o abrir la puerta porque alguien había llamado y que no hubiese nadie al otro lado al abrir.

Una profesora cuenta que durante la preparación de una obra de teatro puso escuchar el sonido de un piano en una sala que estaba completamente vacía.

Otra profesora asegura que cada vez que acudía allí para dar clase se sentía cansada, como si algo o alguien absorbiese su energía, llegando incluso a perder peso.

Investigadores han podido vislumbrar en sus grabaciones a personas con camisones de hospital y vendas en la cabeza. Y en las distintas psicofonías grabadas se han podido captar quejidos y gritos.

Tras haber sido trasladada la Escuela de Teatro y Danza a Cáceres, se desconoce el destino del convento. Pero sea cual sea, seguirá siendo un lugar en el que el mundo paranormal seguirá deambulando.


31 octubre 2021

RELATO VI

A todo el mundo le gustaba aquel espectáculo. Miles y miles de personas acudían cada viernes a aquel viejo teatro para aquel número de marionetas. Cada semana, cada viernes, el espectáculo era distinto y eso gustaba aún más a los espectadores pues sabían que no importaba las veces que acudiesen, que verían algo novedoso. Cada viernes, el espectáculo mostraba una historia distinta: a veces una comedia, a veces una tragedia. Pero nunca dejaba indiferente a nadie. Pero, sin duda alguna, lo que más gustaba no era el guion sino lo bien echas que estaban las marionetas, perfectamente manejadas por un titiritero que se mantenía en el anonimato. Según sus palabras, las protagonistas eran las marionetas, no él. Nadie sabía quién era: ni su nombre ni su aspecto. Pero todos parecían adorarle por las maravillas que conseguía durante su espectáculo. Desde las butacas, las marionetas parecían de carne y hueso, lo que aportaba realismo y dramatismo a las historias que representaban, y ese factor también se beneficiaba por el hecho de que las marionetas tenían tamaño real.

Un día más, el espectáculo terminó y la gente se puso en pie aplaudiendo tan fuerte que las paredes del viejo teatro  retumbaban. El sonido de los aplausos llegó a los oídos del maestro titiritero embelesándole como si de una fuerte droga se tratase. Esbozando una vanidosa sonrisa murmuró: “nos aman”. Movió los pesados hilos para que las marionetas hiciesen una pomposa reverencia antes de desaparecer tras las rojizas cortinas.

El viejo titiritero se dirigió a su camerino, el más alejado de todos, y se miró en el espejo. Tenía el pelo canoso y una cicatriz que le recorría media cara, desde la ceja hasta casi el labio y  un ojo de cristal que no se notaba, pues él mismo lo había fabricado con experta maestría. A fin de cuentas, era un ojo que le había arrancado a un cadáver, tratándolo con asombrosa maña para evitar su posterior putrefacción. Si alguien se fijaba detenidamente podría notar un brillo extraño y, pero nadie se le acercaba tanto como para ello. El hombre abrió una falsa pared en su camerino para guardar las marionetas que había utilizado en aquel espectáculo: un hombre esbelto, una mujer extremadamente delgada y un niño con sobrepeso. Fabricaba él mismo las marionetas, fijándose en las personas a su alrededor e intentaba recrear a aquellas que más le llamaban la atención. Todo el mundo tenía cabida en su espectáculo pues eran las personas en su día a día las que le daban vida a aquellas historias. Aunque siempre trataba de buscar algo nuevo pues no le gustaba repetirse.

Tras guardar aquellas tres marionetas, recorrió con la mirada el centenar de marionetas que tenía guardadas y colocó aquellas tres en su lugar. Entonces se acercó a la marioneta de una mujer y la olió.

-¿Por qué no salimos a cenar?-gruñó el viejo titiritero.

Imitando la voz de una mujer, dijo:-Nada me haría más feliz.

El hombre cogió aquella marioneta femenina y la sentó en una silla delante de una mesa redonda que había en su camerino. De una pequeña nevera sacó un poco de queso, lo cortó y lo puso en un plato, antes de sentarse en la otra silla, frente a la marioneta. Mientras comía, el hombre comenzó a tener un diálogo cambiando la voz como si mantuviese una conversación real con aquella falsa mujer.

Al terminar de cenar dijo:-Estás preciosa esta noche.

Cogió la marioneta y la llevó hasta un viejo camastro donde la desnudó y, tras tocar con verdadera gana todo su cuerpo, mantuvo relaciones sexuales con ella.

A la mañana siguiente, el hombre salió por la puerta trasera del viejo teatro, lugar en el que no sólo realizaba sus espectáculos, sino en el que también vivía, se montó en su vieja furgoneta blanca y se dirigió a la ciudad. Tras aparcar, bajó de la furgoneta y dio un paseo hasta llegar a una plaza, donde se puso a observar a las personas de un modo algo descarado: una pareja de ancianas paseaba despacio comentando algo que parecía preocuparles, un grupo de niños jugaba en los columpios bajo la despreocupada mirada de sus padres y madres, varios veinteañeros jugaban al fútbol, algunos sin camiseta en un egocéntrico intento de fardar de sus cuerpos, y un grupo de chicas llevando unos leggins ajustados, hacían algo que parecía aerobic de forma bastante burda. Todo aquello estaba bien pero nada de eso era lo que él buscaba. Pasó media hora y no pasaba nadie en quien mereciese la pena fijarse, hasta que vio cruzar la calle a una adolescente con la mirada, cubierta de lágrimas, fija en la pantalla de un móvil, tecleando algo con rapidez y furia. Sí. Aquella chica era perfecta. Nunca había incluido el papel de una adolescente despechada en su número y podría ser algo novedoso que atrajese a nuevo público. Sonrió y tomó algunas notas en una pequeña libreta que llevaba encima. Sintiendo que tenía parte del trabajo hecho, regresó a su furgoneta. Ahora tocaba lo más laborioso: crear la marioneta. Y para eso necesitaba ir a por el material apropiado.

La furgoneta blanca arrancó con fuerza y recorrió un par de calles sobrepasando el límite de velocidad pero poco importaba si no estaba la policía cerca. Giró una esquina y llegó hasta el lugar donde recogería el material. Esperó unos segundos antes de bajar de la furgoneta, abrió el maletero y, esperando al momento más adecuado, golpeó a la chica, que justamente pasaba a su lado, dejándola inconsciente. La metió en la furgoneta respirando su dulce aroma. Se sintió excitado, pero aún no estaba perfecta para empezar una relación con ella, pues le faltaban algunos hilos que la manejasen.

A toda prisa, la furgoneta regresó al viejo teatro. El viejo titiritero sacó a la muchacha inconsciente del maletero y la introdujo en el edificio hasta llegar a una mesa de operaciones situada en el sótano, donde años atrás las grandes compañías guardaban el atrezo. El hombre besó a la muchacha y susurró:-Ahora serás feliz. Ya no habrá más lágrimas ni más problemas, pues en el espectáculo de marionetas no existe la infelicidad.

Manos a la obra, el viejo titiritero cogió un bisturí y realizó una profunda incisión similar a la de los forenses en el cuerpo de la joven. La sangre comenzó a manar a borbotones. Sacó sus órganos y comenzó a utilizar grandes cantidades de formol en el interior de la adolescente antes de introducir bastante relleno que le ayudase a conservar la forma. Rompió las articulaciones y rajó algunos tendones, pues necesitaba libertad de movimiento. Hizo una importante incisión en la comisura de los labios para que la boca se abriese y cerrase, e incluso llegó a romper levemente la mandíbula para facilitar ese movimiento, pero procurando no deformar el hermoso rostro de la joven. Una vez terminado el laborioso proceso, cosió con gran habilidad unas cuerdas a las extremidades y fue moviéndolas hasta comprobar que su recién adquirida marioneta se movía correctamente. Para finalizar, la acicaló penándola cuidadosamente, cortando sus uñas y aplicando maquillaje. Una vez finalizó su labor tras horas de intenso trabajo, sonrió. Antes era una hermosura, pero ahora estaba realmente preciosa.

Llevó a su nueva marioneta con la colección y se la presentó a las demás como si de una recién llegada a una fiesta de amigos se tratase. Buscó el sitio adecuado y la colocó allí sin dejar de sonreír. Miró al chico corpulento que había a su lado: un muchacho que dedicaba más tiempo a levantar pesas que a cuidar de su pareja, un muchacho realmente infeliz por culpa de aquella adicción al sentir que nadie le comprendía. Así que aquel viejo titiritero solucionó su problema. Más allá había una mujer que había llegado a robar en una joyería tras gastarse todo su dinero en operarse reiteradas veces la nariz sin quedar nunca satisfecha con el resultado. En una esquina había un niño al que su familia torturaba psicológicamente por considerarle responsable de su pobreza. Todas aquellas marionetas tenían una dura historia detrás. Y él las ayudaba para que no volviesen a sufrir. Era un verdadero artista que realizaba proezas convirtiendo a personas en marionetas. Utilizando una técnica similar a la taxidermia conseguía que los cuerpos no se pudriesen nunca. Aquella era su familia y debía cuidar de ella para que siempre estuviesen perfectos. Volvió a besar a su nueva marioneta y se marchó canturreando, realmente feliz.

Los días pasaron y llegó un nuevo viernes. A toda prisa preparó las marionetas que necesitaba, entre ellas su nueva adquisición, para la obra que representaría aquella noche. Mirando el reloj y controlando bien los tiempos, se puso en su posición antes de decir a sus marionetas:-El aforo está lleno esta noche. Hay que actuar como nunca, queridas mías.

La obra finalizó y el titiritero observó cómo el público aplaudía. Sólo que había un problema: el público nunca había existido realmente. Siempre había estado en su cabeza. Pero para su demencia, todo aquello era real.



30 octubre 2021

LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI

Zugarramurdi es un municipio de la Comunidad Foral de Navarra conocido particularmente por el juicio, torturas y posterior ejecución de un grupo de mujeres acusadas de ser brujas en el año 1610.

Lo cierto es que esta localidad siempre mantuvo muy arraigadas sus tradiciones y siempre estuvo ligada a la brujería ya que en ella se encuentra la Cueva de los Aquelarres o de las Brujas.


En ellas durante la Edad Media se reunieron brujas para realizar sus Akelarres. El origen de la palabra “Akelarre” parece proceder de un prado situado junto a una de estas cuevas pues en él pastaba un gran macho cabrío negro. La palabra akelarre significaría “prado del macho cabrío”. Según los rumores y leyendas, dicho macho cabrío era el mismísimo diablo que se transformaba en persona durante la reunión de las brujas. Tal era la frecuencia con la que las brujas se reunían y la intensidad de sus reuniones, cantando y bailando a menudo en torno a una hoguera y adorando al diablo, que la localidad de Zugarramurdi recibió el sobrenombre de la Catedral del Diablo. En estas reuniones se realizaba un rito de iniciación a las nuevas brujas durante el cual la maestra acompañaba a la novicia hasta l reunión, donde debía renegar de Dios, del bautismo y de su fe para que así el demonio la aceptase, marcando a la nueva bruja con la uña.


Los Akelarres se siguieron produciendo durante siglos hasta llegar al trágico suceso que tuvo lugar en 1610 cuando una vecina de la localidad, de nombre María de Ximidegui, apoyada por otras vecinas denunció haber contactado con brujas, haber bailado con ellas y haberse untado en el cuerpo una extraña pócima. Tras aquellas acusaciones, en su mayoría basadas en supersticiones o envidias el tribunal de la Santa Inquisición realizó un auto de fe en el que cuarenta mujeres fueron procesadas, acusadas de ser brujas y de realizar artes oscuras y venerar al mismísimo Satanás. Este juicio tuvo lugar entre los días 7 y 8 de noviembre del citado año. De todas las mujeres acusadas e investigadas por posesión demoniaca, celebrar misas negras, provocar tempestades en el mar Cantábrico, causar maleficios a los campos y animales, y realizar prácticas de vampirismo y necrofagia, 18 fueron perdonadas por confesar sus culpas y apelar a la misericordia del tribunal. Pero el resto de las culpables no corrieron la misma suerte pues varias murieron al no poder soportar la intensidad de las torturas, y otras murieron quemadas en la hoguera acusadas de brujería.


Actualmente, la cueva se puede visitar y durante el solsticio de verano se celebra una fiesta de culto al fuego, haciendo ver que las viejas tradiciones siguen vigentes y que, con toda probabilidad, Zurragamurdi sigue siendo un hogar para las brujas. Así mismo, situado en el antiguo hospital, cerca de las cuevas, se inauguró en el año 2007 el “Museo de las brujas”, donde es posible conocer la historia de las brujas de Zurragamurdi, así como algunos utensilios utilizados por las mismas u otros empleados durante los Autos de Fe.



Tal ha sido siempre la importancia de este suceso que el artista español Francisco de Goya realizó en 1798 un cuadro titulado “Aquelarre” en el que se puede ver a un grupo de brujas junto al macho cabrío.


Así mismo, basada en estos sucesos y en las leyendas a su alrededor, en 1984 se realizó la película “Akelarre” y en 2013 la película “Las brujas de Zugarramurdi”. (Curiosamente, esta última consiguió varios "Premios Goya").



Afortunadamente, hoy día ya no se realizan Autos de Fe y la caza y quema de brujas desapareció completamente. Lo que es incierto es si, actualmente, Zugarramurdi sigue siendo hogar de las brujas.